martes, 20 de noviembre de 2012

LA PIEDRA

FÁBULA
Un pobre le fue a pedir una limosna
a un rico y éste no le dio nada.
- ¡No te quiero ver por aquí- le dijo.
Pero el pobre no se movió.
Entonces el rico se enfadó
y le tiró una piedra al mendigo.
El pobre cogió aquella piedra, se la
guardó entre sus harapos y dijo:
-Me la guardaré hasta que llegue el
momento de tirársela-.

Pasó el tiempo. El rico cometió un delito,
fué despojado de cuanto tenía y llevado
a la cárcel.
Al verle pasar desposado, el pobre,
se le acercó, sacó la piedra y levantó
la mano para tirársela; pero, pensándolo
mejor la dejó caer al suelo y se dijo:
-No te ha sevido para nada guardar
la piedra tanto tiempo-: Cuando era rico
y poderoso, le temías; ahora que le ves mal
le compadeces.


LEÓN TOLSTOI

lunes, 19 de noviembre de 2012

LA CABINA



Corto español de  Antonio Mercero (1972)


Desde que "La cabina" se estrenó en televisión a comienzos de la década de los setenta, y pese a que la intención de su director, Antonio Mercero, y su coguionista, José Luis Garci, fue la de no explicitar lectura alguna de la historia de su mediometraje (un hombre se queda encerrado inexplicablemente en una cabina telefónica hasta que es transportado, dentro del habitáculo, a un apartado lugar donde le aguarda el mismo terrible destino que otras muchas personas en su misma situación tuvieron antes que él), las interpretaciones de esta celebrada pieza no han dejado de sucederse: hubo quienes vieron en ella una alegoría sobre el servicio de la por entonces estatal Telefónica; otros, una metáfora del ciudadano español respecto a la dictadura franquista.
Lo cierto es que tanto Mercero como Garci acertaron plenamente cuando decidieron dejar en un inquietante y asfixiante enigma su magistral relato, convirtiéndolo para siempre en un artefacto intemporal, vigente en cualquier época y para cualquier tema al que oportunamente pudiera asimilarse.
A López Vázquez de nada le sirvió gritar y golpear una y otra vez, infructuosamente, los cristales que lo encarcelaban en su cabina. Miraba el exterior unas veces asombrado, otras aterrorizado, incluso otras invadido por la nostalgia. Y cuando su cabina transportada se adentra en un túnel que desemboca en una nave subterránea, le invade la expectación, la posibilidad de llegar quizás al desenlace de su ilógica situación. Pero su fin es la nada: dejarse pudrir, dejarse consumir por la inacción, dejarse aniquilar lentamente en un oscuro lugar como tantos otros que le han precedido, aceptando el designio, el capricho, el plan de no se sabe qué o quién.
‘La Cabina’ no tuvo mucho éxito de público (la gente se asustaba por la temática angustiosa pero comentar con un vecino que podía haber algo más profundo quizás les hubiera traído problemas) pero sí de crítica, especialmente en el extranjero. Igual que se premió la aparición de temas tabú en Historia de la frivolidad, ahora se premiaba la mezcla de una temática novedosa en el país como era la de la ciencia ficción y el haber conseguido articular una crítica hacia el régimen en el que se enmarcaba el programa.
En la historia del pobre hombre que se ve abocado a la muerte sólo por entrar a hacer una llamada de teléfono, encontramos también muchos de los temores del ser humano de cualquier época y lugar, empujado a una existencia en la que nunca sabrá dónde y cómo se encontrará con la muerte, imposible de evitar. O, como explica Mercero, quizás todos tengamos nuestra cabina y sea nuestra misión intentar salir de ella. Encontramos, por lo tanto, una obra que toca ámbitos sociales y políticos pero también referentes a la existencia y a ese profundo temor que tan bien supieron plasmar los responsables de ‘La Cabina’.





martes, 6 de noviembre de 2012

EL CARNAVAL DE LOS ANIMALES -Saint-Saëns




Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón
Mireia Frutos, piano
Raquel Garzás, piano
Juan Luis Martínez, director

XVI Temporada de Grandes Conciertos de Otoño
Noviembre de 2010
Sala Mozart. Auditorio de Zaragoza

MALA PRAXIS EN PSICOLOGIA I

Polémica por mala praxis

La psicoterapia es un terreno fértil para abusos y malos entendidos. Cuáles son los derechos de los pacientes y los límites de la ley.
        
Extracto: Por Alejandra Folgarait: 
Licenciada en Psicología con Medalla de Oro (UBA, 1983).
       
En el país de los psicoanalistas, ¿quién se atreve a cuestionar su saber hacer? Sin embargo, hay buenos y malos especialistas; psicoterapeutas que salvan vidas y curanderos truchos; una mayoría que pone su saber al servicio del interés del paciente y quienes se aprovechan de su poder para abusar de personas en estado de extrema vulnerabilidad
La cuestión es ¿cómo saber a priori cuál es la idoneidad profesional del psicólogo, psiquiatra, psicoanalista o cualquiera de las otras categorías que parecen lo mismo pero no son igual?. Es cierto que la llamada "transferencia" que se produce en la relación psicoterapéutica complica la evaluación de los tratamientos. En su transcurso, surgen sentimientos, percepciones e idealizaciones hacia el terapeuta que son reactualizaciones de las relaciones con el padre y la madre. Pero no son reales.

"El psicoanálisis es el encuentro particular de dos personas, donde una de ellas está adiestrada para sustraerse a los encantos de la otra…

…En los Estados Unidos hay varios casos de abuso sexual confirmados, y condenas que llegaron a casi los dos millones de dólares.
En la Argentina, recientemente una psicóloga fue condenada a pagar 28.000 pesos a su joven paciente por "el romance fogoso" que entabló con él, quien había recurrido a ella a través de la cartilla de una prepaga para tratar su adicción a las drogas. Los camaristas la acusaron de "mala praxis psicológica", en base a artículos del Código Civil que refieren a la responsabilidad profesional, la negligencia y la omisión de cuidados de quien tiene un deber sobre la salud de otro.

El Código de Ética que rige a los psicólogos argentinos establece que "no aceptarán como consultantes a personas con las cuales han mantenido vínculos sexuales, afectivos, comerciales, laborales o de otra índole que pudieran afectar de manera negativa el objetivo primordial de su práctica. Si no obstante los recaudos tomados surgiera una relación afectiva importante entre consultante y psicólogo, el psicólogo deberá realizar una derivación del consultante a otros profesionales".
Sin embargo, distintos especialistas confirmaron en "off the record" que existen más casos de "abuso de transferencia" por los terapeutas de lo que se dice y se litiga…

… Aquí, hay leyes que regulan la práctica de médicos y psicólogos. Éstos también se han dado un Código de Ética que prohibe todo contacto sexual con el paciente, protege sus derechos y exige que los pacientes (o sus familiares) firmen un consentimiento informado, es decir, una aceptación del tratamiento después de haber recibido completa información sobre sus características…

…Ilusión. "Cualquier psicoanalista sabe que la transferencia es una ilusión, y entre sus principios éticos básicos está jamás aprovecharse de ella con otro fin que no sea el de tratar el padecimiento de su paciente", enfatiza el psicólogo Hugo Pisanelli (52), presidente de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires. "Esto es un verdadero tabú:  así como está prohibido acostarse con la madre, el psicoanalista no puede acostarse con su paciente. 
Al consultorio se va a hablar. "Cualquier otra cosa es sospechosa, y delincuentes hay en todas partes", enfatiza el psicoanalista.

Allí está la inefable Giselle Rímolo, autotitulada psicóloga y presunta responsable de la muerte de por lo menos uno de sus "pacientes" por darle una supuesta droga para adelgazar…

…Totem y tabú. El debate no es nuevo en el mundo, pero en la Argentina se mantiene sordo por los intereses en juego y por la especie de "fervor religioso" que despierta el mundo psi.
Para empezar a desbrozar este tabú que rodea a los tótems de la salud mental, habría que entender que la formación y las habilitaciones de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas son diferentes. Con todo, ninguno de ellos está a salvo de cometer alguna de las variantes que van de la negligencia al abuso sexual. Pero mientras unos son conscientes del peligro que entraña el descontrol oficial de sus prácticas, otros creen que basta contar con un grupo de colegas que avalen su técnica y haber leído todas las obras de Freud y Lacan para otorgarles chapa de "yo, argentino"…

…Pero ¿cómo evaluar la destreza profesional de un psicoterapeuta? ¿Cómo saber, en el caso de los niños bajo tratamiento, que funciona?
" El problema es grave", dice el psiquiatra y psicoterapeuta cognitivo Juan Manuel Bulacio (40). Hay demasiados casos de sugestión, de personas que aplican saberes mágicos bajo el manto de la ciencia, de profesionales incompetentes, como para quedarse tranquilo.
"El terapeuta no es ni puede ser el dueño de la vida de los pacientes. Siempre debería explicarle con palabras claras al paciente cómo va a trabajar. En cuanto a éste, una forma de reasegurarse es preguntar a otros especialistas, averiguar si el terapeuta trabaja en una institución reconocida y, en el caso de los niños, participar activamente en el tratamiento del hijo."
"Muchas veces se confunde la ideología o la teoría –por ejemplo el psicoanálisis o la terapia gestáltica- con la calidad terapéutica, y no es así. El terapeuta no es mejor por la teoría a la que adscriba sino por su formación, su actualización y su experiencia", sostiene Bulacio. "En este campo hay muchas formas de mala praxis –evalúa-, desde el mal diagnóstico hasta el no planteamiento consensuado de objetivos terapéuticos. 
Si un paciente viene por problemas laborales –ejemplifica- yo no me metería con sus conflictos conyugales. O tendría que rehacer nuestro contrato terapéutico", explica el director del Instituto de Ciencias Cognitivas Aplicadas.

"Este tema está plagado de ambigüedades y peleas ideológicas. Los controles de calidad son muy malos y el paciente muchas veces queda a la deriva –reconoce Bulacio-. 

De esto, no se habla."




Algunos extractos del Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina:


1.6.- El consentimiento de las personas involucradas no exime a los psicólogos de evaluar la continuidad de la práctica que estén desarrollando, siendo parte de su responsabilidad interrumpida si existen elementos que lo lleven a suponer que no se están obteniendo los efectos deseables o que la continuación podría implicar riesgos serios para las personas involucradas o terceros. 

3.1.1.- Los psicólogos deberán ser conscientes de  la posición asimétrica que 
ocupan  frente a sus consultantes y no podrán hacer uso de su influencia más que con fines benéficos para estos.  

3.1.2.- Siempre establecerán las relaciones profesionales sobre la base de los 
principios éticos y la responsabilidad  profesional., absteniéndose de satisfacer intereses personales en detrimento de los objetivos por los cuales han sido requeridos sus servicios.

3.1.3.- Los psicólogos evitarán establecer relaciones que desvíen o interfieran los  objetivos por los que fueran requeridos sus servicios.  

3.1.4.- Los psicólogos no recibirán otra retribución por su práctica más que sus 
honorarios. No buscarán otras gratificaciones de índole material o afectiva, ni 
deberán hacer uso de la relación profesional para el logro de fines ajenos a la 
misma.

3.1.6.- Los psicólogos no se involucrarán sexualmente con consultantes actuales de sus prácticas  profesionales.  

3.1.8.- Si no obstante los recaudos tomados surgiera una relación afectiva 
importante entre consultante y psicólogo, que obstaculizara el alcance de las metas profesionales, el psicólogo deberá realizar una derivación del consultante a otros profesionales.

3.2.2.- Los psicólogos tendrán la obligación de cobrar honorarios que estén de 
acuerdo con la dignidad profesional y que no constituyan un factor de competencia desleal.

3.3.6.- Los psicólogos evitarán emprender actividades profesionales cuando sepan o debieran saber que sus problemas o conflictos personales puedan interferir con su eficacia.  

3.3.7.- Los psicólogos tienen la obligación de estar alertas para detectar 
tempranamente si sus problemas personales afectan su desempeño. Si ello sucede, tomarán  medidas adecuadas, tales como consultar u obtener ayuda profesional y determinar si deben  limitar, suspender o concluir su actividad.

3.3.12.- Los psicólogos no participarán, ni  activa ni pasivamente, en acciones, formas de tortura y  todo aquello que atente contra los derechos humanos internacionalmente reconocidos.


Finalmente también son signos de mala praxis  (Extracto de Paz Torrabadella):

Cuando un arquitecto diseña mal una casa hay una evidencia: el edificio se viene abajo. Pero si un psicólogo o psiquiatra, o cualquier tipo de "terapeuta espiritual" daña a su paciente ¿Cuál es la evidencia?

En tiempos en los que casi a cualquier cosa se le añade la terminación "-terapia", conviene la aclaración. No todo lo que se llama terapia, ayuda. Y lo que es peor, las terapias que no lo son , muy frecuentemente perjudican.

Ya sabemos que existe una clase de pacientes damnificados por el efecto de terapias nocivas. Se trata de seres humanos "deshabilitados para beneficiarse de tratamiento psicológico alguno". Los signos clásicos de estas personas deterioradas por la mala praxis de un terapeuta son:

Apego incoherente al tratamiento interrumpido aun y cuando los problemas psicológicos continúan intactos a efectos constatables. La fidelidad a una terapia inoperante carece de sentido a los ojos de los demás, pues solo es "lógica" desde un pensamiento irracional infiltrado.  El psicólogo en este caso informará desinteresadamente...
Transformación del medio en el objetivo: Observa su terapia no tanto como algo para obtener un beneficio, como la salud y la calidad de vida, sino más bien como algo imprescindible para él. Esta situación es provocada por el terapeuta que establece unos objetivos de terapia tan absolutamente inconcretos, que nunca se podrá demostrar si se han conseguido, y a veces ni siquiera si se ha acercado a ellos.
Dependencia o sentimiento de inferioridad frente al terapeuta, y negación de ello. Padece lo que podría llamarse "Síndrome de Estocolmo terapéutico", cree que el terapeuta es el héroe que le tendría que salvar de una situación de impotencia y terror a la que es evidente que él mismo terapeuta le ha sometido.
Creciente discapacidad afectiva: La persona esta inhabilitada para mantener una relación íntima, bien sea de amistad, de pareja, o familiar satisfactoria, pues la dependencia hacia su terapeuta es tan fuerte que las eclipsa e interfiere dificultándolas y limitándolas. El terapeuta esta utilizando su posición de poder para establecer una relación de superioridad que amarra al paciente a su terapia.  "El psicólogo no usará su posición en la relación profesional como situación de poder o superioridad en beneficio propio."

  
Fuentes:
http://anacliticas.blogspot.com/2012_08_01_archive.html
Código de Ética. Federación de Psicólogos de la República Argentina
http://www.psiquiatria.com/bibliopsiquis/bitstream/10401/5056/1/2m5conf2%2054415.pdf
http://www.psicologia-online.com/colaboradores/torrabadella/falsasterapias.shtml



miércoles, 31 de octubre de 2012

THE ALAN PARSONS PROJECT, Silence and I



Alan Parsons - Silence and I - In memory of Eric Woolfson at the Night of the Proms 2009 in Frankfurt

SILENCE AND I
Written by Eric Woolfson and Alan Parsons

If I cried out loud
over sorrows I've Known
And the secrets I've heard
It would ease my mind
Someone sharing the load
But I won't breathe a word

We're two of a kind
Silence and I
We need a chance to talk things over
Two of a kind
Silence and I
We'll find a way to work it out

While the children laughed
I was always afraid
of the Smile of the clown
So I close my eyes
Till I can't see the light
And I hide from the sound

We're two of a kind
Silence and I
We need a chance to talk things over
Two of a kind
Silence and I
We'll find a way to work it out

I can hear the cry
Of the leaf on a tree
As it Falls to the ground
I can hear the call
of an Echoing voice
And there's no one around

We're two of a kind
Silence and I
We need a chance to talk things over
Two of a kind
Silence and I
We'll find a way to work it out



EL SILENCIO Y YO (traducción en castellano)
Escrita por Eric Woolfson y Alan Parsons

Si llorara a gritos
sobre las penas que he conocido
y los secretos que he escuchado
aliviaría mi mente.
Que alguien que comparta la carga
Pero no diré una palabra.

Somos tal para cual
el silencio y yo
necesitamos una oportunidad para discutirlo
tal para cual
el silencio y yo
encontraremos una forma que funcione.

Mientras los niños reían
yo siempre tenía miedo
de la sonrisa del payaso
así que cierro mis ojos
hasta que no puedo ver la luz
y me oculto del sonido.

Somos tal para cual
el silencio y yo
necesitamos una oportunidad para discutirlo
tal para cual
el silencio y yo
encontraremos una forma que funcione.

 Puedo oír el grito
de la hoja de un árbol
mientras cae al suelo
puedo oír la llamada
de una voz resonante
y no hay nadie alrededor

Somos tal para cual
el silencio y yo
necesitamos una oportunidad para discutirlo
tal para cual
el silencio y yo
encontraremos una forma que funcione.

martes, 30 de octubre de 2012

MALA PRAXIS - ARQUITECTURA


Mala praxis, tarjeta roja para el arquitecto – 
¿Qué puede reclamar el cliente?

Muchas veces los clientes se sienten desprotegidos frente a los problemas que ocurren durante el desarrollo de una obra. ¿Qué puede reclamar el cliente? ¿A quiénes pueden recurrir? Además de las causas civiles o penales en instancias judiciales, existen procedimientos llamados causas de éticas. Las sanciones pueden llegar hasta la cancelación definitiva de la matrícula o las sanciones con censura pública.

Por supuesto que casi todas las diferencias se superan hablando. Ponerse de acuerdo es algo que la mayoría de las veces nos lleva tiempo, pero que es imprescindible para vivir en sociedad. Las relaciones entre profesionales y clientes se basan en acuerdos implícitos y también explícitos. Pero no siempre las cosas son así.

Algunas veces los problemas pasan a mayores y los conflictos se resuelven con la ley en la mano. Y no sólo con Código Civil o Penal. Existen, además, las llamadas “causas de ética”, en las que se puede denunciar a un profesional por faltas a las reglas básicas del ejercicio de su actividad.

En la Ciudad de Buenos Aires, según información proporcionada por el CPAU (Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo) las causas principales por las que los clientes denuncian a arquitectos son éstas: problemas técnicos de construcción y la negligencia en la ejecución de la obra, ejecutar la obra sin tener el permiso municipal, no cumplir con el contrato, abandonar la obra sin justificación, comenzar los trabajos sin la presentación del proyecto, no respetar el cronograma, modificar el proyecto sin consultar con el cliente, no entregar carpetas técnicas o el plano final, no controlar al personal y no concurrir a la obra.

Ejemplos puede haber cientos, pero el caso real que viene a continuación es un ejemplo en el que transgresiones y desacuerdos de todo tipo se hicieron presentes en una misma obra.

Un caso que se lleva todos los laureles
Había que realizar una vivienda nueva, un trabajo que implicaba las tareas de demolición en la construcción existente, realizar y revocar nuevamente las medianeras y el contrafrente, hacer nuevas estructuras (es decir bases, columnas, vigas y escaleras), realizar todas las instalaciones (gas, electricidad, calefacción), colocar pisos y reparar el cielorraso. Además, de realizar todos los trámites burocráticos correspondientes ante la autoridad competente (GCBA).

Sin embargo alguien no entendió bien la consigna o no quiso entender.
A ver: para empezar, y siempre según la denuncia de este cliente, las terminaciones parecían no estar “terminadas”, y había fallas graves en la estructura. Ni qué decir del desapego al orden y limpieza que en todo sentido se veía puertas adentro del obrador. Además, según consta en acta, los obreros jamás vieron un recibo de sueldo. Claro, esto es lo que el damnificado pudo ir viendo según pasaba el tiempo y mientras aumentaba su enojo. Sin embargo, otras sorpresas lo esperaron luego de indagar un poco más, que aunque de índole más técnica no menores. Entre otras, la entrega de la documentación incompleta, la no realización de trámites municipales, la superposición en la misma persona de los roles de contratista y director de obra, la falta de cartel de obra y la entrega fuera de tiempo de los certificados de avance de obra. Todo adobado por alguna maniobrilla fraudulenta al incluir el IVA en los honorarios siendo el susodicho responsable no incripto.

De más está decir que al principio fueron todas discusiones y que el arquitecto se fue de la obra cuando el cliente lo terminó echando. (Hubo también una denuncia de abandono de obra que no se pudo comprobar).

Lo primero que sucedió luego fueron las intimaciones con cartas documento instándolo a reparar todos los incumplimientos y los problemas. Pero luego del infructuoso intento llegó el turno de la Causa de ética.

Sanción ejemplar
La cosa se resuelve con un juicio en el que la organización que matricula a los profesionales determina la gravedad de los hechos. En este caso, por supuesto, el arquitecto rechazó todos los cargos, además de manifestar su enojo por la falta de pagos de sus honorarios profesionales. También dijo que no se habían pagado los derechos necesarios para terminar la tramitación administrativa de los planos ante el GCBA y que sus clientes se mudaron a la obra, aún cuando no se encontraba lista, lo que produjo la paralización de la misma.

Las excusas no tuvieron el efecto buscado. Según señaló el comité juzgador, el profesional debió haber acreditado en la causa los honorarios impagos. También debió acercar pruebas de la realización de un proyecto, -o sea, que le probaron que comenzó la obra sin realizar el proyecto encomendado-. Por otro lado, no subsanó los graves errores cometidos y no pagó las cargas sociales ni los seguros del personal que trabajaba para él. Además, engañó a sus clientes cuando aseguró haber ingresado el trámite de la obra en el GCBA y cobró por esto una importante suma de dinero a cuenta. Por todo esto, resolvieron suspenderle la matrícula por el término de dos años y anunciar una censura pública (publicar en los medios de comunicación tal suspensión).

Seguramente no todos los casos son tan serios o contundentes. Pero, a veces, una ayuda de colegas que prefieren que las cosas se hagan bien viene bárbaro.

Fuente: www.cronista.com

lunes, 29 de octubre de 2012

ANTE LA LEY - Franz Kafka



Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

FIN

domingo, 28 de octubre de 2012

AMIGOS DEL FERROCARRIL BELGRANO

Gacetilla que me ha hecho llegar la Asociación Amigos del Ferrocarril Belgrano

La Asociación Amigos del Belgrano invita a la tradicional Fiesta de la Trocha Angosta 2012



Una vez más, queremos invitarte a la edición 2012 de  la Fiesta  de  la Trocha Angosta.  La cita es e l domingo 11 de noviembre a partir de las 11 en  la Estación Espora  del ferrocarril Belgrano, partido de San Andrés de Giles.

Este ya clásico encuentro para toda la familia conjuga el entusiasmo y nostalgia por nuestros ferrocarriles con la alegría de una verdadera fiesta de campo en la que compartiremos un buen asado criollo junto a un variado programa de shows teatrales y musicales, espectáculos de destreza, sorteos y mucho más.

Además, como en anteriores oportunidades,  la Asociación   realizará una entrada simbólica a la estación con sus vehículos de vía, para luego dejarlos en exposición junto con material documental sobre los trabajos que el grupo viene desempeñando para la reactivación del ramal, sin trenes desde hace casi dos décadas.

Para almorzar, el menú incluye entrada, asado y vacío libre, ensalada y gaseosa grande o vino, y puede realizarse la reserva por tres vías distintas (consulte precios): por teléfono al (02324) 15-517300, por correo electrónico a amigosdelbelgrano@yahoo.com.ar o bien a través de nuestra página www.facebook.com/AAFGB. 
Quienes deseen acampar, podrán hacerlo desde el sábado 10 de noviembre.

El acceso al predio de  la estación Espora  se encuentra en el kilómetro 114 de  la Ruta Nacional  7. La organización también dispondrá un servicio de ómnibus que conectará con los horarios de trenes que arriben a la estación Mercedes del FC Sarmiento. En caso de lluvia se reprogramará al domingo 18 de noviembre. Para más información, consultar en Facebook o en el blog.

¡Los esperamos a todos... y traigan los cubiertos!

Asociación Amigos del Ferrocarril Belgrano
       www.amigosdelbelgrano.com.ar

viernes, 26 de octubre de 2012

PERFIL PSICOLÓGICO DEL PRINCIPAL SOSPECHOSO DE UN CRIMEN ABERRANTE

El remisero era muy amable, gran lector y amante del jazz

Así se mostraba Juan Ernesto Cabeza, el condenado por cuatro violaciones que está preso por el crimen de Tatiana Kolodziey. Acababa de comenzar una relación con una chica de 20 años.

Por Sergio Schneider

CLARÍN. Chaco. Corresponsalia - 26/10/12

Juan Ernesto Cabeza (53), el remisero al que los investigadores consideran el asesino de Tatiana Kolodziey (33), es un hombre al que probablemente cualquiera consideraría un buen tipo si no conociera su historia. Amable, de modales correctos, inteligente, buen conversador, gran lector y poseedor de un interés especial por el jazz, lo que se veía de su personalidad era una trampa perfecta.

Cabeza había llegado joven a Buenos Aires desde Tucumán.
Se casó, tuvo hijos y se convirtió en taxista. En 1996 violó a cuatro pasajeras de entre 18 y 27 años y lo condenaron a 24 años de prisión.
Tras pasar por varios penales, Cabeza llegó a la Unidad Penitenciaria Federal de Resistencia, conocida aquí simplemente como la U–7. Aunque los violadores son despreciados en el mundo carcelario, él se había granjeado una cierta popularidad.
Su conducta era impecable y eso le permitió ir ganándose privilegios . Por ejemplo, a veces lo dejaban que barriera la vereda del penal , situado en una zona muy populosa de la ciudad. Para alguien que lleva preso muchos años, ver la calle es un placer impagable .
A fin de 2008, por los buenos informes sobre su conducta, comenzó a gozar de salidas transitorias los fines de semana.
Regresaba puntualmente y no se reportaban problemas con él.
Cabeza aprovechaba todas las actividades opcionales que aparecían en la prisión. Se había entusiasmado particularmente con unas clases de música que formaban parte de un programa cultural intramuros solventado con fondos nacionales. Era el único preso que asistía a ellas con guitarra propia. Le gustaba mucho el jazz y pedía que le recomendaran libros sobre ese estilo y manuales prácticos para notas e improvisaciones.

Así fue como las autoridades del penal apoyaron su pedido de libertad condicional. El juez de Ejecución Axel López lo tuvo en cuenta, descartó el informe negativo que hizo el perito Ramiro Isla y lo liberó hace un mes.
Aunque había una orden judicial expresa para que no volviera a manejar un transporte público , al salir lo primero que hizo fue conseguir una licencia de conducir falseando datos en una localidad en la que no residía. También era falso el domicilio que brindó para completar la liberación .
Después consiguió trabajo en “Remises Resistencia”, hace sólo tres semanas. Allí lo tenían como un tipo educado. Pero ni siquiera conocían su apellido : lo llamaban “Cuarenta y uno”, por el número de móvil que conducía. “Siempre parecía estar en la suya”, recuerda otro chofer.
La familia que lo alojaba en una pieza alquilada, a seis cuadras de la agencia, lo notaba indescifrable. “Decía ‘hola, qué tal’, y nada más”, comenta Raúl Zanazzi, uno de los dueños. Antes de vivir ahí había estado en la casa de otro ex preso, pero se fue tras un episodio poco claro con la esposa del otro.

Según la Policía, estaba iniciando una relación con una chica de 20 años.
La conoció tras subirla como pasajera en una bailanta.

Cuando fue detenido, actuó con naturalidad . Aseguró que había dejado a Tatiana en el destino pedido. Pero luego improvisó una historia: dijo que la joven le ofreció simular un secuestro extorsivo para sacarle dinero a su novio y recuperar plata que le había prestado. Afirmó que la mató porque luego ella se arrepintió y él tuvo miedo de que lo inculpara, según cuentan los policías que lo vigilaron . Pero esto no tiene valor legal: ante el fiscal Patricio Sabadini se negó a declarar.

viernes, 19 de octubre de 2012

DESDE CÓRDOBA: JARDÍN FLORIDO


Jardín Florido fue un piropeador respetuoso, excéntrico y –sin dudas- el más famoso que pisara alguna vez la ciudad de Córdoba.

Fue dueño de frases bellas e inocentes -pero a la vez ingeniosas-, que engalanaron las calles de aquella tranquila Córdoba.
Su nombre verdadero era Fernando Albiero Bertapelle y había nacido según algunos en Santa Fé, y según otros en Bassano de Grappa, Italia. Tampoco parecería no haber certeza sobre el año de su nacimiento que suele ubicarse en 1875.
Cuando Bertapelle se radica en la ciudad de Córdoba, rápidamente comienza a trabajar en diversos rubros llegando a ser mozo de las confiterías más elegantes del centro de la ciudad, en donde se destacaba siempre por sus “abarrocados” modales. Era un entusiasta hincha de Instituto.
Hacia mediados de los años ’30 conoce al abogado y político conservador Aguirre Cámara, con quien traba amistad y consigue un puesto de camarero en uno de los puntos de reunión más exclusivos a los que acudía la aristocracia local: el Jockey Club.

Pero un detalle que empezó a llamar la atención, era que cuando Bertapelle terminaba su trabajo y emprendía el regreso por la céntrica calle 9 de julio, lo hacía vistiendo frac, guantes, galera, un bastón rematado con una bola de billar de marfil a modo de empuñadura y un llamativo ramillete de flores que prendía de sus solapas.
También se lo vió lucir trajes de impecable blanco, con flor y zapatos al tono o sombreros de safari o botas de explorador.
Sus recorridos por las arterias del centro cordobés son los que le comenzaron a dar fama ya que cada vez que se cruzaba con una mujer, Bertapelle, mientras se quitaba su galera, no perdía ocasión de propinarle elegantes, exuberantes e ingeniosos piropos. Esta costumbre el caballero la repetía inexorablemente cualquiera fuese la edad o aspecto de la dama en cuestión.
“Nada mejor puede suceder en esta esquina: la lluvia y usted” le susurraba a la niña en 9 de Julio y Rivera Indarte.
También podía escucharse en la esquina de San Martín y 25 de Mayo: "En el mar de las veredas con ojos como los suyos, ¿quién podría salvarme?" o “ Adiós rueda de auxilio para un corazón en llanta”.
También dicen que con motivo de la llegada del voto femenino, en 1952, no se perdió de decir a una mujer que pasaba por allí ocasionalmente:  "Adiós, hermosa legisladora del mañana…". La respuesta en todos los casos era una sonrisa de la dama galanteada.


Luego de algún tiempo, y después de varios cambios de actividades, Jardín Florido comenzó a trabajar en la inmobiliaria Villalón, sita en la calle 25 de Mayo al 200, y próxima al Hotel Victoria. Allí hace muy buenos negocios, cuyos beneficios le permiten cumplir su sueño de adquirir un automóvil Packard similar al que usara el cantor Carlos Gardel. A éste coche es que le agrega sendos floreros en los costados, a los que nunca dejaba de mantener en forma.
Lamentablemente, hacia mediados de los ‘50 protagoniza un accidente producto de su particular afición, ya que mientras pasaba con su Packard por la esquina de Urquiza y Jerónimo Luis de Cabrera, quiso saludar quitándose la galera y arrojándole una flor a una mujer que acertó a pasar  por allí, motivo por el cual quitó las manos del volante, ocasionando que el vehículo perdiese el control y lastimara a tres jóvenes.
De esta forma perdió el automóvil y su pequeña fortuna para poder cubrir las  indemnizaciones correspondientes.
Luego de esto siempre se movilizó en tranvía, a los que solía ascender en plena carrera, costumbre que conservó hasta sus últimos años.
Aseguran que no mucho antes de morir deslizó: “Pasarán los días y no me encontrarán, nada más…”. Finalmente, abandonó para siempre su querida Córdoba una fría mañana de julio de 1963 cuando tendría 88 años.

Posteriormente, el famoso conjunto folclórico cordobés “Los del Suquía” inmortalizarían el vals criollo “A Jardín Florido”, obra de Raúl Montachinique,  y que lo pinta en su más galante expresión.
Actualmente tres sitios recuerdan al entrañable personaje en la ciudad de Córdoba: Una placa de cerámica en la calle San Martín, otra en Antonio del Viso 738 (donde vivió junto con su compañera, Eduvije Guevara), y una mayólica en “su” esquina de 9 de Julio y Rivera Indarte, obra de Nélida Varaldi con versos de  Noemí Pedernera.



A Jardín Florido

Calle 9 de julio esquina Rivera Indarte
corazón elegante de mi docta ciudad.
Donde late la vida al compás de los gritos,
de los trinos y los versos del cieguito cantor.

Con su paso altanero se acerca un viejecito
que guarda veinte abriles dentro del corazón.
Quién no lo conoce ahí va Jardín Florido
en el ojal prendido su infaltable clavel.

El piropo elegante que el caballero brinda
a la cordobesita que acaba de pasar
la niña se da vuelta y esboza una sonrisa
que es como una caricia para el galán de ley.

Pasaron muchos años y el centro de la Docta
lo vio todos los días sus calles caminar
y se fue marchitando el clavel de su pecho
que a la dama de negro no pudo galantear.

Galanterías finas, piropos respetuosos
quedaron en el aire del centro cordobés
un clavelito blanco se fue rumbo al olvido
murió Jardín Florido, caballero de ley.
un clavelito blanco se fue rumbo al olvido
murió Jardín Florido, caballero de ley.

lunes, 17 de septiembre de 2012

BIENVENIDO EL PLEBISCITO



POR RODOLFO TERRAGNO ESCRITOR Y POLITICO


Publicado en Clarín el 17/06/12

El derecho de autodeterminación corresponde a los pueblos, no a las poblaciones.

Así lo reconoce el derecho internacional. Un grupo que desea pertenecer al estado colonial “no es un pueblo y, por lo tanto, no tiene derecho a la autodeterminación” (Rosalyn Higgins, británica, ex presidente de la Corte Internacional de Justicia).

Población y pueblo son dos cosas distintas. Para convertirse en pueblo, los habitantes de un territorio deben “considerarse a sí mismos como una sociedad distinta de la sociedad del país que ocupa ese territorio” (Hurst Hannum, Berkeley).

Esos pobladores necesitan tener una “identidad cultural” que los diferencie claramente del país al cual pertenecen (Anthony Simpson, Comisión Internacional de Juristas, Ginebra).

Deben ser (o descender de) habitantes “autoctonos”; es decir, grupos que vivían en las islas antes de la invasion colonial (Wolfgang F. Danspeck Grubel, Instituto de la Autodeterminación, Liechestein).

Hace falta que se consideren “victimas” de una “opresión” y quieran “separarse” del poder colonial. (Pete Radan, Macquarie University).

El diplomático inglés Denzil Dunnet (Instituto Real de Asuntos Internacionales, Londres) recordó, en un trabajo publicado por International Affaires, la posición que tuvo, sobre este tema, el ex Primer Ministro británico Edward Heath (conservador; predecesor de Margaret Thatcher). Basado en esos principios de derecho internacional, dijo en el Parlamento que los habitantes de las Malvinas no tienen derecho de autodeterminación.

Los isleños, al votar como es previsible que voten, probarán que no reúnen ninguno de los requisitos para gozar de ese derecho. Dirán que : Desean pertenecer al estado colonial.

No se consideran distintos a la sociedad del Reino Unido.

No poseen identidad cultural.

No descienden de un pueblo autóctono.

No se sienten víctimas de una opresión.

No quieren la independencia.

Demostrarán, así, algo que la Argentina ha sostenido siempre: que ellos isleños no forman un pueblo y, por consiguiente, carecen del derecho de autodeterminación.

Como británicos, que son y han de proclamarse, no podrían tampoco ser árbitros en un conflicto entre su país y la Argentina.

Llama la atención que la Presidenta y otras figuras políticas se hayan indignado ante el anuncio del plebiscito.

La Argentina debería celebrar que se le de la razón.

Pero hace lo contrario.

Hablando en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, la señora de Kirchner se preguntó: “¿Por qué [los británicos] no van a plantear un referéndum a Irak y Afganistán?”. Esto implica que deberían hacerlo en aquellos países y, en verdad, sería deseable que se les diera a irakíes y afganos el derecho de elegir su destino. Esos sí que son pueblos, con genuino derecho a la autodeterminación.

Fue poco feliz ponerlos (o dejar creer que están) en el mismo plano que a los pobladores de Malvinas.

Sin duda la señora de Kirchner no quiso equipararlos. Acaso la haya traicionado su tendencia al discurso improvisado, aun en cuestiones diplomáticas que requieren medir cada palabra.

En todo caso, es hora de que la Argentina advierta cuándo las actitudes del Reino Unido y los isleños la perjudican, y cuando involuntariamente la favorecen.

La ley británica ya no considera a los pobladores del archipiélago, como había hecho durante largo tiempo, “ciudadanos de un territorio de ultramar”. Los reputa ciudadanos del Reino Unido.

Estos ciudadanos, residentes en el Atlántico Sur, sienten el orgullo de ser británicos y ahora podrán ratificar su pertenencia con el voto.

Cuando la ley británica dice lo que dice, y los pobladores de las islas aceptan con su voto tal condición, todo se vuelve a favor de la posición argentina.

Que los isleños se declaren parte del Reino Unido no significa que pertenezca a su país el suelo que pisan.

No pueden ser jueces y parte.

Lo que hacen es demostrar (sin quererlo) que el derecho de autodeterminación no les asiste.

UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Tercera Parte)

EL INGENIERO CASAFFOUSTH Y LAS OBRAS DE RIEGO

por Doralice Lusardi
Publicado en “Hoy día Córdoba” el 24 de agosto de 2007

Se cumplen ciento doce años del fallecimiento del ingeniero Carlos Casaffousth.
No se suicidó, como muchos equivocadamente suponen. Murió a causa de una pleuresía, y fue el 24 de agosto de 1900 en Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Tenía cuarenta y seis años.
El del supuesto suicidio no es el único error sobre Casaffousth que persiste al cabo de más de un siglo. La lista incluye –entre otras cosas- a su apellido, una y mil veces deformado aún en nombres de escuelas y calles. Y a la dificultad para diferenciar su rol del de Bialet Massé en la realización del dique San Roque.

El agua de la vida
Casaffousth nació el 10 de abril de 1854 en Buenos Aires, y fue bautizado con el nombre de Carlos Adolfo Ramón del Sagrado Corazón de Jesús. Su padrino fue Sarmiento.
A los dieciséis años perdió a su padre, quien se quitó la vida en un cruento episodio que tuvo alto impacto en la sociedad de la época. Al poco tiempo la familia se trasladó a Francia, donde el joven Casaffousth realizó sus estudios de ingeniería. En la Ecóle Centrale des Arts et Manufactures de París a la que concurrió, los legajos registran los repetidos llamados de atención con que se intentaba –sin demasiado éxito- que el futuro ingeniero ajustara su conducta a las normas fijadas por la prestigiosa institución.
Cuando terminó sus estudios regresó a Argentina –más adelante revalidaría su título de Ingeniero en la Universidad de Buenos Aires- y recorrió sus diversas latitudes, involucrado en diferentes obras de infraestructura con las que la Generación del 80 gobernante por entonces apostaba al “progreso indefinido”: su nombre aparece así ligado a la construcción de vías férreas, telégrafos,  puentes, puertos y un camino a Chile.
Hacia 1882 llegó a Córdoba. Lo hizo como integrante del Departamento de Ingenieros Civiles de la República Argentina, para ocuparse de la selección del terreno en el que se localizaría el futuro Hospital Nacional de Clínicas. Al poco tiempo se hizo cargo también de las obras de la Academia  Nacional de Ciencias.
Así, este ingeniero de notable capacidad, obsesivo por su actualización y perfeccionamiento profesional, preocupado siempre por acceder a los libros e instrumentos de ingeniería más avanzados que aparecían en el mundo, polémico, batallador y mal hablado, iniciaba la década más fecunda de su vida. Y la más dramática.
En Córdoba, su nombre está fundamentalmente ligado a la realización de las “Obras de Riego de los Altos”, las llamadas obras colosales, sistema integral que comprendía los diques San Roque y Mal Paso, los canales maestros Norte y Sur, puentes, hermosos acueductos y una kilométrica red de canales menores, cuyo propósito era irrigar miles de hectáreas de tierras por entonces secas y polvorientas, para que pudieran ser colonizadas y sembradas.
Casaffousth realizó junto a Dumesnil -que pronto se apartó del proyecto, marchándose a Francia- todos los estudios previos, y bajo su dirección comenzaron las obras en 1884. Dos años más tarde se sumó a su continuación Juan Bialet Massé, como contratista a cargo de la construcción. Bialet, otro gigante de la época, cuya actuación fue decisiva para poder concretar el proyecto, evaluó así el rol de Casaffousth: “Las obras de riego de Córdoba son su gloria más culminante; nadie (como yo) sabe lo que en ellas puso de talento, de trabajo, de anhelos y de cuidados – de generosidad y desprendimiento.  Él estaba en todas partes y a cada momento, le era preciso ver, palpar, hacer por sí mismo.(...) Los diez o doce ingenieros que yo tenía a sus órdenes, no eran bastantes para ejecutar lo que aquella cabeza producía.”
Casaffousth ocupó en Córdoba otros lugares de relevancia: fue profesor y decano de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, legislador, ocasional empresario inmobiliario y productor agropecuario en las zonas de San Carlos y Santa María. Casado con la entrerriana Eduarda Lazo, en Córdoba nacieron sus cinco hijos (tres mujeres y dos varones), y aquí también dos de ellos le fueron arrebatados tempranamente por la muerte, en una de las devastadoras epidemias de la época.

Por entonces, Córdoba y el país vivían tiempos de auge económico: inversiones, crecimiento de la producción agropecuaria, el comercio, el transporte, la construcción e industrias de sencillo equipamiento, circulaban a la par de una febril ola de especulación y endeudamiento.
Estrechamente ligado a Juárez Celman y al grupo gobernante, trepado a este tren que enfilaba vertiginoso hacia el progreso soñado, nuestro ingeniero alcanzó el punto más alto de sus realizaciones: su familia crecía, lo mismo que su patrimonio y su prestigio, y tenía como profesional la satisfacción de estar realizando el embalse más grande del mundo.
Pero el resplandor fue fugaz. Y el costo que pagó, muy alto.

Las sombras
Los rumores sobre errores y defraudación en la construcción del dique San Roque -difundidos por los periódicos con fruición y legitimados por supuestos expertos-, la crisis de 1890 y la caída de Juárez Celman marcaron el comienzo del derrumbe. Intereses creados de diversa índole, sellaron su suerte y debió afrontar junto a Bialet Massé un juicio criminal.  A partir de allí se sucedieron la cárcel (1892/93), el grave daño a su prestigio profesional, la decadencia económica y el deterioro de las obras de riego por falta de mantenimiento, retroalimentando así a la calumnia.
Casaffousth y Bialet fueron finalmente absueltos, pero los rumores sobre las supuestas fallas del Dique, el miedo a que el paredón cediera y Córdoba fuera arrasada por las aguas, no cesaron. Durante los siguientes cincuenta años volverían a alarmar cada tanto a la opinión pública, hasta que el gobernador Sabattini tomó el toro por las astas y decidió se construyera el nuevo dique San Roque, que se inauguró en 1944. Como cualquiera puede comprobar cada vez que bajan las aguas del lago, el viejo dique no sólo no cedió, sino que ni siquiera pudo ser destruido cuando se lo intentó, una vez que el nuevo estuvo listo para entrar en servicio.
En cuanto a Casaffousth –que jamás admitió siquiera la posibilidad de que el dique pudiera ceder- no logró recuperarse económica ni anímicamente. A las desdichas familiares y el desprestigio profesional se le sumó la vulnerabilidad de su situación financiera, debido a las arriesgadas inversiones realizadas en los años de euforia y especulación previos a 1890.
Si bien continuó con su tarea académica y vinculación a las obras de riego, en 1895 decidió finalmente marcharse de Córdoba, a la que nunca perdonó por el injusto trato al que consideraba haber sido sometido.
En 1896 recaló en Santiago del Estero, nuevamente integrando el Departamento de Ingenieros de la República Argentina. Allí realizó diversas obras hidráulicas relacionadas con la defensa de las crecientes del río Dulce y –su obsesión- la irrigación. Su obra más importante en este último aspecto fue el Canal de la Cuarteada, del que todavía persisten algunas construcciones notables y al que también concibió como parte de un sistema integral y ambicioso que excedía por su concepción los límites de Santiago del Estero y tal vez se emparentaba con aquel frustrado proyecto Huergo en el que tantas expectativas se habían puesto algunos años atrás.
Sólo pudo concretar parcialmente su trabajo: falta de fondos, discordias políticas,  destrucción de canales por vecinos o autoridades locales en pos de mezquinos intereses... El drama vivido en Córdoba parecía repetirse para Casaffousth en un fatídico déjà vu En Santiago del Estero, dice Bialet “... fue albañil, calero, lo fue todo, hasta puso dinero de su bolsillo; allí perdió sus últimos hijos, allí lloró sangre y lágrimas; y allí... también estaba puesta una orden de prisión, en pago de tanto mérito y tanto trabajo.”
Cuando se marchó de Santiago no había logrado completar su obra ni cobrar el trabajo realizado, y sólo quedaba viva una niña de los cinco hijos que había tenido.
En 1900 la exposición a las inclemencias del tiempo y la humedad constante en que se desenvolvía su tarea profesional desembocaron en la enfermedad que lo llevó a la muerte. Pasó sus últimos momentos en una casa de campo que todavía se conserva, perteneciente a la familia de su esposa.

En Gualeguay, donde descansan sus restos,  es prácticamente un desconocido.
En Córdoba -entre otras informaciones erróneas, como vimos- el rol que desempeñó como proyectista y director del dique San Roque y las Obras suele atribuírsele equivocadamente a Bialet Massé, confundiendo al ingeniero con el constructor.
 Pero es el mismo Bialet -que tan estrechamente trabajó y batalló a su lado-  quien deja bien claro quien fue el artífice del dique San Roque. Según sus palabras, “Si algún nombre propio debiera dársele, sería el de Dique Casaffousth, para honor del que lo hizo  y de Córdoba que lo aprovecha”


Quisiera agradecer muy especialmente a la Sra. Doralice Lusardi el honor de haberme permitido transcribir su trabajo. 
Franklin H Romero Revilla