Mostrando entradas con la etiqueta Fotos del Ayer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fotos del Ayer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de abril de 2012

EL TREN



El Tren

Por Santiago Dabove 

El tren era el de todos los días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje.
Yo iba a comprar algo por encargo de mi madre.
Era suave el momento, como si el rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí, y me puse a atrapar el recuerdo más antiguo, el primero de mi vida. El tren se retardaba tanto que encontré en mi memoria un olor maternal: leche calentada, alcohol encendido. Esto hasta la primera parada: Haedo. Después recordé mis juegos pueriles y ya iba hacia la adolescencia, cuando Ramos mejía me ofreció un acalle sombrosa y romántica, con su niña dispuesta al noviazgo. Allí mismo me casé, después de conocer y visitar a sus padres y al patio de su casa, casi andaluz. Ya salíamos de la iglesia del pueblo, cuando oí tocar la campana; el tren proseguía el viaje. Me despedí y, como soy muy ágil, lo alcancé. Fui a dar a Ciudadela, donde mis esfuerzos querían horadar un pasado quizá imposible de resucitar en el recuerdo.

 
El jefe de estación, que era amigo, acudió para decirme que aguardara buenas nuevas, pues mi esposa me enviaba un telegrama anunciándolas. Yo pugnaba por encontrar un terror infantil (pues los tuve), que fuera anterior al recuerdo de la leche calentada y del alcohol. En eso llegamos a Liniers. Allí, en esa parada tan abundante en tiempo presente, que ofrece el ferrocarril Oeste, pude ser alcanzado por mi esposa que traía los mellizos vestidos con ropas caseras. Bajamos y, en una de las resplandecientes tiendas que tiene Liniers, los proveímos de ropas standard pero elegantes, y también de buenas carteras de escolares y libros. En seguida alcanzamos el mismo tren en que íbamos y que se había demorado mucho, porque antes había otro tren descargando leche. Mi mujer se quedó en Liniers, pero, ya en el tren, gustaba de ver a mis hijos tan floridos y robustos hablando de foot-ball y haciendo los chistes que la juventud cree inaugurar.


Pero en Flores me aguardaba lo inconcebible; una demora por un choque con vagones y un accidente en un paso a nivel. El jefe de la estación de Liniers, que me conocía, se puso en comunicación telegráfica con el de Flores. Me anunciaban malas noticias. Mi mujer había muerto, y el cortejo fúnebre trataría de alcanzar el tren que estaba detenido en esta última estación. Me bajé atribulado, sin poder enterar de nada a mis hijos, a quienes había mandado adelante para que bajaran en Caballito, donde estaba la escuela.
En compañía de unos parientes y allegados, enterramos a mi mujer en el cementerio de Flores, y una sencilla cruz de hierro nombra e indica el lugar de su detención invisible. Cuando volvimos a Flores, todavía encontramos el tren que nos acompañara en tan felices y aciagas andanzas. Me despedí en el Once de mis parientes políticos y, pensando en mis pobres chicos huérfanos y en mi esposa difunta, fui como un sonámbulo a la "Compañía de Seguros", donde trabajaba. No encontré el lugar.


Preguntando a los más ancianos de las inmediaciones, me enteré que habían demolido hacía tiempo la casa de la "Compañía de Seguros". En su lugar se erigía un edificio de veinticinco pisos. Me dijeron que era un ministerio donde todo era inseguridad, desde los empleos hasta los decretos. Me metí en un ascensor y, ya en el piso veinticinco, busqué furioso una ventana y me arrojé a la calle. Fui a dar al follaje de un árbol coposo, de hojas y ramas como de higuera algodonada. Mi carne, que ya se iba a estrellar, se dispersó en recuerdos. La bandada de recuerdos, junto con mi cuerpo, llegó hasta mi madre."¿A que no recordaste lo que te encargué?", dijo mi madre, al tiempo que hacía un ademán de amenaza cómica: "Tienes cabeza de pájaro".

viernes, 17 de febrero de 2012

ANSEL ADAMS

ANSEL ADAMS


ANSEL ADAMS EN SU COCHE

Ansel Easton Adams nació en San Francisco, California en 1902.
Ya desde pequeño mostró un gran interés por la fotografía cuando su padre le regaló una cámara Kodak Box Brownie en una de las excursiones al Parque Nacional de Yosemite cuando tenía 14 años.
Más adelante sus fotografías en blanco y negro de dicho parque, así como las de la costa californiana y otros enclaves naturales se convirtieron en su sello de identidad.
También tuvo oportunidad de asistir a una gran exposición que celebró con motivo de la apertura del Canal de Panamá, donde pudo contemplar fotografías de todas partes del mundo que fascinaron a Ansel.
Pero unos contactos con el reconocido fotógrafo Paul Strand le convencieron de dedicarse profesionalmente a la fotografía.
También incursionó en estudios de piano con vistas a convertirse en músico. Incluso cuando se casó, anduvo debatiéndose entre las profesiones de músico y fotógrafo.
Junto a Edward Weston, Imogen Cunningham y Willard Van Dyke fundó en 1932 el grupo f/64, una influyente organización de fotógrafos que se caracterizaba por realizar fotografías directas de gran nitidez. También ayudó a fundar el departamento de fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el primer departamento de esta clase en un museo. Ansel Adams publicó numerosos libros tanto de sus fotografías como técnicos.
En 1933 viajó a Nueva York donde conoció a Alfred Stieglitz con quien entabló una gran amistad y quién le acercaría en el futuro trabajos en revistas como Fortune o Life.
En 1939 Adams expuso por primera vez en San Francisco. Creó el primer departamento de fotografía en la escuela de Bellas Artes Decorativas de California y publicó la colección Libros esenciales sobre fotografía acerca de técnicas fotográficas.
Ansel Adams se destacó por sus fotografías de abruptos paisajes, profundos cañones, montañas y ríos, bien por placer personal bien por encargos del Gobierno o por los directores de los Parques Nacionales.
Realizó grandes series de fotografías de numerosos parques, sobresaliendo, por conocidas, las de Yosemite National Park y Sierra Nevada.
 También realizó labores con procesos estrictamente comerciales encargados por las compañías de la época con vistas a calendarios, felicitaciones de Navidad y moda u otros.
Si bien eso no le gustaba, al menos le permitía seguir dedicándose de forma más libre a su pasión: la fotografía de la naturaleza.
En su calidad de fotógrafo paisajista, Adams pasó una parte importante de su vida en los parques nacionales norteamericanos, sobre los cuales publicó más de 24 álbumes.
Captó en blanco y negro la majestuosidad de la naturaleza de los Estados Unidos, ya que sus fotografías reflejan un enorme contraste de sombras y luces, desiertos áridos, nubes gigantescas y monstruosos árboles.
Adams no se limitó a las labores de fotógrafo: su trabajo despertó el interés del público por los parques nacionales, contribuyendo así a protegerlos y a crear otros.
En 1949 fue el encargado de probar los primeros prototipos de Polaroid, tarea a la que se dedicó con entusiasmo para explorar las nuevas posibilidades que ofrecía el sistema.
Ansel Adams creo el “sistema de zonas” un método de medición y revelado que utilizaba para dividir la gradación de luz en una escena en 10 zonas diferentes, del blanco al negro. Esto le permitía visualizar los diferentes niveles de gris en la fotografía final con gran precisión.
En 1979 publicó el libro "Yosemite and the Range of Light" del cual se llegaron a vender más de 200.000 ejemplares.
Murió en abril de 1984.

Frases de Ansel Adams
La fotografía es un medio analítico y la pintura es un medio sintético.
En la sabiduría recolectada con los años he encontrado que cada experiencia es una forma de exploración.
La fotografía es más que un medio para la comunicación efectiva de ideas. Es un arte creativo.
No hay nada peor que una imagen brillante de un concepto borroso.
Hay siempre dos personas en cada cuadro: el fotógrafo y el espectador.
No tomas una fotografía, tú la haces.
Los mitos y los credos son luchas heroicas para comprender la verdad en el mundo.
Una fotografía no es un accidente, es un concepto.

Una buena fotografía se obtiene sabiendo dónde pararse.



COLLAGE DE VARIAS FOTOS











martes, 4 de octubre de 2011

LA CANCHA DE HURACÁN (EL GLOBITO) Y LA ESTACIÓN BUENOS AIRES



Vista aérea de la cancha del Club Atlético Huracán y de la Estación Buenos Aires de la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires (CGBA).
A instancias del Ingeniero Electricista Jorge Newbery se consiguieron los terrenos sobre la Calle de la Arena (actual avenida Almafuerte) en los cuales se erigiría la cancha que puede ser vista en esta foto (centro izquierda), y que fuera inaugurada el 17 de agosto de 1924.
El 22 de noviembre de 1942 estas instalaciones se cerraron, dando lugar a las obras que llevaron a reemplazarlas por el actual estadio que en un principio de denominó Jorge Newbery, y que posteriormente fue rebautizado con el nombre del recordado Tomás Adolfo Ducó.
La estación Buenos Aires (centro) era cabecera de la CGBA y desde allí partían los trenes que llegaban hasta Mercedes, Salto, Pergamino, Rosario, Navarro, 9 de Julio, Villegas y Victorino de La Plaza.
Actualmente es cabecera de los servicios locales de la línea Belgrano Sur a González Catán y Marinos del Crucero General Belgrano.
Al fondo, y a la derecha, puede ser vista, también, la estación de cargas Sola del F.C. del Sud.
A la izquierda, muy claramente: la Av. Almafuerte.

Quisera dedicar esta foto a la familia Cereseto. Una de las más representativas de la pasión por Huracán y el barrio de Parque Patricios
 Detalle ampliado de la foto

martes, 2 de agosto de 2011

SE RECUPERÓ UN TRANVÍA DE CABALLOS






A las 19:35 del pasado sábado 30 de julio tocó por primera vez los rieles de Polvorín un nuevo integrante de la flota del Tranvía Histórico de Buenos Aires.
El vehículo en cuestión, es un tranvía de caballos de la década de 1870 que perteneció a la Compañía de Tramways 11 de Septiembre, una de las dos primeras en circularon por Buenos Aires en febrero de 1870.
Luego de retirado de servicio este tranvía sufrió un largo peregrinaje. 
Pasó por diversas estaciones, por el barrio de Flores, la Exposición del Sesquicentenario de 1960, también participó de la despedida del servicio tranviario realizada en Belgrano el 26 de diciembre de 1962, luego fue a La Boca, y hasta se lo vió en algunas películas ("He Nacido en Buenos Aires" y "Los Muchachos de Antes no Usaban Gomina" ) y en la TV, para finalizar a la intemperie durante largos años en un museo de Morón.
Ante esta situación, la Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze se abocó durante los últimos años a realizar las gestiones para obtenerlo y rescatarlo con el objetivo de ponerlo en valor y funcionamiento.
El estado general del mismo, tal como podemos verlo en las dos fotos superiores, es de gran  deterioro, por lo que habrá que encarar una gran  restauración. Podemos afirmar que, si bien el maderamen se encuentra en muy mal estado, los metales en cambio, lucen razonablemente conservados. El paso del tiempo también hizo que desaparecieran las ventanillas y el interior, no logrando, en cambio, que se perdiese la suave rodadura que aún conserva este tranvía.
Los jóvenes integrantes de la AAT&BPFL, a no dudarlo, se abocarán a las tareas de restauración que le devolverán el esplendor perdido y le permitirá salir a las calles porteñas nuevamente.


 El tranvía durante la exposición de 1960


Despedida del tranvía urbano en Buenos Aires


Comienzo de la agonía: Abandonado detrás de la cancha de Boca junto a otros dos tranvías eléctricos


Estado actual, ya en los talleres Polvorín 


Otra imagen actual

martes, 19 de julio de 2011

Revista Caras y Caretas de 1899

Un pequeño extracto de la popular revista que hacia fines del siglo XIX y principios del XX ponía al corriente a los lectores de las novedades nacionales e internacionales.







miércoles, 13 de julio de 2011

Vélez Sársfield y Olavarría, aprox. 1905

Ciudad de Buenos Aires: Esquina de la avenida Vélez Sársfield y Olavarría, vista hacia el sur-sudoeste. A la derecha estaría la actual estación Buenos Aires y al fondo puede verse la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en la mencionada avenida y la de Iriarte. Al centro pueden verse vagones estacionados a la salida de la estación Sola. Foto colección Franklin H Romero Revilla.

Esquina de Osvaldo Cruz y Vieytes


Ciudad de Buenos Aires, década del '20: Interesante vista de la esquina de las calles Osvaldo Cruz y Vieytes.
La toma está hecha desde la actual vereda norte de Osvaldo Cruz, entre Vieytes y Herrera ( ésta última a la espalda ).
El edificio de la izquierda es el actual salón de "Señor Tango".
Las vías que se ven son las del Ferrocarril Sud que llegaban hasta allí por Osvaldo Cruz desde la estación Barraca de Peña y que habían pertenecido al viejo Ferrocarril Buenos Aires y Puerto de la Ensenada.(Foto AGN).