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lunes, 11 de marzo de 2013

Terragno: el referéndum en las Islas Malvinas es muy conveniente para Argentina




El ex senador Rodolfo Terragno explicó que en la votación los kelpers admiten que pertenecen al pueblo británico por lo cual no tienen derecho a la autodeterminación.

En el día en el que los kelpers votarán en un inédito referéndum su deseo de ser un territorio de ultramar británico, el ex senador Rodolfo Terragno explicó que el referéndum en las islas Malvinas es "muy conveniente para Argentina" porque al admitir que pertenecen al pueblo británico no tienen derecho a la autodeterminación.

"Yo creo que es muy conveniente para Argentina, y no comprendo cómo esto no se advierte. Argentina siempre dijo que los isleños no podían participar de las negociaciones porque se trata de un diálogo bilateral, en el que hay sólo dos partes: Argentina y el Reino Unido. Los isleños son británicos, por lo tanto no son una tercera parte. Y como son británicos y quieren seguir siéndolo, no tienen derecho a la autodeterminación. Creo que es una buena noticia que los isleños digan lo que siempre ha dicho Argentina, pero en vez de utilizarlo se está tratando de atacarlo", explicó el político, historiador y dirigente de la Unión Cívica Radical.

En esa línea, explicó que el hecho de quieran seguir siendo británicos los excluye del derecho a la autodeterminación porque "si dijeran que quieren independizarse tanto de Argentina como de Gran Bretaña, entonces sí surgiría la idea de pueblo, y los pueblos tienen autodeterminación. Pero ellos mismos están admitiendo que son parte del pueblo británico, que no son uno distinto. Es lo que ha dicho Naciones Unidas".

Con respecto a la decisión de canciller Héctor Timerman de rechazar reunirse con su par británico si también asistían los kelpers explicó que "no es una posición de Timerman" sino que ha sido "la posición de todos los cancilleres".

"Argentina fue siempre coherente en eso. La única falla fue la de Guido Di Tella, que si bien no dijo que fueran una tercera parte, sostenía que había que seducirlos, lo que podía darlo a entender. Él creía que era un conflicto bilateral, pero que a Inglaterra le costaría mucho tomar una decisión en contra de los isleños si ellos tenían una posición favorable hacia Argentina", explicó.

Sobre que se deberían tener en cuenta para la resolución del problema, explicó: "No es una cuestión nuestra. Son británicos que viven en suelo argentino. Por supuesto que podrían quedarse ahí. Mi propuesta es la solución Hong Kong, donde se reconoció la soberanía china, pero se estableció un plazo bastante largo para la transferencia y se le dio una condición especial teniendo en cuenta las características de la población. Así se reconoce la situación de hecho y, al mismo tiempo, que están sobre suelo argentino y que a plazo fijo van a estar bajo soberanía argentina".

Publicado en DiarioVeloz.com

sábado, 26 de enero de 2013

COCHES HISTÓRICOS ABANDONADOS


Así están los Brugeoise en Parque Patricios

Si bien SBASE hizo saber que serían cubiertos con lonas protectoras, por el momento casi todos los coches Brugeoise trasladados se encuentran totalmente a la intemperie.

Por enelSubte.com el 25/01/2013 a las 11:23 hs.
Si bien SBASE hizo saber que serían cubiertos con lonas protectoras, por el momento casi todos los coches Brugeoise trasladados se encuentran totalmente a la intemperie.

Subterráneos de Buenos Aires anunció que las históricas unidades La Brugeoise, que circularon en la línea A desde su inauguración hasta enero, serían cuidadosamente relevadas y conservadas como parte de un Plan de Reconstrucción y Restauración Patrimonial. Mientras los coches estén depositados al aire libre, sin embargo, un nombre tan ambicioso parece contradictorio.

Sólo algunos pocos coches fueron cubiertos por una lona, quedando el resto expuestos a la lluvia. Por otro lado, la poca seguridad del predio de la calle Los Patos los convierte en un botín apetecible por sus elementos de cobre y otros de valor. SBASE anunció que Parque Patricios es sólo una parada camino al predio del taller Mariano Acosta del Premetro, que estaría siendo acondicionado. Por otro lado, el destino final todavía está lejos de decidirse y hoy mismo el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, especulaba al aire con distintas posibilidades. Esta vez el asado no fue una de ellas.

Resta ver si la jueza Liberatori tomará alguna medida adicional para asegurar la efectividad de la medida cautelar de protección de los coches que concediera tras un recurso de la legisladora María Rachid.

Las fotografías son cortesía de Miguel Zeta

lunes, 19 de noviembre de 2012

LA CABINA



Corto español de  Antonio Mercero (1972)


Desde que "La cabina" se estrenó en televisión a comienzos de la década de los setenta, y pese a que la intención de su director, Antonio Mercero, y su coguionista, José Luis Garci, fue la de no explicitar lectura alguna de la historia de su mediometraje (un hombre se queda encerrado inexplicablemente en una cabina telefónica hasta que es transportado, dentro del habitáculo, a un apartado lugar donde le aguarda el mismo terrible destino que otras muchas personas en su misma situación tuvieron antes que él), las interpretaciones de esta celebrada pieza no han dejado de sucederse: hubo quienes vieron en ella una alegoría sobre el servicio de la por entonces estatal Telefónica; otros, una metáfora del ciudadano español respecto a la dictadura franquista.
Lo cierto es que tanto Mercero como Garci acertaron plenamente cuando decidieron dejar en un inquietante y asfixiante enigma su magistral relato, convirtiéndolo para siempre en un artefacto intemporal, vigente en cualquier época y para cualquier tema al que oportunamente pudiera asimilarse.
A López Vázquez de nada le sirvió gritar y golpear una y otra vez, infructuosamente, los cristales que lo encarcelaban en su cabina. Miraba el exterior unas veces asombrado, otras aterrorizado, incluso otras invadido por la nostalgia. Y cuando su cabina transportada se adentra en un túnel que desemboca en una nave subterránea, le invade la expectación, la posibilidad de llegar quizás al desenlace de su ilógica situación. Pero su fin es la nada: dejarse pudrir, dejarse consumir por la inacción, dejarse aniquilar lentamente en un oscuro lugar como tantos otros que le han precedido, aceptando el designio, el capricho, el plan de no se sabe qué o quién.
‘La Cabina’ no tuvo mucho éxito de público (la gente se asustaba por la temática angustiosa pero comentar con un vecino que podía haber algo más profundo quizás les hubiera traído problemas) pero sí de crítica, especialmente en el extranjero. Igual que se premió la aparición de temas tabú en Historia de la frivolidad, ahora se premiaba la mezcla de una temática novedosa en el país como era la de la ciencia ficción y el haber conseguido articular una crítica hacia el régimen en el que se enmarcaba el programa.
En la historia del pobre hombre que se ve abocado a la muerte sólo por entrar a hacer una llamada de teléfono, encontramos también muchos de los temores del ser humano de cualquier época y lugar, empujado a una existencia en la que nunca sabrá dónde y cómo se encontrará con la muerte, imposible de evitar. O, como explica Mercero, quizás todos tengamos nuestra cabina y sea nuestra misión intentar salir de ella. Encontramos, por lo tanto, una obra que toca ámbitos sociales y políticos pero también referentes a la existencia y a ese profundo temor que tan bien supieron plasmar los responsables de ‘La Cabina’.





lunes, 17 de septiembre de 2012

BIENVENIDO EL PLEBISCITO



POR RODOLFO TERRAGNO ESCRITOR Y POLITICO


Publicado en Clarín el 17/06/12

El derecho de autodeterminación corresponde a los pueblos, no a las poblaciones.

Así lo reconoce el derecho internacional. Un grupo que desea pertenecer al estado colonial “no es un pueblo y, por lo tanto, no tiene derecho a la autodeterminación” (Rosalyn Higgins, británica, ex presidente de la Corte Internacional de Justicia).

Población y pueblo son dos cosas distintas. Para convertirse en pueblo, los habitantes de un territorio deben “considerarse a sí mismos como una sociedad distinta de la sociedad del país que ocupa ese territorio” (Hurst Hannum, Berkeley).

Esos pobladores necesitan tener una “identidad cultural” que los diferencie claramente del país al cual pertenecen (Anthony Simpson, Comisión Internacional de Juristas, Ginebra).

Deben ser (o descender de) habitantes “autoctonos”; es decir, grupos que vivían en las islas antes de la invasion colonial (Wolfgang F. Danspeck Grubel, Instituto de la Autodeterminación, Liechestein).

Hace falta que se consideren “victimas” de una “opresión” y quieran “separarse” del poder colonial. (Pete Radan, Macquarie University).

El diplomático inglés Denzil Dunnet (Instituto Real de Asuntos Internacionales, Londres) recordó, en un trabajo publicado por International Affaires, la posición que tuvo, sobre este tema, el ex Primer Ministro británico Edward Heath (conservador; predecesor de Margaret Thatcher). Basado en esos principios de derecho internacional, dijo en el Parlamento que los habitantes de las Malvinas no tienen derecho de autodeterminación.

Los isleños, al votar como es previsible que voten, probarán que no reúnen ninguno de los requisitos para gozar de ese derecho. Dirán que : Desean pertenecer al estado colonial.

No se consideran distintos a la sociedad del Reino Unido.

No poseen identidad cultural.

No descienden de un pueblo autóctono.

No se sienten víctimas de una opresión.

No quieren la independencia.

Demostrarán, así, algo que la Argentina ha sostenido siempre: que ellos isleños no forman un pueblo y, por consiguiente, carecen del derecho de autodeterminación.

Como británicos, que son y han de proclamarse, no podrían tampoco ser árbitros en un conflicto entre su país y la Argentina.

Llama la atención que la Presidenta y otras figuras políticas se hayan indignado ante el anuncio del plebiscito.

La Argentina debería celebrar que se le de la razón.

Pero hace lo contrario.

Hablando en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, la señora de Kirchner se preguntó: “¿Por qué [los británicos] no van a plantear un referéndum a Irak y Afganistán?”. Esto implica que deberían hacerlo en aquellos países y, en verdad, sería deseable que se les diera a irakíes y afganos el derecho de elegir su destino. Esos sí que son pueblos, con genuino derecho a la autodeterminación.

Fue poco feliz ponerlos (o dejar creer que están) en el mismo plano que a los pobladores de Malvinas.

Sin duda la señora de Kirchner no quiso equipararlos. Acaso la haya traicionado su tendencia al discurso improvisado, aun en cuestiones diplomáticas que requieren medir cada palabra.

En todo caso, es hora de que la Argentina advierta cuándo las actitudes del Reino Unido y los isleños la perjudican, y cuando involuntariamente la favorecen.

La ley británica ya no considera a los pobladores del archipiélago, como había hecho durante largo tiempo, “ciudadanos de un territorio de ultramar”. Los reputa ciudadanos del Reino Unido.

Estos ciudadanos, residentes en el Atlántico Sur, sienten el orgullo de ser británicos y ahora podrán ratificar su pertenencia con el voto.

Cuando la ley británica dice lo que dice, y los pobladores de las islas aceptan con su voto tal condición, todo se vuelve a favor de la posición argentina.

Que los isleños se declaren parte del Reino Unido no significa que pertenezca a su país el suelo que pisan.

No pueden ser jueces y parte.

Lo que hacen es demostrar (sin quererlo) que el derecho de autodeterminación no les asiste.

UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Tercera Parte)

EL INGENIERO CASAFFOUSTH Y LAS OBRAS DE RIEGO

por Doralice Lusardi
Publicado en “Hoy día Córdoba” el 24 de agosto de 2007

Se cumplen ciento doce años del fallecimiento del ingeniero Carlos Casaffousth.
No se suicidó, como muchos equivocadamente suponen. Murió a causa de una pleuresía, y fue el 24 de agosto de 1900 en Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Tenía cuarenta y seis años.
El del supuesto suicidio no es el único error sobre Casaffousth que persiste al cabo de más de un siglo. La lista incluye –entre otras cosas- a su apellido, una y mil veces deformado aún en nombres de escuelas y calles. Y a la dificultad para diferenciar su rol del de Bialet Massé en la realización del dique San Roque.

El agua de la vida
Casaffousth nació el 10 de abril de 1854 en Buenos Aires, y fue bautizado con el nombre de Carlos Adolfo Ramón del Sagrado Corazón de Jesús. Su padrino fue Sarmiento.
A los dieciséis años perdió a su padre, quien se quitó la vida en un cruento episodio que tuvo alto impacto en la sociedad de la época. Al poco tiempo la familia se trasladó a Francia, donde el joven Casaffousth realizó sus estudios de ingeniería. En la Ecóle Centrale des Arts et Manufactures de París a la que concurrió, los legajos registran los repetidos llamados de atención con que se intentaba –sin demasiado éxito- que el futuro ingeniero ajustara su conducta a las normas fijadas por la prestigiosa institución.
Cuando terminó sus estudios regresó a Argentina –más adelante revalidaría su título de Ingeniero en la Universidad de Buenos Aires- y recorrió sus diversas latitudes, involucrado en diferentes obras de infraestructura con las que la Generación del 80 gobernante por entonces apostaba al “progreso indefinido”: su nombre aparece así ligado a la construcción de vías férreas, telégrafos,  puentes, puertos y un camino a Chile.
Hacia 1882 llegó a Córdoba. Lo hizo como integrante del Departamento de Ingenieros Civiles de la República Argentina, para ocuparse de la selección del terreno en el que se localizaría el futuro Hospital Nacional de Clínicas. Al poco tiempo se hizo cargo también de las obras de la Academia  Nacional de Ciencias.
Así, este ingeniero de notable capacidad, obsesivo por su actualización y perfeccionamiento profesional, preocupado siempre por acceder a los libros e instrumentos de ingeniería más avanzados que aparecían en el mundo, polémico, batallador y mal hablado, iniciaba la década más fecunda de su vida. Y la más dramática.
En Córdoba, su nombre está fundamentalmente ligado a la realización de las “Obras de Riego de los Altos”, las llamadas obras colosales, sistema integral que comprendía los diques San Roque y Mal Paso, los canales maestros Norte y Sur, puentes, hermosos acueductos y una kilométrica red de canales menores, cuyo propósito era irrigar miles de hectáreas de tierras por entonces secas y polvorientas, para que pudieran ser colonizadas y sembradas.
Casaffousth realizó junto a Dumesnil -que pronto se apartó del proyecto, marchándose a Francia- todos los estudios previos, y bajo su dirección comenzaron las obras en 1884. Dos años más tarde se sumó a su continuación Juan Bialet Massé, como contratista a cargo de la construcción. Bialet, otro gigante de la época, cuya actuación fue decisiva para poder concretar el proyecto, evaluó así el rol de Casaffousth: “Las obras de riego de Córdoba son su gloria más culminante; nadie (como yo) sabe lo que en ellas puso de talento, de trabajo, de anhelos y de cuidados – de generosidad y desprendimiento.  Él estaba en todas partes y a cada momento, le era preciso ver, palpar, hacer por sí mismo.(...) Los diez o doce ingenieros que yo tenía a sus órdenes, no eran bastantes para ejecutar lo que aquella cabeza producía.”
Casaffousth ocupó en Córdoba otros lugares de relevancia: fue profesor y decano de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, legislador, ocasional empresario inmobiliario y productor agropecuario en las zonas de San Carlos y Santa María. Casado con la entrerriana Eduarda Lazo, en Córdoba nacieron sus cinco hijos (tres mujeres y dos varones), y aquí también dos de ellos le fueron arrebatados tempranamente por la muerte, en una de las devastadoras epidemias de la época.

Por entonces, Córdoba y el país vivían tiempos de auge económico: inversiones, crecimiento de la producción agropecuaria, el comercio, el transporte, la construcción e industrias de sencillo equipamiento, circulaban a la par de una febril ola de especulación y endeudamiento.
Estrechamente ligado a Juárez Celman y al grupo gobernante, trepado a este tren que enfilaba vertiginoso hacia el progreso soñado, nuestro ingeniero alcanzó el punto más alto de sus realizaciones: su familia crecía, lo mismo que su patrimonio y su prestigio, y tenía como profesional la satisfacción de estar realizando el embalse más grande del mundo.
Pero el resplandor fue fugaz. Y el costo que pagó, muy alto.

Las sombras
Los rumores sobre errores y defraudación en la construcción del dique San Roque -difundidos por los periódicos con fruición y legitimados por supuestos expertos-, la crisis de 1890 y la caída de Juárez Celman marcaron el comienzo del derrumbe. Intereses creados de diversa índole, sellaron su suerte y debió afrontar junto a Bialet Massé un juicio criminal.  A partir de allí se sucedieron la cárcel (1892/93), el grave daño a su prestigio profesional, la decadencia económica y el deterioro de las obras de riego por falta de mantenimiento, retroalimentando así a la calumnia.
Casaffousth y Bialet fueron finalmente absueltos, pero los rumores sobre las supuestas fallas del Dique, el miedo a que el paredón cediera y Córdoba fuera arrasada por las aguas, no cesaron. Durante los siguientes cincuenta años volverían a alarmar cada tanto a la opinión pública, hasta que el gobernador Sabattini tomó el toro por las astas y decidió se construyera el nuevo dique San Roque, que se inauguró en 1944. Como cualquiera puede comprobar cada vez que bajan las aguas del lago, el viejo dique no sólo no cedió, sino que ni siquiera pudo ser destruido cuando se lo intentó, una vez que el nuevo estuvo listo para entrar en servicio.
En cuanto a Casaffousth –que jamás admitió siquiera la posibilidad de que el dique pudiera ceder- no logró recuperarse económica ni anímicamente. A las desdichas familiares y el desprestigio profesional se le sumó la vulnerabilidad de su situación financiera, debido a las arriesgadas inversiones realizadas en los años de euforia y especulación previos a 1890.
Si bien continuó con su tarea académica y vinculación a las obras de riego, en 1895 decidió finalmente marcharse de Córdoba, a la que nunca perdonó por el injusto trato al que consideraba haber sido sometido.
En 1896 recaló en Santiago del Estero, nuevamente integrando el Departamento de Ingenieros de la República Argentina. Allí realizó diversas obras hidráulicas relacionadas con la defensa de las crecientes del río Dulce y –su obsesión- la irrigación. Su obra más importante en este último aspecto fue el Canal de la Cuarteada, del que todavía persisten algunas construcciones notables y al que también concibió como parte de un sistema integral y ambicioso que excedía por su concepción los límites de Santiago del Estero y tal vez se emparentaba con aquel frustrado proyecto Huergo en el que tantas expectativas se habían puesto algunos años atrás.
Sólo pudo concretar parcialmente su trabajo: falta de fondos, discordias políticas,  destrucción de canales por vecinos o autoridades locales en pos de mezquinos intereses... El drama vivido en Córdoba parecía repetirse para Casaffousth en un fatídico déjà vu En Santiago del Estero, dice Bialet “... fue albañil, calero, lo fue todo, hasta puso dinero de su bolsillo; allí perdió sus últimos hijos, allí lloró sangre y lágrimas; y allí... también estaba puesta una orden de prisión, en pago de tanto mérito y tanto trabajo.”
Cuando se marchó de Santiago no había logrado completar su obra ni cobrar el trabajo realizado, y sólo quedaba viva una niña de los cinco hijos que había tenido.
En 1900 la exposición a las inclemencias del tiempo y la humedad constante en que se desenvolvía su tarea profesional desembocaron en la enfermedad que lo llevó a la muerte. Pasó sus últimos momentos en una casa de campo que todavía se conserva, perteneciente a la familia de su esposa.

En Gualeguay, donde descansan sus restos,  es prácticamente un desconocido.
En Córdoba -entre otras informaciones erróneas, como vimos- el rol que desempeñó como proyectista y director del dique San Roque y las Obras suele atribuírsele equivocadamente a Bialet Massé, confundiendo al ingeniero con el constructor.
 Pero es el mismo Bialet -que tan estrechamente trabajó y batalló a su lado-  quien deja bien claro quien fue el artífice del dique San Roque. Según sus palabras, “Si algún nombre propio debiera dársele, sería el de Dique Casaffousth, para honor del que lo hizo  y de Córdoba que lo aprovecha”


Quisiera agradecer muy especialmente a la Sra. Doralice Lusardi el honor de haberme permitido transcribir su trabajo. 
Franklin H Romero Revilla


UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Segunda Parte)



LA OBRA CUMBRE DEL ING. CASAFFOUSTH: EL DIQUE SAN ROQUE

POR NORBERTO E. HUBER

El Dique San Roque, la mayor obra de Ingeniería Hidráulica de su época, recibió, tanto durante como al finalizarse su construcción, realizada en solo 27 meses, innumerables opiniones, tanto a favor como en contra. Mencionamos la expresada por el Ingeniero Eiffel, autor de la célebre torre francesa erigida en ocasión de la Exposición Mundial de 1889, también profusamente discutida: "Dos obras de ingeniería concentran la atención del mundo, mi Torre y el Dique San Roque, pero mi Torre no es productiva, mientras que el Dique sí".
El Antiguo Dique San Roque, que todavía puede observarse cuando bajan las aguas del embalse, fue proyectado por los Ingenieros Esteban Dumesnil y Carlos A. Casaffousth, dirigido técnicamente por el Ing. Carlos A. Casaffousth, y construido por los empresarios Dr. Juan Bialet Massé y Félix Funes.
El antiguo Paredón del Dique San Roque, originalmente calculado extra-reforzado para 30 metros de altura del muro, y luego elevado a 35 metros, embalsaba 200 mil millones de litros de agua, y yace en el fondo del Lago San Roque contenido por su sucesor, a 150 metros a su Este.
El Nuevo Dique San Roque, con paredón curvo de hormigón armado e inaugurado en 1944, embalsa agua a la misma altura y cantidad, diferenciándose básicamente en un mejor sistema de vertedero de descarga y contener en forma mucho mas eficiente las crecientes, contando para estas dos funciones con un embudo vertedero que posibilita controlar 8 metros mas de altura en el embalse, solucionando un grave problema de todos los Diques diseñados hasta fines del siglo XIX, cual era el control de las crecientes aluviales. El sistema de Embudo Vertedero limita la salida de agua a 300.000 litros por segundo, de los usuales 5000 litros promedio. Esta "amortiguación" es posibilitada por los 8 metros de altura "extra" en el nuevo paredón y el sistema de embudo vertedero.




Esta necesidad de control de tan variables caudales, y otras razones menos técnicas pero tal vez mas definitorias, fundamentadas en el pánico generado por necesidades políticas temporales, motivaron que el paredón del Dique San Roque, soportara 14 modificaciones producidas entre 1891 y 1928, siempre con objetivo de prevenir su rotura estructural, lo cual, por supuesto, nunca se produjo.




El paredón del original Dique San Roque, tenía (tiene, aunque no lo veamos) 140 metros de largo y 35 metros de altura desde su base con 5 metros de ancho en su coronamiento y 30 en su base. Un total de miles y miles de metros cúbicos y toneladas de piedras amalgamadas por las Cales Hidráulicas del Dr. Juan Bialet Massé.
En momento de su reemplazo en 1944, se efectuó una abertura vertical en su estructura para permitir el paso de las aguas. La abertura debió realizarse con todo un vagón de dinamita, observado en la foto que se muestra a continuación y que corresponde a como se ve actualmente el paredón cuando bajan las aguas.




La última vez que el antiguo Dique mostró su solidez fue cuando se construyó el tubo de alimentación de agua de la Central San Roque en 1959. En esa oportunidad se tapó la abertura vertical central, conteniendo exitosamente las aguas mientras se producían los trabajos de construcción del túnel que proveería de agua a la Usina San Roque.
El cimiento del Antiguo Dique San Roque está construido con piedras y mezclas de arenas con Cemento Boulogne Sur Mer. Su paredón está construido con piedras graníticas con mezclas de arena y cal hidráulica, producida por la Fábrica de Cales Hidráulicas y Cementos "La Primera Argentina" del Dr. Juan Bialet Massé.




De esta fábrica, ubicada a la vera de la actual Ruta 38 en el Pueblo de Bialet Massé, y que operó desde 1884 hasta 1960 produciendo cales hidráulicas de calidad indiscutida internacionalmente, se conservan su horno principal con su túnel de operaciones, hornos auxiliares, los galpones y casi todas las obras hidráulicas asociadas, todo en actual proceso de recuperación arqueológica e histórica supervisada por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de Córdoba a cargo de la Dra. Josefina Piana.
                                             
El Dique y Puente en Santa María de Punilla
A poca distancia de la fábrica de Cales Hidráulicas de Bialet Massé también se encuentran, en perfecto estado, y luego de mas de un siglo de nulo mantenimiento y innumerables crecientes, el paredón del Dique de la vertiente "Las Higueritas" y los pilares del Puente sobre el río Cosquín que Casaffousth mandó construir dentro de sus terrenos en Santa María de Punilla.




Casaffousth adquirió en 1887 unas 400 Hectáreas a Este del Río Cosquín. Los terrenos eran parte de la Estancia del Rosario de Cosquín, donde actualmente se levanta el Hospital Santa María, planificando Casaffousth en ellos un establecimiento agrícola basado en la producción de entre 50000 y 100000 vides. El manejo del agua para riego estaba garantizado por un Dique que embalsa las aguas de las vertientes de Las Higueritas.
El paredón del Dique Las Higueritas diseñado y dirigido por Casaffousth es, como el San Roque, de perfil recto. Tiene 120 metros de largo con3 metros de ancho en su coronamiento y 12 metros de altura. El constructor de dichas obras fue Agustín Marcuzzi, uno de los contratistas del Dique San Roque, y luego vecino de la localidad de Cosquín, de la cual fue destacado Intendente.
Actualmente, esas mismas tierras, que no han sido fraccionadas, son sede del Hospital Santa María, origen poblacional de la localidad deSanta María de Punilla.
                                             
El Establecimiento Agrícolo-Industrial San Carlos
El Ing. Carlos A. Casaffousth también adquirió tierras en los Altos del Sud de la Ciudad de Córdoba, que serian beneficiados por el riego producido por el embalse de Aguas del Dique San Roque y la distribución que posibilitaba el sistema de riego de canales llamado "Altos de la Ciudad de Córdoba". El emprendimiento, llamado Centro Agrícolo Industrial San Carlos, fue modelo en su género.
Casaffousth no solo industrializó la producción de los forrajes y demás productos agrícolas, sino que comenzó la fabricación de materiales para la construcción, entre ellos ladrillos. Consta expresamente en un inventario la "máquina para fabricar ladrillos" y varias máquinas a vapor, con las cuales también transportaba dentro de sus predios utilizando vías de tipo Decauville.
En otros terrenos que también poseía en las cercanías, había organizado un loteo denominado Villa San Carlos. Sus entusiastas proyectos para su emprendimiento y sus cercanías, hasta incluían la instalación del TramWay, que ya funcionaba en la ciudad de Córdoba, desde el centro de la ciudad hasta la Villa San Carlos, para lo cual había ya obtenido la autorización en 1889.
                                             
Difamación a Carlos A. Casaffousth y el Objetivo de este artículo
Carlos A. Casaffousth falleció en Gualeguay, el 24 de Agosto de 1900, a los 46 años, debido a una pleuresía. ¿Porqué la mayoría de los que conocen los nombres Casaffousth y Bialet Massé y creen conocer la historia del Dique San Roque suponen un suicidio inexistente?. ¿Porqué los guías turísticos y muchos mal informados siguen comentando suicidio?, ¿Realmente desconocen la historia que describen?
La Historiadora Doralice Lusardi de Capelli, opina que "A modo de arriesgada hipótesis, se podría aventurar que el inconsciente colectivo sabe que Carlos Casaffousth comenzó a morir ocho años antes, aquel día de octubre de 1892 en que, acusado de defraudación y de haber atentado contra la seguridad y la vida de todos los habitantes de esta provincia, se presentó espontáneamente a la policía para evitar ser detenido mientras dictaba clases en la facultad y puesto de inmediato en la prisión para -según palabras del fiscal- desagraviar un tanto a la sociedad y a la ciencia, resentidas (...) por la aparición de tanto sabio improvisado-".
Respecto a la capacidad profesional de Carlos Adolfo Casaffousth, la dupla Casaffousth-Bialet Massé, posibilitó la erección del Dique San Roque y el sistema de riego de los Altos de la Ciudad de Córdoba, la mayor obra pública del siglo XIX en la provincia de Córdoba, y para cuya continuación, recordemos, debió esperarse 50 años hasta la Gobernación de Sabatini. Sin la capacidad (y el empecinamiento) de estos dos profesionales, el uno, -Casaffousth- con la contundencia técnica demostrada, el otro, -Bialet Massé- perdiendo también todo su capital, inclusive el de su esposa Zulema Laprida, la obra no se hubiese completado.
Y respecto a su apellido, la mayoría que lo mencionan equivocan su escritura, colocando erróneamente Cassaffousth en vez de escribir correctamente Casaffousth. Los ingleses que administraban el tren de Córdoba Cruz del Eje nombraron así, erróneamente, en el Cartel y las publicaciones de horarios, a la estación de Ferrocarril que se erigió en las cercanías del Dique San Roque, iniciando el error y la confusión. Casaffousth ni firmó ni anotó su nombre equivocadamente, en cientos de firmas y menciones de su apellido a través de sus años de vida. Corresponde, por tanto, respetar la escritura correcta de su apellido.


El objetivo de este artículo es rendir homenaje al Ing. Carlos A. Casaffousth confiando en que los datos aportados por esta biografía, colabore a desmistificar falsas creencias y permita conocer adecuadamente nuestro pasado, colaborando a no tropezar nuevamente con las mismas piedras.


Fuentes documentales
"Historia del Dique San Roque". Luis Rodolfo Frías.
"Historia de Córdoba". Efraín U. Bischoff
"El Santa María de Ayer, La Estación Climatérica y el Hospital Colonia". Norberto E. Huber
"Paisaje y Vida del Valle Cordobés San Roque". Norberto E. Huber
Archivo Histórico de Córdoba, General de la Nación, D.A.S., D.G.Catastro y U.N.C.
Descendientes del Ing. Casaffousth y del Dr. Juan Bialet Massé
Investigaciones de la Historiadora Doralice Lusardi de Capelli y del autor.
Autor de esta publicacion Web: Norberto E. HUBER  www.huber.com.ar    Bialet Massé, Córdoba, 9 de Junio de 2002

Quisiera agradecer muy especialmente al Sr. Norberto E. Huber el honor de haberme permitido transcribir este trabajo. 
Franklin H Romero Revilla

miércoles, 15 de agosto de 2012

UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Primera Parte)




POR NORBERTO E. HUBER

Sus primeros años
Carlos A.Casaffousth, hijo de José María Casaffousth, correntino, y de Camila Chauvín, francesa, nació en Buenos Aires el 10 de Abril de 1854 y falleció en Gualeguay, Entre Ríos, el 24 de Agosto de 1900. Fue bautizado en la Iglesia Catedral de Buenos Aires. Su padrino de bautismo fue Domingo Faustino Sarmiento, al cual su padre había conocido en Europa, entre 1846 y 1847, en uno de sus frecuentes viajes de negocios.
Hijo de una familia en buena posición económica, Carlos Adolfo transcurre su infancia y adolescencia junto con sus 5 hermanos, cursando sus estudios básicos en Buenos Aires. Acompañó a su padre en algunos de sus viajes, llegando con uno de ellos hasta Rusia.
Su padre, José María Casaffousth, era un personaje misterioso y aventurero: empresario naviero, comerciante, trotamundos y periodista. José maría Casaffousth se suicida en 1870 "...hastiado de esta vida miserable..", recomendando a sus amigos velar por sus 6 hijos, muy en particular por "...mi Carlos, que hoy se halla estudiando en el Colegio Nacional.."
Su madre, Camila Chauvín de Casaffousth se traslada desde Buenos Aires a Córdoba en 1884, otorgando poder a su hijo Carlos para administrar sus bienes e intereses, radicados en Buenos Aires.
Su esposa, Eduarda Lazo, hija de Julián Lazo y Eugenia Telechea, hereda con su hermano Anselmo la Estancia "San Julián", en Gualeguay, Entre Ríos. En éste paraje, hoy llamado Lazo, termina sus días Carlos Casaffousth. De los 4 hijos del matrimonio, solo María Eugenia tuvo descendencia.
                                             
Ingeniero Civil
Durante sus estudios superiores, realizados en la Escuela Central de Artes y Manufacturas de París, fue discípulo de Alexandre Gustave Eiffel. Luego de recibirse de Ingeniero Civil, regresó a la Argentina, donde revalidó su título en la Universidad de Buenos Aires. Fue designado Administrador General de Telégrafos de la provincia bonaerense y al poco tiempo pasó a prestar servicios en el Departamento de Ingeniería de la Administración Nacional, como jefe de la sección cuyana. Durante el período anterior a su llegada a Córdoba en 1882, le cupo una destacada actividad profesional, que incluyó el trazado y la ejecución de la línea del Ferrocarril a Chile. Trasladado a Entre Ríos, construyó el puente que une los Departamentos de Gualeguay y Gualeguaychú, y supervisó diversas obras siempre en el interior del país. Posteriormente a su periplo en Córdoba, luego de 1895, fue el responsable de la construcción del Canal de La Cuarteada en Santiago del Estero desde donde se trasladó al litoral, participando en la construcción de puertos.
En 1882, Casaffousth fue comisionado temporalmente a Córdoba para elegir el terreno donde se levantaría el Hospital Nacional de Clínicas. Se vincula con el Ingeniero Francés Esteban Dumesnil, también discípulo de Eiffel, comenzando su interés en las obras públicas que éste venía proyectando y construyendo en la Provincia de Córdoba. El Ing. Dumesnil estaba construyendo el Sistema de Aguas Corrientes y Gas de la Ciudad de Córdoba y había construido, entre otras obras, el canal de Villa Nueva y el Puente Juárez Celman, renombrado en 1910 como Centenario. A pedido del entonces Gobernador Miguel Juárez Celman, proyectaba, entre otras numerosas obras públicas, un ambicioso proyecto de "Irrigación de los Altos de la Ciudad de Córdoba".
Regresó a Córdoba para asociarse a Dumesnil en el Estudio de Riego que este venía realizando. Avalado políticamente por el Senador Nacional Miguel Juárez Celman, en Febrero de 1883 fue elegido Diputado por el Departamento de Río Seco. Es designado Profesor de Hidráulica en la Facultad de Ciencias local, donde luego es nombrado Delegado ante el Consejo Superior y posteriormente Decano. Su declarada pasión era su actualización técnica, según referencias brindadas por su compañero de avatares, el Dr. Juan Bialet Massé que, entre otros comentarios, dijo que: "...Los que conocieron a Casaffousth y su hermosa biblioteca, saben bien que él padecía y yo padezco el vicio del libro...", y refiriéndose a la obra del Dique San Roque completaba "... cuanta revista o libro podía ocuparse de obras hidráulicas venía a nuestras manos 30 días después de publicarse...".
Durante los 13 meses de su prisión, producida entre el 7 de Octubre de 1892 y el 10 de Noviembre de 1893, producida a instancias de un proceso judicial del cual fueron absueltos pero que definió su quiebra económica y anímica, dictó clases escritas a sus alumnos y redactó un Curso de Ingeniería Hidráulica que sirvió a varias promociones.
Casaffousth y Dumesnil fueron los autores de la MEMORIA del "Proyecto de Irrigación de los Altos de la Ciudad de Córdoba", compuesto de 14 planos, el estudio de estabilidad del Dique San Roque y el presupuesto general. La obra comprendía también el Dique Mal Paso, en Calera, y 200 Km de canales (incluyendo acueductos como el de Saldán, que se muestra en una foto de 1887) que irrigaban unas 30.000 hectáreas de los "Altos" (actual "cinturón verde" y barrios periféricos) de la Ciudad de Córdoba, facilitando la colonización e inmigración.



Ante el regreso de Dumesnil a Francia en 1884, y su desvinculación de las obras, Casaffousth completó todos los estudios, modificaciones, diseños y planos; y dirigió la construcción de todas las obras hasta su completa finalización en 1889, incluyendo ser designado en 1891, Director de la Oficina de Irrigación, antecesora de la Dirección Provincial de Hidráulica. Es el responsable de los cálculos y planos de los Diques San Roque y Mal Paso, de los mas de 200 Km de canales de riego y de un centenar de puentes y otras construcciones asociadas a la Obra. Se le debe el diseño, por ejemplo, del acueducto de Saldán y el de Villa Warcalde, joyas Técnico-Arquitectónicas, que al igual que los diques y canales mencionadas, con casi ningún mantenimiento, todavía se mantienen en pié.
Sus colegas contemporáneos lo mencionan como un lector, proyectista y dibujante incansable. Habiendo realizado el proyecto del acueducto de Saldán en 3 días, y correspondiendo su verificación y estudio, el Ing. Firmat dijo de él: "El Trabajo que hace Casaffousth en un día, un Ingeniero bien preparado necesita quince para verificarlo". Realizó y donó a la Provincia el Plano de la Zona de Riego, tal consta en documentación oficial. Este plano, junto con los 14 Planos de la Obra del Riego de los Altos de la Ciudad de Córdoba, desaparecieron. El Dr. Luis Rodolfo Frías, estudioso incansable de la Historia del Dique San Roque y autor del libro homónimo, desistió de hallarlos luego de su búsqueda por todos los archivos imaginables, de lo cual, como constancia suficiente, se tiene la lista de referencias del libro mencionado. Se estima que el "falso ingeniero" Federico Stavelius, comisionado en 1892 por el gobierno central para realizar estudios sobre la estabilidad del Dique, los llevó a Buenos Aires y nunca regresaron. Como muestra de su dedicación técnica y habilidad práctica, en el Archivo Técnico de la Ex-Oficina de Riegos, Ex-Hidráulica, actual DAS, se conserva un detallado plano del Área de Riego con cotas de nivel, sin firma, pero estimativamente autoría del Ing. Casaffousth.
Casaffousth, al amparo del desarrollo impulsado por el partido gobernante, adquirió tierras con objetivos agrícolas e industriales. En tierras dela Estancia del Rosario de Cosquín, actual Santa María de Punilla, compró unas 400 hectáreas al Este de río Cosquín, en donde instaló un viñedo con riego. Mandó construir en 1889 un puente para cruzar el río Cosquín y un Dique con canales de riego, obras muy similares en métodos constructivos a lo diseñado para la irrigación de Córdoba. El Dique se conserva en perfecto estado a pesar del nulo mantenimiento a través de mas de un siglo.
En Córdoba, en los Suburbios Sur de la Ciudad, compró tierras e instaló un Centro Agrícolo-Industrial, incluyendo un poblado para los operarios. Los dos establecimientos que montó fueron modelos en su tipo.
                                             
La Debacle Económica de 1890 y de Casaffousth
Todas las adquisiciones de Casaffousth estaban basadas en recursos propios, luego ampliados gracias al financiamiento del Banco Provincial con Cédulas Hipotecarias pagaderas con créditos a 18 y 28 años garantizadas por las propiedades que ya poseían. Estos créditos eran fomentados y otorgados, al igual que a Bialet Massé y otros numerosos emprendedores en medio de un clima enfervorizado por los aires de desarrollo que se respiraban en la ciudad mediterránea, al amparo de los gobiernos instalados por el Partido Autonomista Nacional, con Miguel Juárez Celman a su cabeza.
Para 1890, la debacle económica e institucional comenzada en 1889, lo arrastró en su falta de financiamiento, cambio de estrategias gubernamentales y cambio de apoyos institucionales, siéndole, el 15 de Julio de 1890, embargados todos los bienes del establecimiento, una semana antes de la Revolución que obligó a la renuncia del Dr. Miguel Juárez Celman. El financiamiento que había facilitado el montaje de sus dos emprendimientos desapareció como por arte de magia y, al igual que su amigo Bialet Massé, que trataba de salvar su Fábrica de Cales Hidráulicas y Cementos "La Primera Argentina", comenzó un endeudamiento sin retorno, motivado por la asfixia financiera y cierre de mercados. El proceso que detonó con la Revolución de Julio de 1890 y que finalizó con la renuncia del Presidente Miguel Juárez Celman, había sellado la caída del Juarismo, y, en medio de un ambiente político todavía más adverso, continuó para Casaffousth y Bialet, esta vez en manos del Gobernador Pizarro, y finalizó con Casaffousth y Bialet Massé encarcelados injustamente por 13 meses.
La inflación en los materiales, en la mano de obra y la depresión del mercado interno, fueron los problemas que afectaron inmediatamente a los emprendimientos industriales de Casaffousth y Bialet Massé. A su vez debieron soportar problemas de financiamiento bancario motivados por un origen muy concreto, el incremento en el precio del oro, y que inclusive motivó la Revolución de 1890. Todos estos motivos fueron la lápida que cayó sobre los proyectos industriales de Casaffousth y también de Bialet Massé, quién trataba de reinstalar su fábrica de Cales en Bs. As..

Bialet Massé

El emprendimiento del Dr. Juan Bialet Massé de una fábrica de cales en Brandzen, aletargado por una "demora" de 2 años en aprobar el "Reglamento de uso de Cales y Cementos en Obras Públicas", lo que imposibilitaba venta de Cal al Estado, no se concretó, causando la ruina económica final de Bialet Massé. Para cuando dicho reglamento se aprobó, febrero de 1892, Juan Bialet Massé ya había perdido toda posibilidad de recuperarse económicamente y en abril del 1892 presentó su Concurso de Acreedores, perdiendo al poco tiempo todas sus propiedades. El síndico del Concurso reconoció que"... la deuda del Dr. Bialet proviene exclusivamente de la Obra del Dique San Roque...". Los mayores costos en la obra del Dique, pactados con el estado provincial, implicaron pérdidas económicas que terminaron con la ruina económica de Bialet Massé.
                                             
El Proceso al Dique San Roque y la Cárcel para Casaffousth y Bialet Massé
En Junio de 1892, el Gob. Pizarro solicita al Presidente Pelegrini un Ingeniero Hidráulico para practicar estudios en el Dique San Roque y que estableciese la verdad al respecto de su resistencia. Gracias a la actuación del "falso ingeniero" Stavelius, con título supuestamente otorgado por una asociación en Londres, la población de Córdoba termina saliendo despavorida a las calles al grito de "El Dique se viene", creyendo en la rotura del dique informada por el ayudante del Sr. Stavelius, otro "ingeniero", pero esta vez "nacional" que había anunciado, por telégrafo, el desastre desde su puesto de observación en el Dique San Roque.
La maniobra orquestada dio sus frutos, logrando agudizar el descrédito del Dique y a legitimar la acción que quería realizarse contra sus constructores: Bialet Massé y Casaffousth. Dumesnil, en Francia, y que había cesado su colaboración con la obra ya antes de su comienzo, abandonando el proyecto dirigiendose a Europa, y Félix Funes, el socio contratista junto con Bialet Massé, concuñado del exgobernador de Córdoba y expresidente Dr. Miguel Juárez Celman y del héroe de la campaña al desierto y expresidente General Julio Argentino Roca, estaba muy lejos de padecer de tales problemas ante la Ley, y menos problemas económicos.
En Septiembre de 1892 la situación era insostenible. El 30 Casaffousth manifiesta en una carta a Miguel Juárez Celman, el presidente depuesto en julio de 90, "gracias" a la "fuga del oro" de fines de 1889: "He resuelto salir de Córdoba tan pronto como termine la cuestión judicial que ha iniciado el gobierno...". El 8 de Octubre es apresado junto con Juan Bialet Massé, acusados de administración fraudulenta y defectos en las obras. Comenzaba un proceso con el cual todos sus proyectos quedarían definitivamente truncos.
En Julio de 1893, estando preso, el Banco Provincial se queda con todas las propiedades en los Altos del Sud. Tal vez como burla, el Directorio del Banco Provincial dictamina que Casaffousth todavía debe 20000 pesos, pero que "...es exonerado de dar hipoteca y solo debe firmar documentos por 20000 pesos pagaderos cuando cambie de fortuna...". Como remate de males, al salir de la cárcel en Noviembre de 1893, el Banco Nacional toma propiedad de su establecimiento agrícola en tierras de la Estancia del Rosario de Cosquín, solo permitiendo que Agustín Marcuzzi finalice su arrendamiento de 6 años hasta 1897, forma en que Casaffousth posibilitó pudiera cobrar su construcción del Dique Las Higueritas y el Puente sobre el río Cosquín existentes en el predio.
En 1895, Casaffousth, desencantado con Córdoba, se dirige a Santiago del Estero, donde construye el Canal de La Cuarteada, convirtiendo un originalmente canal de defensa en un canal de riego. Aal decir de Bialet "...con 4 pesos acabó un problema que absorbía hacía 20 años 200 mil pesos del presupuesto nacional; allí fue albañil, calero, lo fue todo, hasta puso dinero de su bolsillo; allí perdió sus últimos hijos, allí lloró songre y lagrimas; y allí ... también estaba puesta una orden de prisión, en pago de tanto mérito y tanto trabajo."
Desde Santiago se dirige al Litoral, instalándose definitivamente en Gualeguay, en Lazo, en el campo de la familia de su esposa.
Bialet fué su gran amigo y compañero, de aventuras y desventuras. Casaffousth solo habría regresado a Córdoba a buscar el cadaver de su hijo fallecido, y fue la última vez que se encontraron, en medio de una profunda depresión. Solo había El 23 de agosto de 1900, recibía un telegrama desde la provincia de Entre Ríos " Casaffousth a las puertas de la muerte, solo de la providencia se espera su salvación ".
Casaffousth fallece a las 12:30 del Viernes 24 de Agosto de 1900. Su certificado de defunción consta "... pleuresía ....". El gobierno dispuso izar a media asta la Bandera Nacional en el Dique San Roque y remitió una nota de pésame a su viuda, Eduarda Lazo. De sus hijos, solo había sobrevivido su hija María Eugenia.
Bialet publicó en La Libertad su pesar: "...siento en el fondo del alma la pérdida del hombre útil a sus semejantes, cuanto la del amigo leal, del hombre bueno; que en el futuro y cercano, será juzgado con justicia y bendecido por las generaciones que le deberán mucho de su bienestar y grandeza en Córdoba y Santiago. Descansa en paz, amigo querido; Dios te ha de haber dado el premio a tanta desgracia, tanto dolor y tanta ingratitud. Tu lema: todo llega, el tiempo es el gran justiciero, es cierto; pero nada llenará el vacío que dejas en la República, entre los tuyos y tus amigos."
Bialet siempre recordó y enalteció a su entrañable amigo: "Sabía de memoria todas las fórmulas de la mecánica racional y aplicada, todos los coeficientes de resistencia de materiales; de ahí que los trabajos más largos y difíciles eran para él casi nada: los hacía al correr de la pluma".
"Y qué concepto tenía de su profesión; era para él un sacerdocio; él, tan tolerante en todo, tan bondadoso, se indignaba hasta el más profundo enojo con los errores en las obras: un pilar mal colocado era para él un delito, un mal trazado de un camino, una mampostería mal hecha, un crimen imperdonable".
"Su honradez estuvo fuera de toda duda, modesto en sus ambiciones no tenía otros derroches que para su biblioteca ni otro lujo que sus instrumentos, siempre los más modernos, los más perfectos. Muere pobre, tan pobre de dinero como rico de ciencia y de gloria".
"Esposo amantísimo, padre cariñoso, sus placeres estaban en su hogar; la pérdida de la salud de su esposa, la muerte de sus hijos arrebatados por la difteria y el tifus, le arrancaron a jirones el alma, hasta el punto de temer por su razón; trabajaba sin descanso para distraerse, y trabajaba día y noche. La imagen de sus hijos queridos le acompañaba hasta en el sueño".

"Si algún nombre propio debería dársele, sería el de Dique Cassaffousth, para honor del que lo hizo, de esta Universidad -de la que fue catedrático y decano- y de Córdoba que lo aprovecha"
En 1903, luego del Rebalse del Dique San Roque de Abril de 1903, presenciado por mas de 200 testigos, entre ellos Huergo, Firmat, Aranda, García Fabre, Caraffa y otros tantos Ingenieros, la Legislatura autorizó la colocación de una placa que lleva su nombre junto a la Obra Colosalcon la que tanto colaboró en erigir. En esos momentos, y ante la exitosa demostración que brindaba el Dique San Roque conteniendo las crecientes antes tan funestas, Bialet declaró públicamente: "La providencia ha querido dejarme contemplar este triunfo, Casaffousth puede descansar en paz. Ya está vengado ".
Un Colegio, que orgullosamente lo recuerda, lleva gallardamente su nombre. La originalmente Escuela de Artes y Oficios de la ciudad de Córdoba, creada hacia 1919, adopta el nombre de "Ingeniero Carlos A. Cassaffousth" por iniciativa del Ing. Alfredo G. Malbran que asumió la dirección del establecimiento en 1933.



El Dr. Juan Bialet Massé, su esposa Zulema Laprida, y sus 9 hijos
De Izquierda a derecha: Amado, Zaida, Zulema Laprida, Zuleika, Zoe, Juan, Zulema, Juan Bialet Massé, Helima, Mario y Miguel

                                                
Fuentes documentales
"Historia del Dique San Roque". Luis Rodolfo Frías.
"Historia de Córdoba". Efraín U. Bischoff
"El Santa María de Ayer, La Estación Climatérica y el Hospital Colonia". Norberto E. Huber
"Paisaje y Vida del Valle Cordobés San Roque". Norberto E. Huber
Archivo Histórico de Córdoba, General de la Nación, D.A.S., D.G.Catastro y U.N.C.
Descendientes del Ing. Casaffousth y del Dr. Juan Bialet Massé
Investigaciones de la Historiadora Doralice Lusardi de Capelli y del autor.
Autor de esta publicacion Web: Norberto E. HUBER  www.huber.com.ar    Bialet Massé, Córdoba, 9 de Junio de 2002

Quisiera agradecer muy especialmente al Sr. Norberto E. Huber el honor de haberme permitido transcribir este trabajo. Franklin H Romero Revilla

martes, 3 de julio de 2012

EL HOLOCAUSTO ARMENIO

Domingo 22 de abril de 2012 - HISTORIAS DE VIDA

Guiragós Merzifounian: La última voz del Holocausto Armenio

Cuando el gobierno turco decidió limpiar de armenios su tierra, Guiragós Merzifounian tenía apenas cinco años. Casi toda su familia murió víctima de las deportaciones forzadas, obligada como tantos otros a atravesar a pie el desierto, sin comida y sin agua. A los 102 años, este vecino porteño, convertido en uno de los últimos sobrevivientes de la masacre que en 1915 se cobró1.500.000 vidas, mantiene viva la memoria de su pueblo.



Por Hernán Dobry  | Para LA NACION

Golpearon la puerta con violencia. Nadie respondió. Dentro de la casa, los Merzifounian sabían que su inevitable destino los acechaba, pero ninguno quería verle la cara. Era una tarde de abril de 1915, en Kayseri, en el centro de Turquía, cuando cuatro hombres armados ingresaron en la sala y los obligaron a empacar sus pertenencias para marcharse de la ciudad.

Ese mismo mes, el 24 de abril de 1915, el gobierno de los Jóvenes Turcos había decidido oficializar lo que ya se venía haciendo sin declaraciones: limpiar de armenios el territorio turco. Una decisión política implementada con tal brutalidad que las masacres, las deportaciones forzadas y las marchas de familias enteras por el desierto en condiciones extremas dejaron un saldo de un millón y medio de muertos, en lo que se conoce como el primer holocausto del siglo XX.

Los Merzifounian, comerciantes armenios, ya habían sentido el azote de esa tragedia colectiva: unos meses antes, se habían llevado a todos los hombres adultos de la familia a hacer trabajo esclavo para el gobierno de los Jóvenes Turcos. Nunca más volverían a verlos. Entre ellos, se encontraba el padre de Guiragós Merzifounian.

Por eso, seguramente, aquella tarde de abril de 1915, frente al pelotón que los apuntaba, el niño de tan sólo cinco años miró a los hombres armados y se aferró a su abuela pensando que era el final. No podía imaginar entonces que llegaría a cumplir 102 años en un lugar del que aún nunca había oído hablar, la Argentina. Y que él sería uno de los pocos sobrevivientes del genocidio de su pueblo que aún pueden contar lo ocurrido.

Se lo ve ansioso, con ganas de narrar su historia, tanto que empieza a hablar sin mediar ninguna pregunta. Cada recuerdo lo exalta y relata los hechos con tantos detalles que pareciera que todo hubiera ocurrido ayer. Se acomoda en el sillón del living de su casa en Villa Urquiza, rodeado de fotos de su familia, mientras su esposa, Meliné, de 89 años, también de familia armenia, le trae café y le pide que no se exalte demasiado.

Otra familia, en otra casa, hace tantísimos años, también intentó cuidarlo. Sus tías y abuelos juntaron todo lo que pudieron y lo colocaron sobre los caballos, para emprender el exilio forzado, una de esas marchas extenuantes por el desierto que fueron trampa mortal para miles de hombres, mujeres y niños. "Pusimos las frazadas dentro de las alfombras e hicimos cuatro paquetes y los cargamos sobre los animales. Yo iba en un bolsón sobre el caballo porque no podía caminar tanto", recuerda.

Durante horas, nadie les decía adónde los llevaban, hasta que cerca de la medianoche, les ordenaron que se detuvieran. Estaban en medio del desierto, extenuados, hambrientos y con frío. Les dijeron que esperaran allí. Pero no volvieron más. Cuando se dio cuenta de la trampa, desesperada, la abuela decidió salir en busca de ayuda. "¿Hay algún humano para ayudarnos?", preguntó la abuela, ya exhausta, tras una hora de caminata. "De la oscuridad profunda, surgieron cinco armenios", dice Guiragós en Villa Urquiza, pero el desierto de pronto parece estar tan cerca otra vez que los ojos se le llenan de lágrimas, como le pasa todavía cada vez que recuerda los peores momentos. Los hombres que respondieron al llamado eran armenios obligados a trabajar como esclavos en la construcción de las nuevas vías del ferrocarril hacia Alepo, Siria. Bajo su protección pasaron la noche, pero sus vidas aún estaban en peligro ya que sus recientes protectores no podían resguardarlos por mucho tiempo. "Si nos agarran, nos ahorcan a todos -dijeron-. Los ponemos en el tren, cruzan la frontera y se salvan, porque allí no hay turcos."

Pero tras el viaje en tren, ya en Siria, se dieron cuenta de que también allí se encontraban en peligro. Los rumores de nuevos asesinatos de armenios eran cada vez más fuertes. La misma población, la gente en las calles, era hostil. Y ellos entendieron que ningún escondite sería suficiente. Debían irse de Siria, pero hasta encontrar la salida, tendrían que pasar desapercibidos.

El sufrimiento, mientras tanto, terminó por socavar las fuerzas de la familia. Primero falleció la madre , que tenía veinticuatro años, luego dos de sus tías y, finalmente, su abuelo. Del grupo original, sólo quedaban su abuela, una tía, Guiragós y uno de sus primos.

Para entonces, ya con siete años, Guiragós debió salir a colaborar con su familia en medio de los bombardeos de la Primera Guerra Mundial. De los vagones quemados en una estación de tren bombardeada por los ingleses, él y su primo sacaban las cerraduras y bisagras que después se las arreglaban para vender en los almacenes por centavos. Todavía recuerda ese aroma tan especial, el de la comida que la abuela preparaba cada vez que le llevaban las monedas.

Una vez más se emociona, hace una pausa. A su alrededor, su mujer, Meliné, con quien se casó en 1942, y sus hijos, Gregorio y Diana, la familia que formó en Argentina y que ayudó a curar tantas de aquellas viejas heridas.

Con el avance de los británicos, los refugiados armenios recuperaron la paz y la esperanza, ya que les prometieron que volverían a sus pueblos en el sur de Turquía y que los ayudarían con alimentos. "Muchos tomaron los trenes con la bandera armenia. Tocaban canciones alegres. Era la fiesta más grande después de la matanza. Yo caminaba con ellos. Llegaron y sacaron a los turcos de las casas. Cilicia estaba libre", evoca.

Merzifounian viajó a Constantinopla junto con su familia, donde permanecieron cuatro años. Allí, vivió en el orfanato de unos compatriotas y pudo comenzar a estudiar. Mientras tanto, su abuela partió en busca de otro de sus hijos que estaba en un pueblo cercano y nunca más volvió a verla.

La persecucción, otra vez

En medio de tanto sufrimiento, jamás imaginó que presenciaría uno de los hechos más felices de su vida: la independencia de Armenia, el 28 de mayo de 1918. "¡Qué alegría! Hubo una gran fiesta y tocaban música. Los armenios nos reunimos en la plaza grande", recuerda, aunque sabe hoy lo que en aquel momento ignoraba: que el regocijo duraría poco ya que, en 1922, las tropas turcas ingresaron en Constantinopla (actual Estambul) al mando de Mustafá Kemal Atatürk y comenzó una nueva persecución, igualmente salvaje. Para el niño Guiragós no quedaron dudas: también prendieron fuego su orfanato.

Logró escapar con su primo y juntos llegaron a la isla de Corfú, en Grecia, donde aprendió el oficio que lo acompañaría por el resto de sus días: fabricante de calzados. Y fue allí también en donde la suerte -si puede llamársela así- empezó a estar de su lado. Pocos meses después de llegar a Grecia, un familiar que había huido a Francia logró encontrarlos y les escribió para que volvieran a estar juntos. En Francia entonces, y otra vez en familia, pudo rehacer su vida, trabajó en una estación de tren y en una zapatería, y ya tenía dieciocho años cuando lo sorprendió la carta de otro primo que vivía en la Argentina y le prometía enviarle el pasaje.

Desembarcó en Buenos Aires el 8 de julio de 1928 y, como no había nadie esperándolo en el puerto, se subió a un mateo que lo llevó hasta la casa de su primo, en Floresta, y se sentó a esperarlo. "El primer día me convidó vino y pan dulce y al día siguiente, el 9 de julio, nos fuimos juntos al desfile militar", dice con una sonrisa.

Fue en Buenos Aires donde Guiragós se convirtió en Guillermo, como lo conoce la mayoría de los clientes de la zapatería que aún atiende su hijo en Villa Urquiza.

Meliné, Gregorio y Diana siguen atentos el relato que han escuchado ya tantas veces. Se acercan. Controlan que no se exalte. Le traen café y galletas para que haga una pausa, algo imposible porque no hay nada que logre detenerlo, especialmente cuando habla de Atatürk. Como si estuviera viéndolo en persona, eleva la voz, se mueve verdaderamente inquieto. Lo mismo le pasa cuando menciona el frustrado viaje del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a Buenos Aires en 2010, o cuando se mencionó la posibilidad de que le hicieran un monumento al líder turco en Recoleta. "Era lo peor que podían haber hecho", afirma. El año pasado, el fallo del juez Norberto Oyarbide que acusó al Estado turco por el genocidio armenio, fue celebrado con ruidosa alegría en su hogar.

Merzifounian nunca olvidó sus raíces ni lo que había vivido en su infancia ni el doloroso recuerdo de sus padres y su abuela perdidos en la tragedia. El sentimiento de injusticia que todavía está vivo en su corazón, y que sus hijos y nietos comparten, mantiene viva también la memoria de su pueblo.

Por eso, durante décadas tuvo una cuenta pendiente: viajar a conocer Armenia, algo que recién pudo saldar en 1972. Allí, sintió que había logrado cerrar el círculo de su pasado y conocer el país con el que nunca había dejado de soñar.

"Estaba en la capital, en la puerta de una biblioteca, y un señor me preguntó: ?¿De dónde viene? De la Argentina. ?¿Desde dónde llegó?' De Francia. ?¿Desde dónde llegó allí?' De Grecia. ?¿Desde dónde?' De Constantinopla. ?¿En Constantinopla, a dónde estabas?' En tal orfanato -concluye--. Me abrazó y nos pusimos a llorar. Era mi compañero de pieza."