lunes, 17 de septiembre de 2012

UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Segunda Parte)



LA OBRA CUMBRE DEL ING. CASAFFOUSTH: EL DIQUE SAN ROQUE

POR NORBERTO E. HUBER

El Dique San Roque, la mayor obra de Ingeniería Hidráulica de su época, recibió, tanto durante como al finalizarse su construcción, realizada en solo 27 meses, innumerables opiniones, tanto a favor como en contra. Mencionamos la expresada por el Ingeniero Eiffel, autor de la célebre torre francesa erigida en ocasión de la Exposición Mundial de 1889, también profusamente discutida: "Dos obras de ingeniería concentran la atención del mundo, mi Torre y el Dique San Roque, pero mi Torre no es productiva, mientras que el Dique sí".
El Antiguo Dique San Roque, que todavía puede observarse cuando bajan las aguas del embalse, fue proyectado por los Ingenieros Esteban Dumesnil y Carlos A. Casaffousth, dirigido técnicamente por el Ing. Carlos A. Casaffousth, y construido por los empresarios Dr. Juan Bialet Massé y Félix Funes.
El antiguo Paredón del Dique San Roque, originalmente calculado extra-reforzado para 30 metros de altura del muro, y luego elevado a 35 metros, embalsaba 200 mil millones de litros de agua, y yace en el fondo del Lago San Roque contenido por su sucesor, a 150 metros a su Este.
El Nuevo Dique San Roque, con paredón curvo de hormigón armado e inaugurado en 1944, embalsa agua a la misma altura y cantidad, diferenciándose básicamente en un mejor sistema de vertedero de descarga y contener en forma mucho mas eficiente las crecientes, contando para estas dos funciones con un embudo vertedero que posibilita controlar 8 metros mas de altura en el embalse, solucionando un grave problema de todos los Diques diseñados hasta fines del siglo XIX, cual era el control de las crecientes aluviales. El sistema de Embudo Vertedero limita la salida de agua a 300.000 litros por segundo, de los usuales 5000 litros promedio. Esta "amortiguación" es posibilitada por los 8 metros de altura "extra" en el nuevo paredón y el sistema de embudo vertedero.




Esta necesidad de control de tan variables caudales, y otras razones menos técnicas pero tal vez mas definitorias, fundamentadas en el pánico generado por necesidades políticas temporales, motivaron que el paredón del Dique San Roque, soportara 14 modificaciones producidas entre 1891 y 1928, siempre con objetivo de prevenir su rotura estructural, lo cual, por supuesto, nunca se produjo.




El paredón del original Dique San Roque, tenía (tiene, aunque no lo veamos) 140 metros de largo y 35 metros de altura desde su base con 5 metros de ancho en su coronamiento y 30 en su base. Un total de miles y miles de metros cúbicos y toneladas de piedras amalgamadas por las Cales Hidráulicas del Dr. Juan Bialet Massé.
En momento de su reemplazo en 1944, se efectuó una abertura vertical en su estructura para permitir el paso de las aguas. La abertura debió realizarse con todo un vagón de dinamita, observado en la foto que se muestra a continuación y que corresponde a como se ve actualmente el paredón cuando bajan las aguas.




La última vez que el antiguo Dique mostró su solidez fue cuando se construyó el tubo de alimentación de agua de la Central San Roque en 1959. En esa oportunidad se tapó la abertura vertical central, conteniendo exitosamente las aguas mientras se producían los trabajos de construcción del túnel que proveería de agua a la Usina San Roque.
El cimiento del Antiguo Dique San Roque está construido con piedras y mezclas de arenas con Cemento Boulogne Sur Mer. Su paredón está construido con piedras graníticas con mezclas de arena y cal hidráulica, producida por la Fábrica de Cales Hidráulicas y Cementos "La Primera Argentina" del Dr. Juan Bialet Massé.




De esta fábrica, ubicada a la vera de la actual Ruta 38 en el Pueblo de Bialet Massé, y que operó desde 1884 hasta 1960 produciendo cales hidráulicas de calidad indiscutida internacionalmente, se conservan su horno principal con su túnel de operaciones, hornos auxiliares, los galpones y casi todas las obras hidráulicas asociadas, todo en actual proceso de recuperación arqueológica e histórica supervisada por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de Córdoba a cargo de la Dra. Josefina Piana.
                                             
El Dique y Puente en Santa María de Punilla
A poca distancia de la fábrica de Cales Hidráulicas de Bialet Massé también se encuentran, en perfecto estado, y luego de mas de un siglo de nulo mantenimiento y innumerables crecientes, el paredón del Dique de la vertiente "Las Higueritas" y los pilares del Puente sobre el río Cosquín que Casaffousth mandó construir dentro de sus terrenos en Santa María de Punilla.




Casaffousth adquirió en 1887 unas 400 Hectáreas a Este del Río Cosquín. Los terrenos eran parte de la Estancia del Rosario de Cosquín, donde actualmente se levanta el Hospital Santa María, planificando Casaffousth en ellos un establecimiento agrícola basado en la producción de entre 50000 y 100000 vides. El manejo del agua para riego estaba garantizado por un Dique que embalsa las aguas de las vertientes de Las Higueritas.
El paredón del Dique Las Higueritas diseñado y dirigido por Casaffousth es, como el San Roque, de perfil recto. Tiene 120 metros de largo con3 metros de ancho en su coronamiento y 12 metros de altura. El constructor de dichas obras fue Agustín Marcuzzi, uno de los contratistas del Dique San Roque, y luego vecino de la localidad de Cosquín, de la cual fue destacado Intendente.
Actualmente, esas mismas tierras, que no han sido fraccionadas, son sede del Hospital Santa María, origen poblacional de la localidad deSanta María de Punilla.
                                             
El Establecimiento Agrícolo-Industrial San Carlos
El Ing. Carlos A. Casaffousth también adquirió tierras en los Altos del Sud de la Ciudad de Córdoba, que serian beneficiados por el riego producido por el embalse de Aguas del Dique San Roque y la distribución que posibilitaba el sistema de riego de canales llamado "Altos de la Ciudad de Córdoba". El emprendimiento, llamado Centro Agrícolo Industrial San Carlos, fue modelo en su género.
Casaffousth no solo industrializó la producción de los forrajes y demás productos agrícolas, sino que comenzó la fabricación de materiales para la construcción, entre ellos ladrillos. Consta expresamente en un inventario la "máquina para fabricar ladrillos" y varias máquinas a vapor, con las cuales también transportaba dentro de sus predios utilizando vías de tipo Decauville.
En otros terrenos que también poseía en las cercanías, había organizado un loteo denominado Villa San Carlos. Sus entusiastas proyectos para su emprendimiento y sus cercanías, hasta incluían la instalación del TramWay, que ya funcionaba en la ciudad de Córdoba, desde el centro de la ciudad hasta la Villa San Carlos, para lo cual había ya obtenido la autorización en 1889.
                                             
Difamación a Carlos A. Casaffousth y el Objetivo de este artículo
Carlos A. Casaffousth falleció en Gualeguay, el 24 de Agosto de 1900, a los 46 años, debido a una pleuresía. ¿Porqué la mayoría de los que conocen los nombres Casaffousth y Bialet Massé y creen conocer la historia del Dique San Roque suponen un suicidio inexistente?. ¿Porqué los guías turísticos y muchos mal informados siguen comentando suicidio?, ¿Realmente desconocen la historia que describen?
La Historiadora Doralice Lusardi de Capelli, opina que "A modo de arriesgada hipótesis, se podría aventurar que el inconsciente colectivo sabe que Carlos Casaffousth comenzó a morir ocho años antes, aquel día de octubre de 1892 en que, acusado de defraudación y de haber atentado contra la seguridad y la vida de todos los habitantes de esta provincia, se presentó espontáneamente a la policía para evitar ser detenido mientras dictaba clases en la facultad y puesto de inmediato en la prisión para -según palabras del fiscal- desagraviar un tanto a la sociedad y a la ciencia, resentidas (...) por la aparición de tanto sabio improvisado-".
Respecto a la capacidad profesional de Carlos Adolfo Casaffousth, la dupla Casaffousth-Bialet Massé, posibilitó la erección del Dique San Roque y el sistema de riego de los Altos de la Ciudad de Córdoba, la mayor obra pública del siglo XIX en la provincia de Córdoba, y para cuya continuación, recordemos, debió esperarse 50 años hasta la Gobernación de Sabatini. Sin la capacidad (y el empecinamiento) de estos dos profesionales, el uno, -Casaffousth- con la contundencia técnica demostrada, el otro, -Bialet Massé- perdiendo también todo su capital, inclusive el de su esposa Zulema Laprida, la obra no se hubiese completado.
Y respecto a su apellido, la mayoría que lo mencionan equivocan su escritura, colocando erróneamente Cassaffousth en vez de escribir correctamente Casaffousth. Los ingleses que administraban el tren de Córdoba Cruz del Eje nombraron así, erróneamente, en el Cartel y las publicaciones de horarios, a la estación de Ferrocarril que se erigió en las cercanías del Dique San Roque, iniciando el error y la confusión. Casaffousth ni firmó ni anotó su nombre equivocadamente, en cientos de firmas y menciones de su apellido a través de sus años de vida. Corresponde, por tanto, respetar la escritura correcta de su apellido.


El objetivo de este artículo es rendir homenaje al Ing. Carlos A. Casaffousth confiando en que los datos aportados por esta biografía, colabore a desmistificar falsas creencias y permita conocer adecuadamente nuestro pasado, colaborando a no tropezar nuevamente con las mismas piedras.


Fuentes documentales
"Historia del Dique San Roque". Luis Rodolfo Frías.
"Historia de Córdoba". Efraín U. Bischoff
"El Santa María de Ayer, La Estación Climatérica y el Hospital Colonia". Norberto E. Huber
"Paisaje y Vida del Valle Cordobés San Roque". Norberto E. Huber
Archivo Histórico de Córdoba, General de la Nación, D.A.S., D.G.Catastro y U.N.C.
Descendientes del Ing. Casaffousth y del Dr. Juan Bialet Massé
Investigaciones de la Historiadora Doralice Lusardi de Capelli y del autor.
Autor de esta publicacion Web: Norberto E. HUBER  www.huber.com.ar    Bialet Massé, Córdoba, 9 de Junio de 2002

Quisiera agradecer muy especialmente al Sr. Norberto E. Huber el honor de haberme permitido transcribir este trabajo. 
Franklin H Romero Revilla

miércoles, 15 de agosto de 2012

UN PROHOMBRE A RECONOCER: EL ING. CARLOS CASAFFOUSTH (Primera Parte)




POR NORBERTO E. HUBER

Sus primeros años
Carlos A.Casaffousth, hijo de José María Casaffousth, correntino, y de Camila Chauvín, francesa, nació en Buenos Aires el 10 de Abril de 1854 y falleció en Gualeguay, Entre Ríos, el 24 de Agosto de 1900. Fue bautizado en la Iglesia Catedral de Buenos Aires. Su padrino de bautismo fue Domingo Faustino Sarmiento, al cual su padre había conocido en Europa, entre 1846 y 1847, en uno de sus frecuentes viajes de negocios.
Hijo de una familia en buena posición económica, Carlos Adolfo transcurre su infancia y adolescencia junto con sus 5 hermanos, cursando sus estudios básicos en Buenos Aires. Acompañó a su padre en algunos de sus viajes, llegando con uno de ellos hasta Rusia.
Su padre, José María Casaffousth, era un personaje misterioso y aventurero: empresario naviero, comerciante, trotamundos y periodista. José maría Casaffousth se suicida en 1870 "...hastiado de esta vida miserable..", recomendando a sus amigos velar por sus 6 hijos, muy en particular por "...mi Carlos, que hoy se halla estudiando en el Colegio Nacional.."
Su madre, Camila Chauvín de Casaffousth se traslada desde Buenos Aires a Córdoba en 1884, otorgando poder a su hijo Carlos para administrar sus bienes e intereses, radicados en Buenos Aires.
Su esposa, Eduarda Lazo, hija de Julián Lazo y Eugenia Telechea, hereda con su hermano Anselmo la Estancia "San Julián", en Gualeguay, Entre Ríos. En éste paraje, hoy llamado Lazo, termina sus días Carlos Casaffousth. De los 4 hijos del matrimonio, solo María Eugenia tuvo descendencia.
                                             
Ingeniero Civil
Durante sus estudios superiores, realizados en la Escuela Central de Artes y Manufacturas de París, fue discípulo de Alexandre Gustave Eiffel. Luego de recibirse de Ingeniero Civil, regresó a la Argentina, donde revalidó su título en la Universidad de Buenos Aires. Fue designado Administrador General de Telégrafos de la provincia bonaerense y al poco tiempo pasó a prestar servicios en el Departamento de Ingeniería de la Administración Nacional, como jefe de la sección cuyana. Durante el período anterior a su llegada a Córdoba en 1882, le cupo una destacada actividad profesional, que incluyó el trazado y la ejecución de la línea del Ferrocarril a Chile. Trasladado a Entre Ríos, construyó el puente que une los Departamentos de Gualeguay y Gualeguaychú, y supervisó diversas obras siempre en el interior del país. Posteriormente a su periplo en Córdoba, luego de 1895, fue el responsable de la construcción del Canal de La Cuarteada en Santiago del Estero desde donde se trasladó al litoral, participando en la construcción de puertos.
En 1882, Casaffousth fue comisionado temporalmente a Córdoba para elegir el terreno donde se levantaría el Hospital Nacional de Clínicas. Se vincula con el Ingeniero Francés Esteban Dumesnil, también discípulo de Eiffel, comenzando su interés en las obras públicas que éste venía proyectando y construyendo en la Provincia de Córdoba. El Ing. Dumesnil estaba construyendo el Sistema de Aguas Corrientes y Gas de la Ciudad de Córdoba y había construido, entre otras obras, el canal de Villa Nueva y el Puente Juárez Celman, renombrado en 1910 como Centenario. A pedido del entonces Gobernador Miguel Juárez Celman, proyectaba, entre otras numerosas obras públicas, un ambicioso proyecto de "Irrigación de los Altos de la Ciudad de Córdoba".
Regresó a Córdoba para asociarse a Dumesnil en el Estudio de Riego que este venía realizando. Avalado políticamente por el Senador Nacional Miguel Juárez Celman, en Febrero de 1883 fue elegido Diputado por el Departamento de Río Seco. Es designado Profesor de Hidráulica en la Facultad de Ciencias local, donde luego es nombrado Delegado ante el Consejo Superior y posteriormente Decano. Su declarada pasión era su actualización técnica, según referencias brindadas por su compañero de avatares, el Dr. Juan Bialet Massé que, entre otros comentarios, dijo que: "...Los que conocieron a Casaffousth y su hermosa biblioteca, saben bien que él padecía y yo padezco el vicio del libro...", y refiriéndose a la obra del Dique San Roque completaba "... cuanta revista o libro podía ocuparse de obras hidráulicas venía a nuestras manos 30 días después de publicarse...".
Durante los 13 meses de su prisión, producida entre el 7 de Octubre de 1892 y el 10 de Noviembre de 1893, producida a instancias de un proceso judicial del cual fueron absueltos pero que definió su quiebra económica y anímica, dictó clases escritas a sus alumnos y redactó un Curso de Ingeniería Hidráulica que sirvió a varias promociones.
Casaffousth y Dumesnil fueron los autores de la MEMORIA del "Proyecto de Irrigación de los Altos de la Ciudad de Córdoba", compuesto de 14 planos, el estudio de estabilidad del Dique San Roque y el presupuesto general. La obra comprendía también el Dique Mal Paso, en Calera, y 200 Km de canales (incluyendo acueductos como el de Saldán, que se muestra en una foto de 1887) que irrigaban unas 30.000 hectáreas de los "Altos" (actual "cinturón verde" y barrios periféricos) de la Ciudad de Córdoba, facilitando la colonización e inmigración.



Ante el regreso de Dumesnil a Francia en 1884, y su desvinculación de las obras, Casaffousth completó todos los estudios, modificaciones, diseños y planos; y dirigió la construcción de todas las obras hasta su completa finalización en 1889, incluyendo ser designado en 1891, Director de la Oficina de Irrigación, antecesora de la Dirección Provincial de Hidráulica. Es el responsable de los cálculos y planos de los Diques San Roque y Mal Paso, de los mas de 200 Km de canales de riego y de un centenar de puentes y otras construcciones asociadas a la Obra. Se le debe el diseño, por ejemplo, del acueducto de Saldán y el de Villa Warcalde, joyas Técnico-Arquitectónicas, que al igual que los diques y canales mencionadas, con casi ningún mantenimiento, todavía se mantienen en pié.
Sus colegas contemporáneos lo mencionan como un lector, proyectista y dibujante incansable. Habiendo realizado el proyecto del acueducto de Saldán en 3 días, y correspondiendo su verificación y estudio, el Ing. Firmat dijo de él: "El Trabajo que hace Casaffousth en un día, un Ingeniero bien preparado necesita quince para verificarlo". Realizó y donó a la Provincia el Plano de la Zona de Riego, tal consta en documentación oficial. Este plano, junto con los 14 Planos de la Obra del Riego de los Altos de la Ciudad de Córdoba, desaparecieron. El Dr. Luis Rodolfo Frías, estudioso incansable de la Historia del Dique San Roque y autor del libro homónimo, desistió de hallarlos luego de su búsqueda por todos los archivos imaginables, de lo cual, como constancia suficiente, se tiene la lista de referencias del libro mencionado. Se estima que el "falso ingeniero" Federico Stavelius, comisionado en 1892 por el gobierno central para realizar estudios sobre la estabilidad del Dique, los llevó a Buenos Aires y nunca regresaron. Como muestra de su dedicación técnica y habilidad práctica, en el Archivo Técnico de la Ex-Oficina de Riegos, Ex-Hidráulica, actual DAS, se conserva un detallado plano del Área de Riego con cotas de nivel, sin firma, pero estimativamente autoría del Ing. Casaffousth.
Casaffousth, al amparo del desarrollo impulsado por el partido gobernante, adquirió tierras con objetivos agrícolas e industriales. En tierras dela Estancia del Rosario de Cosquín, actual Santa María de Punilla, compró unas 400 hectáreas al Este de río Cosquín, en donde instaló un viñedo con riego. Mandó construir en 1889 un puente para cruzar el río Cosquín y un Dique con canales de riego, obras muy similares en métodos constructivos a lo diseñado para la irrigación de Córdoba. El Dique se conserva en perfecto estado a pesar del nulo mantenimiento a través de mas de un siglo.
En Córdoba, en los Suburbios Sur de la Ciudad, compró tierras e instaló un Centro Agrícolo-Industrial, incluyendo un poblado para los operarios. Los dos establecimientos que montó fueron modelos en su tipo.
                                             
La Debacle Económica de 1890 y de Casaffousth
Todas las adquisiciones de Casaffousth estaban basadas en recursos propios, luego ampliados gracias al financiamiento del Banco Provincial con Cédulas Hipotecarias pagaderas con créditos a 18 y 28 años garantizadas por las propiedades que ya poseían. Estos créditos eran fomentados y otorgados, al igual que a Bialet Massé y otros numerosos emprendedores en medio de un clima enfervorizado por los aires de desarrollo que se respiraban en la ciudad mediterránea, al amparo de los gobiernos instalados por el Partido Autonomista Nacional, con Miguel Juárez Celman a su cabeza.
Para 1890, la debacle económica e institucional comenzada en 1889, lo arrastró en su falta de financiamiento, cambio de estrategias gubernamentales y cambio de apoyos institucionales, siéndole, el 15 de Julio de 1890, embargados todos los bienes del establecimiento, una semana antes de la Revolución que obligó a la renuncia del Dr. Miguel Juárez Celman. El financiamiento que había facilitado el montaje de sus dos emprendimientos desapareció como por arte de magia y, al igual que su amigo Bialet Massé, que trataba de salvar su Fábrica de Cales Hidráulicas y Cementos "La Primera Argentina", comenzó un endeudamiento sin retorno, motivado por la asfixia financiera y cierre de mercados. El proceso que detonó con la Revolución de Julio de 1890 y que finalizó con la renuncia del Presidente Miguel Juárez Celman, había sellado la caída del Juarismo, y, en medio de un ambiente político todavía más adverso, continuó para Casaffousth y Bialet, esta vez en manos del Gobernador Pizarro, y finalizó con Casaffousth y Bialet Massé encarcelados injustamente por 13 meses.
La inflación en los materiales, en la mano de obra y la depresión del mercado interno, fueron los problemas que afectaron inmediatamente a los emprendimientos industriales de Casaffousth y Bialet Massé. A su vez debieron soportar problemas de financiamiento bancario motivados por un origen muy concreto, el incremento en el precio del oro, y que inclusive motivó la Revolución de 1890. Todos estos motivos fueron la lápida que cayó sobre los proyectos industriales de Casaffousth y también de Bialet Massé, quién trataba de reinstalar su fábrica de Cales en Bs. As..

Bialet Massé

El emprendimiento del Dr. Juan Bialet Massé de una fábrica de cales en Brandzen, aletargado por una "demora" de 2 años en aprobar el "Reglamento de uso de Cales y Cementos en Obras Públicas", lo que imposibilitaba venta de Cal al Estado, no se concretó, causando la ruina económica final de Bialet Massé. Para cuando dicho reglamento se aprobó, febrero de 1892, Juan Bialet Massé ya había perdido toda posibilidad de recuperarse económicamente y en abril del 1892 presentó su Concurso de Acreedores, perdiendo al poco tiempo todas sus propiedades. El síndico del Concurso reconoció que"... la deuda del Dr. Bialet proviene exclusivamente de la Obra del Dique San Roque...". Los mayores costos en la obra del Dique, pactados con el estado provincial, implicaron pérdidas económicas que terminaron con la ruina económica de Bialet Massé.
                                             
El Proceso al Dique San Roque y la Cárcel para Casaffousth y Bialet Massé
En Junio de 1892, el Gob. Pizarro solicita al Presidente Pelegrini un Ingeniero Hidráulico para practicar estudios en el Dique San Roque y que estableciese la verdad al respecto de su resistencia. Gracias a la actuación del "falso ingeniero" Stavelius, con título supuestamente otorgado por una asociación en Londres, la población de Córdoba termina saliendo despavorida a las calles al grito de "El Dique se viene", creyendo en la rotura del dique informada por el ayudante del Sr. Stavelius, otro "ingeniero", pero esta vez "nacional" que había anunciado, por telégrafo, el desastre desde su puesto de observación en el Dique San Roque.
La maniobra orquestada dio sus frutos, logrando agudizar el descrédito del Dique y a legitimar la acción que quería realizarse contra sus constructores: Bialet Massé y Casaffousth. Dumesnil, en Francia, y que había cesado su colaboración con la obra ya antes de su comienzo, abandonando el proyecto dirigiendose a Europa, y Félix Funes, el socio contratista junto con Bialet Massé, concuñado del exgobernador de Córdoba y expresidente Dr. Miguel Juárez Celman y del héroe de la campaña al desierto y expresidente General Julio Argentino Roca, estaba muy lejos de padecer de tales problemas ante la Ley, y menos problemas económicos.
En Septiembre de 1892 la situación era insostenible. El 30 Casaffousth manifiesta en una carta a Miguel Juárez Celman, el presidente depuesto en julio de 90, "gracias" a la "fuga del oro" de fines de 1889: "He resuelto salir de Córdoba tan pronto como termine la cuestión judicial que ha iniciado el gobierno...". El 8 de Octubre es apresado junto con Juan Bialet Massé, acusados de administración fraudulenta y defectos en las obras. Comenzaba un proceso con el cual todos sus proyectos quedarían definitivamente truncos.
En Julio de 1893, estando preso, el Banco Provincial se queda con todas las propiedades en los Altos del Sud. Tal vez como burla, el Directorio del Banco Provincial dictamina que Casaffousth todavía debe 20000 pesos, pero que "...es exonerado de dar hipoteca y solo debe firmar documentos por 20000 pesos pagaderos cuando cambie de fortuna...". Como remate de males, al salir de la cárcel en Noviembre de 1893, el Banco Nacional toma propiedad de su establecimiento agrícola en tierras de la Estancia del Rosario de Cosquín, solo permitiendo que Agustín Marcuzzi finalice su arrendamiento de 6 años hasta 1897, forma en que Casaffousth posibilitó pudiera cobrar su construcción del Dique Las Higueritas y el Puente sobre el río Cosquín existentes en el predio.
En 1895, Casaffousth, desencantado con Córdoba, se dirige a Santiago del Estero, donde construye el Canal de La Cuarteada, convirtiendo un originalmente canal de defensa en un canal de riego. Aal decir de Bialet "...con 4 pesos acabó un problema que absorbía hacía 20 años 200 mil pesos del presupuesto nacional; allí fue albañil, calero, lo fue todo, hasta puso dinero de su bolsillo; allí perdió sus últimos hijos, allí lloró songre y lagrimas; y allí ... también estaba puesta una orden de prisión, en pago de tanto mérito y tanto trabajo."
Desde Santiago se dirige al Litoral, instalándose definitivamente en Gualeguay, en Lazo, en el campo de la familia de su esposa.
Bialet fué su gran amigo y compañero, de aventuras y desventuras. Casaffousth solo habría regresado a Córdoba a buscar el cadaver de su hijo fallecido, y fue la última vez que se encontraron, en medio de una profunda depresión. Solo había El 23 de agosto de 1900, recibía un telegrama desde la provincia de Entre Ríos " Casaffousth a las puertas de la muerte, solo de la providencia se espera su salvación ".
Casaffousth fallece a las 12:30 del Viernes 24 de Agosto de 1900. Su certificado de defunción consta "... pleuresía ....". El gobierno dispuso izar a media asta la Bandera Nacional en el Dique San Roque y remitió una nota de pésame a su viuda, Eduarda Lazo. De sus hijos, solo había sobrevivido su hija María Eugenia.
Bialet publicó en La Libertad su pesar: "...siento en el fondo del alma la pérdida del hombre útil a sus semejantes, cuanto la del amigo leal, del hombre bueno; que en el futuro y cercano, será juzgado con justicia y bendecido por las generaciones que le deberán mucho de su bienestar y grandeza en Córdoba y Santiago. Descansa en paz, amigo querido; Dios te ha de haber dado el premio a tanta desgracia, tanto dolor y tanta ingratitud. Tu lema: todo llega, el tiempo es el gran justiciero, es cierto; pero nada llenará el vacío que dejas en la República, entre los tuyos y tus amigos."
Bialet siempre recordó y enalteció a su entrañable amigo: "Sabía de memoria todas las fórmulas de la mecánica racional y aplicada, todos los coeficientes de resistencia de materiales; de ahí que los trabajos más largos y difíciles eran para él casi nada: los hacía al correr de la pluma".
"Y qué concepto tenía de su profesión; era para él un sacerdocio; él, tan tolerante en todo, tan bondadoso, se indignaba hasta el más profundo enojo con los errores en las obras: un pilar mal colocado era para él un delito, un mal trazado de un camino, una mampostería mal hecha, un crimen imperdonable".
"Su honradez estuvo fuera de toda duda, modesto en sus ambiciones no tenía otros derroches que para su biblioteca ni otro lujo que sus instrumentos, siempre los más modernos, los más perfectos. Muere pobre, tan pobre de dinero como rico de ciencia y de gloria".
"Esposo amantísimo, padre cariñoso, sus placeres estaban en su hogar; la pérdida de la salud de su esposa, la muerte de sus hijos arrebatados por la difteria y el tifus, le arrancaron a jirones el alma, hasta el punto de temer por su razón; trabajaba sin descanso para distraerse, y trabajaba día y noche. La imagen de sus hijos queridos le acompañaba hasta en el sueño".

"Si algún nombre propio debería dársele, sería el de Dique Cassaffousth, para honor del que lo hizo, de esta Universidad -de la que fue catedrático y decano- y de Córdoba que lo aprovecha"
En 1903, luego del Rebalse del Dique San Roque de Abril de 1903, presenciado por mas de 200 testigos, entre ellos Huergo, Firmat, Aranda, García Fabre, Caraffa y otros tantos Ingenieros, la Legislatura autorizó la colocación de una placa que lleva su nombre junto a la Obra Colosalcon la que tanto colaboró en erigir. En esos momentos, y ante la exitosa demostración que brindaba el Dique San Roque conteniendo las crecientes antes tan funestas, Bialet declaró públicamente: "La providencia ha querido dejarme contemplar este triunfo, Casaffousth puede descansar en paz. Ya está vengado ".
Un Colegio, que orgullosamente lo recuerda, lleva gallardamente su nombre. La originalmente Escuela de Artes y Oficios de la ciudad de Córdoba, creada hacia 1919, adopta el nombre de "Ingeniero Carlos A. Cassaffousth" por iniciativa del Ing. Alfredo G. Malbran que asumió la dirección del establecimiento en 1933.



El Dr. Juan Bialet Massé, su esposa Zulema Laprida, y sus 9 hijos
De Izquierda a derecha: Amado, Zaida, Zulema Laprida, Zuleika, Zoe, Juan, Zulema, Juan Bialet Massé, Helima, Mario y Miguel

                                                
Fuentes documentales
"Historia del Dique San Roque". Luis Rodolfo Frías.
"Historia de Córdoba". Efraín U. Bischoff
"El Santa María de Ayer, La Estación Climatérica y el Hospital Colonia". Norberto E. Huber
"Paisaje y Vida del Valle Cordobés San Roque". Norberto E. Huber
Archivo Histórico de Córdoba, General de la Nación, D.A.S., D.G.Catastro y U.N.C.
Descendientes del Ing. Casaffousth y del Dr. Juan Bialet Massé
Investigaciones de la Historiadora Doralice Lusardi de Capelli y del autor.
Autor de esta publicacion Web: Norberto E. HUBER  www.huber.com.ar    Bialet Massé, Córdoba, 9 de Junio de 2002

Quisiera agradecer muy especialmente al Sr. Norberto E. Huber el honor de haberme permitido transcribir este trabajo. Franklin H Romero Revilla

lunes, 13 de agosto de 2012

LA SENTENCIA


De la selección de Jorge Luis Borges & Adolfo Bioy Casares



Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó
que  había  salido  de  su  palacio  y  que  en  la  oscuridad
caminaba  por el  jardín,  bajo  los  árboles  en flor.  Algo  se
arrodilló  a  sus  pies  y  le  pidió  amparo.  El  emperador
accedió:  el  suplicante  dijo  que  era  un  dragón  y  que  los
astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la
caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le
cortaría  la  cabeza.  En  el  sueño,  el  emperador  juró
protegerlo.

 Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le
dijeron  que  no  estaba  en  el  palacio;  el  emperador  lo
mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que
no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que
jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba
cansado y se quedó dormido.

 Un  estruendo  conmovió  la  tierra.  Poco  después
irrumpieron  dos  capitanes,  que  traían  una  inmensa
cabeza de dragón empapada de sangre. La arrojaron a los
pies del emperador y gritaron: Cayó del cielo. Wei Cheng,
que había despertado, la miró con perplejidad y observó:
Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así.

Wu Ch’eng En (siglo XVI), “La sentencia”.
Jorge Luis Borges, Antología de la literatura fantástica
De cuentos breves y extraordinarios.

LAS VISPERAS DE FAUSTO


Adolfo Bioy Casares


Esa noche de junio de 1540, en la cámara de la torre, el doctor Fausto recorría los anaqueles de su numerosa biblioteca. Se detenía aquí y allá; tomaba un volumen, lo hojeaba nerviosamente, volvía a dejarlo. Por fin escogió los Memorabilia de Jenofonte. Colocó el libro en el atril y se dispuso a leer. Miró hacía la ventana. Algo se había estremecido afuera. Fausto dijo en voz baja: Un golpe de viento en el bosque. Se levantó, apartó bruscamente la cortina. Vio la noche, que los árboles agrandaban.
Debajo de la mesa dormía Señor. La inocente respiración del perro afirmaba, tranquila y persuasiva como un amanecer, la realidad del mundo. Fausto pensó en el infierno.

Veinticuatro años antes, a cambio de un invencible poder mágico, había vendido su alma al Diablo. Los años habían corrido con celeridad. El plazo expiraba a media noche. No eran, todavía, las once.

Fausto oyó unos pasos en la escalera; después, tres golpes en la puerta. Preguntó: "¿Quién llama?" "Yo", contestó una voz que el monosílabo no descubría, “yo". El doctor la había reconocido, pero sintió alguna irritación y repitió la pregunta. En tono de asombro y de reproche contestó su criado: "Yo, Wagner." Fausto abrió la puerta. El criado entró con la bandeja, la copa de vino del Rin y las tajadas de pan y comentó con aprobación risueña lo adicto que era su amo a ese refrigerio. Mientras Wagner explicaba, como tantas veces, que el lugar era muy solitario y que esas breves pláticas lo ayudaban a pasar la noche, Fausto pensó en la complaciente costumbre, que endulza y apresura la vida, tomó unos sorbos de vino, comió unos bocados de pan y, por un instante, se creyó seguro. Reflexionó: Si no me alejo de Wagner y del perro no hay peligro.
Resolvió confiar en Wagner sus terrores. Luego recapacitó: Quién sabe los comentarios que haría. Era una persona supersticiosa (creía en la magia), con una plebeya afición por lo macabro, por lo truculento y por lo sentimental. El instinto le permitía ser vívido; la necedad, atroz. Fausto juzgó que no debía exponerse a nada que pudiera turbar su ánimo o inteligencia.

El reloj dio las once y media. Fausto pensó: No podrán defenderme. Nada me salvará. Después hubo como un cambio de tono en su pensamiento; Fausto levantó la mirada y continuó: Más vale estar solo cuando llegue Mefistófeles. Sin testigos, me defenderé mejor. Además, el incidente podía causar en la imaginación de Wagner (y acaso también en la indefensa irracionalidad del perro) una impresión demasiado espantosa.
-Ya es tarde, Wagner. Vete a dormir.

Cuando el criado iba a llamar a Señor, Fausto lo detuvo y, con mucha ternura, despertó a su perro. Wagner recogió en la bandeja el plato del pan y la copa y se acercó a la puerta. El perro miró a su amo con ojos en que parecía arder, como una débil y oscura llama, todo el amor, toda la esperanza y toda la tristeza del mundo. Fausto hizo un ademán en dirección a Wagner, y el criado y el perro salieron. Cerró la puerta y miró a su alrededor. Vio la habitación, la mesa de trabajo, los íntimos volúmenes. Se dijo que no estaba tan solo. El reloj dio las doce menos cuarto. Con alguna vivacidad, Fausto se acercó a la ventana y entreabrió la cortina. En el camino a Finsterwalde vacilaba, remota, la luz de un coche.

¡Huir en ese coche!, murmuró Fausto y le pareció que agonizaba de esperanza. Alejarse, he ahí lo imposible. No había corcel bastante rápido ni camino bastante largo. Entonces, como si en vez de la noche encontrara el día en la ventana, concibió una huida hacia el pasado; refugiarse en el año 1440; o más atrás aún: postergar por doscientos años la ineludible medianoche. Se imaginó al pasado como una tenebrosa región desconocida; pero, se preguntó, si antes no estuve allí, ¿cómo puedo llegar ahora? ¿Cómo podía él introducir en el pasado un hecho nuevo? Vagamente recordó un verso de Agatón, citado por Aristóteles: Ni el mismo Zeus puede alterar lo que ya ocurrió. Si nada podía modificar el pasado, esa infinita llanura que se prolongaba del otro lado de su nacimiento era inalcanzable para él. Quedaba, todavía, una escapatoria: Volver a nacer, llegar de nuevo a la hora terrible en que vendió el lama a Mefistófeles, venderla otra vez y cuando llegara, por fin, a esta noche,  correrse una vez más al día del nacimiento.

Miró el reloj. Faltaba poco para la medianoche. Quién sabe desde cuándo, se dijo, representaba su vida de soberbia, de perdición y de terrores; quién sabe desde cuándo engañaba a Mefistófeles. ¿Lo engañaba? ¿Esa interminable repetición de vidas ciegas no era su infierno?

Fausto se sintió muy viejo y muy cansado. Su última reflexión fue, sin embargo, de fidelidad hacia la vida; pensó que en ella, no en la muerte, se deslizaba, como un agua oculta, el descanso. Con valerosa indiferencia postergó hasta el último instante la resolución de huir o de quedar. La campana del reloj sonó...



Fuente: BIOY CASARES, ADOLFO, Historia prodigiosa, Buenos Aires, Emecé, 1961 (págs. 165-168)

viernes, 10 de agosto de 2012


Top Five: mentiras que nos contó el cine

Un repaso por esas películas que se tomaron unas cuantas licencias creativas a la hora de basarse en "hechos reales"


Por Milagros Amondaray, La Nación


Ya sabemos que las biopics son cada vez más y, en muchos casos, cada vez más olvidables. Ya sea por falta de ideas o simplemente porque es atractivo poner en el centro de la escena a una figura reconocible, las películas basadas en sucesos reales se multiplican. Sin embargo, no siempre los guionistas reflejan los hechos con realismo. La pregunta sería: ¿para qué hacerlo? ¿Hasta qué punto importa? El montaje mismo ya es un proceso subjetivo, y quizás el mejor ejemplo de cómo, incluso en los documentales, siempre estamos ante una ficción. El sitio de Total Film elaboró un listado de películas que, en beneficio de la narración o por mera necesidad de impacto, dieron vuelta algunas circunstancias "verdaderas". A continuación, cinco exponentes de las mentiras de los guionistas:

*1. RED SOCIAL

 
En qué nos mintió Aaron Sorkin: no voy a empezar a desmenuzar la película de David Fincher porque en más de una oportunidad escribí sobre ella y lo vital que se convirtió para el cine contemporáneo. La licencia poética de Sorkin fue la de incluir al personaje de Erica Albright (Rooney Mara), la novia ficcional del fundador de Facebook Mark Zuckerberg, quien lo deja al comienzo de la historia. Gracias a ese hecho, el joven genio vuelve despechado a su habitación, arremete contra su ex en su blog, crea Facemash y el resto es historia. Los hechos reales, sin embargo, son otros.
Zuckerberg siempre tuvo la misma pareja, Priscilla Chan, con quien recientemente contrajo matrimonio . ¿La intención de Sorkin? Ulitizar a Albright como Macguffin para propulsar el relato. Brillante mentira piadosa. Brillante personaje femenino, no precisamente el fuerte del creador deThe Newsroom.

. FROST/NIXON

 
En qué nos mintió el guionista Peter Morgan: este sería un ejemplo de cómo añadir una circunstancia ficticia a un evento real (la sucesión de entrevistas entre David Frost y un Nixon que quería rehabilitar su imagen post-Watergate) puede ser beneficioso para una película. La genialidad de Morgan fue la de incluir una escena en la que Nixon, ante el inminente tiro de gracia de Frost, lo llama borracho y revela pensamientos que jamás se animaría a reconocer a posteriori. La actuación del enorme Frank Langella también colabora a que la creatividad del guionista haya podido ser funcional al relato y no estar en detrimento del mismo.

*3. PATCH ADAMS

 
En qué nos mintió Steve Oedekerk: Total Film incluye esta película en su lista por cómo, al alterar los hechos, terminó afectando la sensibilidad de la persona en la que están basados. El doctor Hunter "Patch" Adams es mostrado en el film como un amante del slapstick (y no del bueno) y como un ejecutor de monerías a la hora de pregonar su mensaje ("la risa es la mejor medicina").
Tampoco ayudó que Robin Williams no canalizara bien su histrionismo - mucho mejor explotado en su faceta de comediante stand-up, hay que decir - y su actuación haya resultado ridícula y superficial. El verdadero Adams reaccionó, tildó a la película de "mala" por cómo lo retrató gracioso y poco profesional. Su declaración resultó extraña porque antes se lo había visto en el set de filmación compartiendo jornadas con Williams, dándole el visto bueno al guión. ¿Habrá cambiado de opinión cuando fue al cine? No lo culpamos.

*4. UNA MENTE BRILLANTE

 
En qué nos mintió Akiva Goldsman: no necesariamente una mentira sino una forma de ilustrar el padecimiento del matemático (ganador del Nobel) John Nash, quien sufría de esquizofrenia paranoide. Goldsman (quien obtuvo el Oscar por su guión, lo cual podemos discutir, pero en otra nota) inventó el personaje de Charles Herman, el amigo de Nash interpretado por Paul Bettany, quien finalmente terminó siendo una de sus alucinaciones. Luego se confirmó que el matemático nunca, incluso en sus peores momentos, llegó a concebir a Herman en su cabeza y que Goldsman lo incluyó en el guión con un propósito efectista. ¿Se entendió la diferencia?

*5. ED WOOD

 
En qué nos mintieron Scott Alexander y Larry Karaszewski: otro caso de cómo una pequeña alteración en los hechos juega a favor de un film, en este caso, la gran película de Tim Burton . En la misma se nos muestra cómo Ed Wood conoce a Orson Welles . Sin embargo, ese encuentro nunca se produjo. Los guionistas decidieron incluir este acontecimiento ficticio como vehículo para mostrarnos el fanatismo del bizarro director por el creador de El ciudadano. Wood admiraba el control total que tenía Welles sobre sus películas, admiración que lo llevó a adquirir un dominio sobre las suyas, aunque con otras intenciones y, se sabe, con otros resultados.

Publicado en La Nación

martes, 3 de julio de 2012

EL HOLOCAUSTO ARMENIO

Domingo 22 de abril de 2012 - HISTORIAS DE VIDA

Guiragós Merzifounian: La última voz del Holocausto Armenio

Cuando el gobierno turco decidió limpiar de armenios su tierra, Guiragós Merzifounian tenía apenas cinco años. Casi toda su familia murió víctima de las deportaciones forzadas, obligada como tantos otros a atravesar a pie el desierto, sin comida y sin agua. A los 102 años, este vecino porteño, convertido en uno de los últimos sobrevivientes de la masacre que en 1915 se cobró1.500.000 vidas, mantiene viva la memoria de su pueblo.



Por Hernán Dobry  | Para LA NACION

Golpearon la puerta con violencia. Nadie respondió. Dentro de la casa, los Merzifounian sabían que su inevitable destino los acechaba, pero ninguno quería verle la cara. Era una tarde de abril de 1915, en Kayseri, en el centro de Turquía, cuando cuatro hombres armados ingresaron en la sala y los obligaron a empacar sus pertenencias para marcharse de la ciudad.

Ese mismo mes, el 24 de abril de 1915, el gobierno de los Jóvenes Turcos había decidido oficializar lo que ya se venía haciendo sin declaraciones: limpiar de armenios el territorio turco. Una decisión política implementada con tal brutalidad que las masacres, las deportaciones forzadas y las marchas de familias enteras por el desierto en condiciones extremas dejaron un saldo de un millón y medio de muertos, en lo que se conoce como el primer holocausto del siglo XX.

Los Merzifounian, comerciantes armenios, ya habían sentido el azote de esa tragedia colectiva: unos meses antes, se habían llevado a todos los hombres adultos de la familia a hacer trabajo esclavo para el gobierno de los Jóvenes Turcos. Nunca más volverían a verlos. Entre ellos, se encontraba el padre de Guiragós Merzifounian.

Por eso, seguramente, aquella tarde de abril de 1915, frente al pelotón que los apuntaba, el niño de tan sólo cinco años miró a los hombres armados y se aferró a su abuela pensando que era el final. No podía imaginar entonces que llegaría a cumplir 102 años en un lugar del que aún nunca había oído hablar, la Argentina. Y que él sería uno de los pocos sobrevivientes del genocidio de su pueblo que aún pueden contar lo ocurrido.

Se lo ve ansioso, con ganas de narrar su historia, tanto que empieza a hablar sin mediar ninguna pregunta. Cada recuerdo lo exalta y relata los hechos con tantos detalles que pareciera que todo hubiera ocurrido ayer. Se acomoda en el sillón del living de su casa en Villa Urquiza, rodeado de fotos de su familia, mientras su esposa, Meliné, de 89 años, también de familia armenia, le trae café y le pide que no se exalte demasiado.

Otra familia, en otra casa, hace tantísimos años, también intentó cuidarlo. Sus tías y abuelos juntaron todo lo que pudieron y lo colocaron sobre los caballos, para emprender el exilio forzado, una de esas marchas extenuantes por el desierto que fueron trampa mortal para miles de hombres, mujeres y niños. "Pusimos las frazadas dentro de las alfombras e hicimos cuatro paquetes y los cargamos sobre los animales. Yo iba en un bolsón sobre el caballo porque no podía caminar tanto", recuerda.

Durante horas, nadie les decía adónde los llevaban, hasta que cerca de la medianoche, les ordenaron que se detuvieran. Estaban en medio del desierto, extenuados, hambrientos y con frío. Les dijeron que esperaran allí. Pero no volvieron más. Cuando se dio cuenta de la trampa, desesperada, la abuela decidió salir en busca de ayuda. "¿Hay algún humano para ayudarnos?", preguntó la abuela, ya exhausta, tras una hora de caminata. "De la oscuridad profunda, surgieron cinco armenios", dice Guiragós en Villa Urquiza, pero el desierto de pronto parece estar tan cerca otra vez que los ojos se le llenan de lágrimas, como le pasa todavía cada vez que recuerda los peores momentos. Los hombres que respondieron al llamado eran armenios obligados a trabajar como esclavos en la construcción de las nuevas vías del ferrocarril hacia Alepo, Siria. Bajo su protección pasaron la noche, pero sus vidas aún estaban en peligro ya que sus recientes protectores no podían resguardarlos por mucho tiempo. "Si nos agarran, nos ahorcan a todos -dijeron-. Los ponemos en el tren, cruzan la frontera y se salvan, porque allí no hay turcos."

Pero tras el viaje en tren, ya en Siria, se dieron cuenta de que también allí se encontraban en peligro. Los rumores de nuevos asesinatos de armenios eran cada vez más fuertes. La misma población, la gente en las calles, era hostil. Y ellos entendieron que ningún escondite sería suficiente. Debían irse de Siria, pero hasta encontrar la salida, tendrían que pasar desapercibidos.

El sufrimiento, mientras tanto, terminó por socavar las fuerzas de la familia. Primero falleció la madre , que tenía veinticuatro años, luego dos de sus tías y, finalmente, su abuelo. Del grupo original, sólo quedaban su abuela, una tía, Guiragós y uno de sus primos.

Para entonces, ya con siete años, Guiragós debió salir a colaborar con su familia en medio de los bombardeos de la Primera Guerra Mundial. De los vagones quemados en una estación de tren bombardeada por los ingleses, él y su primo sacaban las cerraduras y bisagras que después se las arreglaban para vender en los almacenes por centavos. Todavía recuerda ese aroma tan especial, el de la comida que la abuela preparaba cada vez que le llevaban las monedas.

Una vez más se emociona, hace una pausa. A su alrededor, su mujer, Meliné, con quien se casó en 1942, y sus hijos, Gregorio y Diana, la familia que formó en Argentina y que ayudó a curar tantas de aquellas viejas heridas.

Con el avance de los británicos, los refugiados armenios recuperaron la paz y la esperanza, ya que les prometieron que volverían a sus pueblos en el sur de Turquía y que los ayudarían con alimentos. "Muchos tomaron los trenes con la bandera armenia. Tocaban canciones alegres. Era la fiesta más grande después de la matanza. Yo caminaba con ellos. Llegaron y sacaron a los turcos de las casas. Cilicia estaba libre", evoca.

Merzifounian viajó a Constantinopla junto con su familia, donde permanecieron cuatro años. Allí, vivió en el orfanato de unos compatriotas y pudo comenzar a estudiar. Mientras tanto, su abuela partió en busca de otro de sus hijos que estaba en un pueblo cercano y nunca más volvió a verla.

La persecucción, otra vez

En medio de tanto sufrimiento, jamás imaginó que presenciaría uno de los hechos más felices de su vida: la independencia de Armenia, el 28 de mayo de 1918. "¡Qué alegría! Hubo una gran fiesta y tocaban música. Los armenios nos reunimos en la plaza grande", recuerda, aunque sabe hoy lo que en aquel momento ignoraba: que el regocijo duraría poco ya que, en 1922, las tropas turcas ingresaron en Constantinopla (actual Estambul) al mando de Mustafá Kemal Atatürk y comenzó una nueva persecución, igualmente salvaje. Para el niño Guiragós no quedaron dudas: también prendieron fuego su orfanato.

Logró escapar con su primo y juntos llegaron a la isla de Corfú, en Grecia, donde aprendió el oficio que lo acompañaría por el resto de sus días: fabricante de calzados. Y fue allí también en donde la suerte -si puede llamársela así- empezó a estar de su lado. Pocos meses después de llegar a Grecia, un familiar que había huido a Francia logró encontrarlos y les escribió para que volvieran a estar juntos. En Francia entonces, y otra vez en familia, pudo rehacer su vida, trabajó en una estación de tren y en una zapatería, y ya tenía dieciocho años cuando lo sorprendió la carta de otro primo que vivía en la Argentina y le prometía enviarle el pasaje.

Desembarcó en Buenos Aires el 8 de julio de 1928 y, como no había nadie esperándolo en el puerto, se subió a un mateo que lo llevó hasta la casa de su primo, en Floresta, y se sentó a esperarlo. "El primer día me convidó vino y pan dulce y al día siguiente, el 9 de julio, nos fuimos juntos al desfile militar", dice con una sonrisa.

Fue en Buenos Aires donde Guiragós se convirtió en Guillermo, como lo conoce la mayoría de los clientes de la zapatería que aún atiende su hijo en Villa Urquiza.

Meliné, Gregorio y Diana siguen atentos el relato que han escuchado ya tantas veces. Se acercan. Controlan que no se exalte. Le traen café y galletas para que haga una pausa, algo imposible porque no hay nada que logre detenerlo, especialmente cuando habla de Atatürk. Como si estuviera viéndolo en persona, eleva la voz, se mueve verdaderamente inquieto. Lo mismo le pasa cuando menciona el frustrado viaje del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a Buenos Aires en 2010, o cuando se mencionó la posibilidad de que le hicieran un monumento al líder turco en Recoleta. "Era lo peor que podían haber hecho", afirma. El año pasado, el fallo del juez Norberto Oyarbide que acusó al Estado turco por el genocidio armenio, fue celebrado con ruidosa alegría en su hogar.

Merzifounian nunca olvidó sus raíces ni lo que había vivido en su infancia ni el doloroso recuerdo de sus padres y su abuela perdidos en la tragedia. El sentimiento de injusticia que todavía está vivo en su corazón, y que sus hijos y nietos comparten, mantiene viva también la memoria de su pueblo.

Por eso, durante décadas tuvo una cuenta pendiente: viajar a conocer Armenia, algo que recién pudo saldar en 1972. Allí, sintió que había logrado cerrar el círculo de su pasado y conocer el país con el que nunca había dejado de soñar.

"Estaba en la capital, en la puerta de una biblioteca, y un señor me preguntó: ?¿De dónde viene? De la Argentina. ?¿Desde dónde llegó?' De Francia. ?¿Desde dónde llegó allí?' De Grecia. ?¿Desde dónde?' De Constantinopla. ?¿En Constantinopla, a dónde estabas?' En tal orfanato -concluye--. Me abrazó y nos pusimos a llorar. Era mi compañero de pieza."


miércoles, 27 de junio de 2012

MARTY Mc FLY EN EL 2012 - BACK TO THE FUTURE

Para los amantes de "Back to the Future".



Algo que de seguro le gustará a los amantes del género de la ciencia ficción (y también y a los del cine y la TV).

Es indiscutible que la película “Volver al Futuro” ya se ha convertido en un clásico que hemos visto –de seguro- varias veces.
¿Quién no se maravilló cuando en la parte II el Doc mandaba -en el increíble DeLorean- a Marty McFly al futuro?
Pero… ¿alguien recuerda a qué fecha viajaba nuestro personaje?...
…sí, adivinaron: al 27 de junio de 2012.

¡HOY!