viernes, 30 de septiembre de 2011

EL RELOJ DEL PRESIDENTE ALVEAR



Muy conocida era la puntualidad del Presidente Marcelo Torcuato de Alvear.
También su rechazo a quienes no respetaban puntillosamente los horarios.


Cuando frecuentaba las noches de gala del Teatro Colón, Alvear salía exactamente media hora antes en su coche, el que era seguido por otro vacío… …¡por si se descomponía el primero!.


Cuenta la historia que, durante uno de estos viajes, pasando por la zona de Retiro, Alvear quiso contrastar, tal como era su costumbre, su reloj con el de la Torre de los Ingleses. Hecha la comprobación del caso, advirtió que ambos relojes no marcaban exactamente la misma hora, por lo que, según su criterio, procedió a ajustar el suyo con lo que marcaba el de la torre.
Sin embargo, cuál no sería su sorpresa, cuando al llegar a la Casa de Gobierno, pudo comprobar que el reloj que marcaba la hora correcta había sido el suyo y no el de la torre.
Tal fue el estupor del presidente Alvear, que a partir de este hecho, emitió un Decreto estableciendo que la única hora oficial sería, a partir de entonces, la emitida por el Observatorio Naval, organismo dependiente de la Armada Argentina.

jueves, 22 de septiembre de 2011

UNA DEUDA DE HONOR




Donato Álvarez ingresó a la milicia a la temprana edad de 12 años, iniciándose como corneta o tambor.
Participó de numerosos combates llegando a desempeñarse como Jefe de la Guarnición de Concordia, en la provincia de Entre Ríos, en dónde le toco combatir contra las tropas del caudillo Ricardo López Jordán en la rebelión que encabezara éste.

Cierto día, en una recorrida, se encontró con uno de sus prisioneros herido de bala. De allí en más Álvarez, y vaya a saber por qué instinto, comenzó a preocuparse vivamente por el soldado, llegando al punto de hacerlo trasladar a su propia casa para que se le practicasen allí mismo las curaciones del caso.
Lo cierto es que el prisionero, finalmente, se recuperó y que Álvarez le otorgó la libertad, comprometiéndose él mismo a restituirlo a su familia, en Salto, Uruguay.
Cuando ambos llegaron a la casa, los recibió la anciana madre del joven sumergida en una profunda emoción.

-¿No me conoce?- le inquirió Álvarez a la sorprendida mujer.
 -Yo soy aquel trompa que usted recogió casi muerto, acá cerca, hace treinta y tantos años, cuando el combate de San Antonio, y usted lo curó… -

-¿Pero..., sos Donato?... ¡Virgen Bendita!?- dijo la mujer, ahora abrazándolo.

-No la había vuelto a ver desde aquel tiempo- le contestó Álvarez, y agregó:

-El día que me presentaron al jovencito, herido y desnudo, y cuando me dijo que vivía en Salto con su familia, no sé qué pasó por mí, pero una corazonada me hizo tomarle cariño de golpe y, sin saber por qué, le cuidé como a un hijo. ¡Lo que son las cosas del destino!- exclamó –Sólo quería hacer el bien y tuve la inesperada fortuna de pagar una deuda de gratitud-

martes, 20 de septiembre de 2011

NOAH TOMÓ FOTOS DE SÍ MISMO CADA DÍA DURANTE 6 AÑOS




Este hombre se sacó una foto, todos los días y durante 6 años. 
Lo más hermoso es el tema musical, se llama Everyday y es de Carly Comando, quien lo hizo especialmente para el video de Kalina.

martes, 13 de septiembre de 2011

Vashti Bunyan - 17 Pink Sugar Elephants (1966)






Habíamos visto en la publicación del pasado 3 de agosto la bella publicidad de Samsung musicalizada por Vashti Bunyan con su "Canción del Tren".
También decíamos que su música se había inspirado en otra, también de ella, titulada "17 Pink Sugar Elephants".
Bueno, pues para acercarnos a las raíces, es que aquí va la canción original de Vashti.


Seventeen Pink Sugar Elephants


Letra en inglés

I saw seventeen pink sugar elephants
Sitting under a chestnut tree
I said good morning pink sugar elephants
But they wouldn't speak to me

Each had two eyes but they couldn't see me there
Each had four legs but they couldn't go anywhere
And so we just sat
That early autumn morning
Sun not yet risen and magic everywhere

I walked up to one pink sugar elephant
Asked why wouldn't he speak to me
But he was a factory-made pink sugar elephant
Given to children for treats after tea

He had two eyes but he couldn't see me there
He had four legs but he couldn't go anywhere
And so we just sat
That early autumn morning
Sun not yet risen and magic everywhere



Letra en castellano

Vi diecisiete elefantes de azúcar color rosa
Sentados bajo un árbol de castaña
Les dije buen día elefantes de azúcar color rosa
Pero no me hablaron

Cada uno tenía dos ojos, pero no me podían ver
Cada uno tenía cuatro patas, pero no podían ir a ninguna parte
Y entonces sólo nos quedamos sentados
Esa mañana de temprano otoño
El sol no salía todavía y la magia estaba en todas partes

Me acerqué a un elefante rosa de azúcar
Le pregunté por qué no iba a hablar conmigo
Pero era un  elefante rosa de azúcar fabricado
Dado a los niños para convites después del té

Tenían dos ojos, pero no podían verme allí
Tenían cuatro patas, pero no podían ir a ninguna parte
Y entonces sólo nos quedamos sentados
Esa mañana de temprano otoño
El sol no salía todavía y la magia estaba en todas partes

lunes, 12 de septiembre de 2011

JAC MOTORS - FÁBRICA TOTALMENTE AUTOMATIZADA EN CHINA



Fábrica de JAC Motors en Hefei, China.
Línea de montaje de los modelos J3, J3 Turin, J5 e J6.

¡Gracias Ing. Enrique Scarano!

viernes, 9 de septiembre de 2011

ARTHUR SCHOPENHAUER

Frases célebres


 Arthur Schopenhauer
1788-1860 Filósofo alemán.



Moral
Predicar moral es cosa fácil; mucho más fácil que ajustar la vida a la moral que se predica.

Sinceridad
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son.

Traición
Con ciertas personas vale más ser traicionado que desconfiar.

Cultura
El entendimiento natural puede suplir a la cultura, pero ésta nunca puede suplir aquél.

Ira
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Envidia
La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten; y su constante atención a lo que hacen, o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.

 Pedir
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.

Pedante
A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia.

Dios
Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.

Cambio
El cambio es la única cosa inmutable.

Arquitectura
La arquitectura es música congelada.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Publicidad Garbarino Volver al Futuro (Back to the Future) - Version Oficial y Completa -





A los que amamos las películas de Volver al Futuro, Garbarino nos sorprendió con estas publicidades tan originales del Doc Brown y su De Lorean

jueves, 25 de agosto de 2011

CORREDOR BIOCEÁNICO ACONCAGUA



CORREDOR BIOCEÁNICO ACONCAGUA
NUEVO FERROCARRIL TRASANDINO
http://www.bioceanicoaconcagua.com/corredorBioceanico/es/home.html

ANTONIO BERNI


Antonio Berni

Delesio Antonio Berni, su nombre completo, nació en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, el 14 de mayo de 1905.




Sus padres eran de origen italiano: su padre —Napoleón Berni— era sastre nacido en Italia, y su madre —Margarita Picco— era argentina hija de inmigrantes italianos radicados en Roldán, un pueblo de la provincia de Santa Fe, a 30 km de Rosario. Berni nació en calle España 288 (entre Salta y Catamarca). Una placa con bajorrelieve indica el sitio.
Antes de los 10 años, en 1914, ingresó en el taller de vitrales Buxadera y Compañía, donde recibió las enseñanzas de su fundador, un artesano catalán. Al regresar su padre a Italia, el artista viajó a vivir en la casa de sus abuelos, en Roldán, Argentina.
Su primera muestra la montó en 1920, en el Salón Mari, y tras el éxito alcanzado, repitió la  experiencia en 1921, 1922 y 1924, presentando sus obras en 1925 en la Galería Witcomb de Buenos Aires.
También en ese año el Jockey Club de Rosario le otorgó una beca para estudiar en Europa, llegando en noviembre de ese año a Madrid.
En Europa conoció al poeta y novelista francés Louis Aragón, uno de los líderes del movimiento dadaísta y surrealista, al cual lo introdujo; también, por entonces, se dedicó a la lectura de Carlos Marx, el que desde ese momento, estaría muy presente en la vida de Berni.
A fines de los '30 y durante la década de los '40 recibió varios reconocimientos a su obra, marcada por un perfil claramente social.  En 1976 se radicó en Nueva York regresando al país en 1981.
Dejó de existir el 13 de actubre de 1981.















martes, 16 de agosto de 2011

ULRICA - JORGE LUIS BORGES


Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo. Los hechos ocurrieron hace muy poco, pero sé que el hábito literario es asimismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis. Quiero narrar mi encuentro con Ulrica (no supe su apellido y tal vez no lo sabré nunca) en la ciudad de York. La crónica abarcará una noche y una mañana. 
Nada me costaría referir que la ví por primera vez junto a las Cinco Hermanas de York, esos vitrales puros de toda imagen que respetaron los iconoclastas de Cromwell (2), pero el hecho es que nos conocimos en la salita del Northern Inn, que está del otro lado de las murallas. Éramos pocos y ella estaba de espaldas. Alguien le ofreció una copa y rehusó. 

-Soy feminista -dijo-. No quiero remedar a los hombres. Me desagradan su tabaco y su alcohol. 

La frase quería ser ingeniosa y adiviné que no era la primera vez que la pronunciaba. Supe después que no era característica de ella, pero lo que decimos no siempre se parece a nosotros. 

Refirió que había llegado tarde al museo, pero que la dejaron entrar cuando supieron que era noruega. 

Uno de los presentes comentó: 
-No es la primera vez que los noruegos entran en York. 
-Así es -dijo ella-. Inglaterra fue nuestra y la perdimos, si alguien puede tener algo o algo puede perderse. 

Fue entonces cuando la miré. Una línea de William Blake (1) habla de muchachas de suave plata o furioso oro, pero en Ulrica estaban el oro y la suavidad. Era ligera y alta, de rasgos afilados y de ojos grises. Menos que su rostro me impresionó su aire de tranquilo misterio. Sonreía fácilmente y la sonrisa parecía alejarla. Vestía de negro, lo cual es raro en tierras del Norte, que tratan de alegrar con colores lo apagado del ámbito. Hablaba un inglés nítido y preciso y acentuaba levemente las erres. No soy observador; esas cosas las descubrí poco a poco. 

Nos presentaron. Le dije que era profesor en la Universidad de los Andes en Bogotá. Aclaré que era colombiano. 

Me preguntó de un modo pensativo: 
-¿Qué es ser colombiano? 
-No sé -le respondí-. Es un acto de fe. 
-Como ser noruega -asintió. 

Nada más puedo recordar de lo que se dijo esa noche. Al día siguiente bajé temprano al comedor. Por los cristales vi que había nevado; los páramos se perdían en la mañana. No había nadie más. Ulrica me invitó a su mesa. Me dijo que le gustaba salir a caminar sola. 

Recordé una broma de Schopenhauer y contesté: 
-A mí también. Podemos salir los dos. 

Nos alejamos de la casa, sobre la nieve joven. 

No había un alma en los campos. Le propuse que fuéramos a Thorgate, que queda río abajo, a unas millas. Sé que ya estaba enamorado de Ulrica; no hubiera deseado a mi lado ninguna otra persona. 

Oí de pronto el lejano aullido de un lobo. No he oído nunca aullar a un lobo, pero sé que era un lobo. Ulrica no se inmutó. 

Al rato dijo como si pensara en voz alta: 
-Las pocas y pobres espadas que ví ayer en York Minster me han conmovido más que las grandes naves del museo de Oslo. 

Nuestros caminos se cruzaban. Ulrica, esa tarde, proseguiría el viaje hacia Londres; yo, hacia Edimburgo. 

-En Oxford Street -me dijo- repetiré los pasos de Quincey, que buscaba a su Anna perdida entre las muchedumbres de Londres. 

-De Quincey -respondí- dejó de buscarla. 

Yo, a lo largo del tiempo, sigo buscándola. 

-Tal vez -dijo en voz baja- la has encontrado. 

Comprendí que una cosa inesperada no me estaba prohibida y le besé la boca y los ojos. 

Me apartó con suave firmeza y luego declaró: 
-Seré tuya en la posada de Thorgate. Te pido mientras tanto, que no me toques. Es mejor que así sea. 

Para un hombre célibe entrado en años, el ofrecido amor es un don que ya no se espera. El milagro tiene derecho a imponer condiciones. Pensé en mis mocedades de Popayán y en una muchacha de Tezas, clara y esbelta como Ulrica que me había negado su amor. 

No incurrí en el error de preguntarle si me quería. Comprendí que no era el primero y que no sería el último. Esa aventura, acaso la postrera para mí, sería una de tantas para esa resplandeciente y resuelta discípula de Ibsen(3). 

Tomados de la mano seguimos. 

-Todo esto es como un sueño -dije- y yo nunca sueño. 

-Como aquel rey -replicó Ulrica- que no soñó hasta que un hechicero lo hizo dormir en una pocilga. 

Agregó después. 

-Oye bien. Un pájaro está por cantar. 

Al poco rato oímos el canto. 

-En estas tierras -dije-, piensan que quien está por morir prevé el futuro.

Y yo estoy por morir -dijo ella. 

La miré atónito. 

-Cortemos por el bosque -la urgí-. Arribaremos más pronto a Thorgate. 

-El bosque es peligroso -replicó. 




Seguimos por los páramos. 

-Yo querría que este momento durara siempre -murmuré. 

-Siempre es una palabra que no está permitida a los hombres -afirmó Ulrica y, para aminorar el énfasis, me pidió que le repitiera mi nombre, que no había oído bien. 

-Javier Otálora- le dije. 

Quiso repetirlo y no pudo. Yo fracasé, parejamente, con el nombre de Ulrikke. 

-Te llamaré Sigurd(5)- declaró con una sonrisa. 

Si soy Sigurd -le repliqué- tu serás Brynhild(6). 

Había demorado el paso. 

-¿Conoces la saga?- le pregunté. 

-Por supuesto -me dijo-. La trágica historia que los alemanes echaron a perder con sus tardíos Nibelungos(4). 

No quise discutir y le respondí: 

-Brynhild, caminas como si quisieras que entre los dos hubiera una espada en el lecho. 

Estábamos de golpe ante la posada. No me sorprendió que se llamara, como la otra, el Northern Inn. 

Desde lo alto de la escalinata, Ulrica me gritó: 

-¿Oíste el lobo? Ya no quedan lobos en Inglaterra. Apresúrate. 

Al subir al piso alto, noté que las paredes estaban empapeladas a la manera de William Morris, de un rojo muy profundo, con entrelazados frutos y pájaros. Ulrica entró primero. El aposento oscuro era bajo, con un techo a dos aguas. El esperado lecho se duplicaba en un vago cristal y la bruñida caoba me recordó el espejo de la Escritura. Ulrica ya se había desvestido. Me llamó por mi verdadero nombre, Javier. Sentí que la nieve arreciaba. Ya no quedaba muebles ni espejos. No había una espada entre los dos. Como la arena se iba al tiempo. Secular en la sombra fluyó el amor y poseí por primera y última vez la imagen de Ulrica.



                                                                                                        Jorge Luis Borges


(1)   William Blake (1757-1827) Poeta, pintor y grabador inglés, nació en Londres. Creador de una forma de poesía única acompañada de ilustraciones. Reveló muy temprano sus tendencias artísticas y poéticas. Su poesía, inspirada por visiones místicas, se encuentra entre las más originales de la lengua inglesa.
(2)   Oliver Cromwell (1599-1658) Estadista inglés, fue el dirigente más importante de la Guerra Civil inglesa, la República y el Protectorado.
(3)   Ibsen, Henrik Johan (1828-1906) Dramaturgo noruego, nació en Skien el 20 de marzo. Escribió varias piezas teatrales de trama histórico, romántico y nacionalista. Es reconocido como creador del drama moderno por sus obras realistas que abordan problemas psicológicos y sociales.
(4)   Cantar de los nibelungos. Poema épico medieval de autor desconocido, escrito en alemán a inicios del siglo XIII. Obra de gran fuerza trágica, que se destaca de la literatura de la época por enfatizar el sentimiento de venganza. Es la historia trágica de amor de un guerrero alemán llamado Sigfrido con Bruñilda.
(5)   Sigurd. Héroe de las leyendas germánicas y principal personaje de las Eddas. Hace parte de la historia de amor con Brynhild.
(6)   Brynhild. En la mitología y literatura germánicas, bella y poderosa princesa guerrera. Su historia está en la Volsunga Saga (Saga de los hijos de Sturla) de Islandia. En los textos islandeses, aparece como Brynhild. Sigurd y Brynhild se declaran enamorados. Posteriormente, una poción mágica hace que Sigurd olvide a Brynhild y se case con Gudruna. Sigurd ayuda al hermano de Gudruna, Gunnar, para que éste consiga el amor de Brynhild, haciéndose pasar por él. Al descubrir el engaño, Brynhild provoca la muerte de Sigurd, pero se queda tan triste por el hecho que se suicida.

(7)   William Morris (1834-1896). En 1852 entra en la Facultad de Exeter, Oxford, donde adquirió el interés en la Edad Media y en su arte. Es el fundador del movimiento Arts & Crafts (1861), el cual originó el Art Nouveau. En las artes decorativas, creó el vidrio colorido, el papel de pared y tejidos.

lunes, 15 de agosto de 2011

LA LEYENDA




Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. 
Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen. 
Abel contestó: 
-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes. 
-Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré también de olvidar. 

Abel dijo despacio: 
-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.


Jorge Luis Borges