miércoles, 3 de agosto de 2011

¨Publicidad de Samsung Smart TV -Canción del Tren-

Propaganda de Samsung, detrás de la escena (Canción del Tren)



Backstage de la propaganda de los LCD Samsung (Canción del Tren).

Vashti Bunyan - Canción del Tren



Este tema fue lanzado originalmente como un simple por la discográfica Columbia en mayo de 1966. Estaba basado en una vieja canción de ella que se titulaba "17 Pink Sugar Elephants" (17 elefantes de azúcar rosa). La melodía y la estructura son casi idénticas.

Train Song

Vashti Bunyan


Travelling north, travelling north to find you
Train wheels beating, the wind in my eyes
Don't even know what I'll say when I find you
Call out your name love, don't be surprised

It's so many miles and so long since I've met you
Don't even know what I'll find when I get to you
But suddenly now I know where I belong
It's many hundred miles and it won't be long

It won't be long, it won't be long, it won't be long
Nothing at all in my head to say to you
Only the beat of the train I'm on
Nothing I've learnt all my life on the way to you
Only our love that's over and gone

It's so many miles and so long since I've met you
Don't even know what I'll find when I get to you
But suddenly now I know where I belong
It's many hundred miles and it won't be long



Letra en castellano


Viajando al norte, viajando al norte para encontrarte
Las ruedas del tren van latiendo, el viento en mis ojos
Ni siquiera sé lo que voy a decir cuando te encuentre
Llámalo por su nombre amor, no te sorprendas

Demasiadas millas y tanto tiempo desde que te he conocido
Ni siquiera sé lo que voy a encontrar cuando te tenga
Pero de repente ahora sé a donde pertenezco
Son muchos cientos de millas y no pasará mucho más

No pasará mucho más, no pasará mucho más, no pasará mucho más,
Nada de nada en mi cabeza para decirte
Sólo el ritmo del tren en el que voy
Nada de lo que he aprendido en el camino en toda mi vida para vos
Sólo nuestro amor que pasó y se ha ido

Demasiadas millas y tanto tiempo desde que te he conocido
Ni siquiera sé lo que voy a encontrar cuando te tenga
Pero de repente ahora sé a donde pertenezco
Son muchos cientos de millas y no pasará mucho más



martes, 2 de agosto de 2011

SE RECUPERÓ UN TRANVÍA DE CABALLOS






A las 19:35 del pasado sábado 30 de julio tocó por primera vez los rieles de Polvorín un nuevo integrante de la flota del Tranvía Histórico de Buenos Aires.
El vehículo en cuestión, es un tranvía de caballos de la década de 1870 que perteneció a la Compañía de Tramways 11 de Septiembre, una de las dos primeras en circularon por Buenos Aires en febrero de 1870.
Luego de retirado de servicio este tranvía sufrió un largo peregrinaje. 
Pasó por diversas estaciones, por el barrio de Flores, la Exposición del Sesquicentenario de 1960, también participó de la despedida del servicio tranviario realizada en Belgrano el 26 de diciembre de 1962, luego fue a La Boca, y hasta se lo vió en algunas películas ("He Nacido en Buenos Aires" y "Los Muchachos de Antes no Usaban Gomina" ) y en la TV, para finalizar a la intemperie durante largos años en un museo de Morón.
Ante esta situación, la Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze se abocó durante los últimos años a realizar las gestiones para obtenerlo y rescatarlo con el objetivo de ponerlo en valor y funcionamiento.
El estado general del mismo, tal como podemos verlo en las dos fotos superiores, es de gran  deterioro, por lo que habrá que encarar una gran  restauración. Podemos afirmar que, si bien el maderamen se encuentra en muy mal estado, los metales en cambio, lucen razonablemente conservados. El paso del tiempo también hizo que desaparecieran las ventanillas y el interior, no logrando, en cambio, que se perdiese la suave rodadura que aún conserva este tranvía.
Los jóvenes integrantes de la AAT&BPFL, a no dudarlo, se abocarán a las tareas de restauración que le devolverán el esplendor perdido y le permitirá salir a las calles porteñas nuevamente.


 El tranvía durante la exposición de 1960


Despedida del tranvía urbano en Buenos Aires


Comienzo de la agonía: Abandonado detrás de la cancha de Boca junto a otros dos tranvías eléctricos


Estado actual, ya en los talleres Polvorín 


Otra imagen actual

lunes, 1 de agosto de 2011

HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC-MONTFA




1864 - 1901
Henri de Toulouse-Lautrec-Montfa descendía de los condes soberanos de Toulouse. Nació en la ciudad de Albi, el 24 de noviembre de 1864, hijo del conde Alphonse de Toulouse-Lautrec-Montfa y de Adèle Tapié de Celeyran. Antiguo oficial, su padre llevaba una vida libre, fogosa, excéntrica y pasaba más tiempo de cacería que en su casa y, cuando iba por París, no dejaba de hacerse notar. Más de una vez se le vió paseando con un halcón sobre su antebrazo izquierdo, y con carne cruda en la otra mano, parándose cada diez pasos para alimentar a su rapaz. Fue él quien, durante una temporada, montó en pleno Bosque de Boulogne, a una yegua lechera de la cual bajaba de vez en cuando para beber su leche.

La condesa, polo opuesto, se mostraba dulce y piadosa; se encargó en primera instancia de la educación del hijo. El conde se ocuparía más tarde de él para modelarlo a su imagen y semejanza.
Madre e hijo vinieron a París, y Henri entró en el liceo Condorcet, sirviéndole su madre de repetidora. Las vacaciones estivales se pasaban en el Castillo du Bosc, en la región del Aude, propiedad de los Tapié de Celeyran. Pero a los 13 años, el pequeño Henri se fracturó una pierna y, al año siguiente, se fracturó la otra. Desde ese doble accidente, Henri dejó de crecer: permaneció siendo un enano, el gran impedimento de su vida como lo será la desesperación. Quemará su vida, pero será para olvidar. Frecuentará los espectáculos barriobajeros acabando por amar a los tristes héroes de sus juergas nocturnas, mostrándoles, al dibujarlos, con pasión y genio.

Desde su infancia, Lautrec había sido familiar de un taller de pintor, y era precisamente un pintor de cacerías, de caballos, de perros, René Princeteau. Sin duda, Princeteau no fue un gran pintor pero fue en su taller donde Lautrec encontraría a numerosos artistas y modelos. Se puso a pintar y a dibujar los caballos que no podía montar y, cuando Princeteau vió las disposiciones que mostraba su alumno, le buscó un maestro: Léon Bonnat, un afamado retratista de personalidades. Del taller de Bonnat, el joven Lautrec pasó al de Cormon y, aunque la influencia de este último se reveló mediocre, conoció a Van Gogh, Gauzi, Claudon, Anquetin... que admiraba a Delacroix, Degas, Manet, Renoir y a los maestros japoneses.
"Su maestro elegido era Degas; le veneraba; sus otras preferencias entre los modernos eran Renoir y Forain. Sentía un verdadero culto por los Japoneses; admiraba a Velázquez y a Goya y, cosa que parecerá extraordinaria para algunos pintores, tenía por Ingres una estima particular."


Cuando Lautrec dejó el taller de Cormon, entró de lleno en la vida, una vida particular ya que fijó su residencia en el barrio bohemio de Montmartre. Montmartre, en aquellos tiempos, no era lo que hoy conocemos al visitar París. Montmartre era el "Moulin-Rouge", el "Moulin de la Galette", el baile de "L'Élysée Montmartre", era todos aquellos cabarets y antros que poblaban sus calles empinadas. Allí se encontraban los talleres de Roybet, de Puvis de Chavannes, d'Henner. En el "Moulin-Rouge", Lautrec instaló su particular "cuartel general": su mesa estaba reservada cada noche.
La Goulue, Jane Avril y Valentin el deshuesado eran las estrellas del lugar. Lautrec miraba, observaba todo. El alcohol y el baile le producían una sobreexcitación que agudizaban sus sentimientos, y habrá tanta piedad como horror en sus cuadros dónde representará todos aquellos espectáculos cotidianos. Cuando sale del baile, acude al cabaret de Aristide Bruant; allí también toma apuntes de rostros y actitudes, para luego plasmarlos en sus lienzos.
Pasaba sus tardes pintando e iba frecuentemente al Louvre, a Notre-Dame, a Saint-Séverin. Las noches las pasaba en el circo. Los deportes también le atraían y, de la mano de Tristan Bernard, conocería el velódromo. De cuando en cuando iba al lago artificial de Arcachon, donde gustaba del remo y de la natación. De vuelta a París, las luchas de las Folies-Bergères le atraían. Frecuentaba a los campeones, y los dibujó. Pero más allá de los espectáculos de los deportes, quizás fuera el espectáculo de las masas lo que le atraía.
Luego se iba a los bares y se entregaba al alcohol hasta caer en la inconsciencia.
En contadas ocasiones, Lautrec abandonaba París, pero no era para ir al campo, sino a ciudades extranjeras, yendo al encuentro de los excesos que hacían sus delicias. Así se fue a Inglaterra, a España, a Bélgica, a Holanda. Y si el viaje a Holanda no le resultó placentero, de Inglaterra trajo varias recetas de cócteles. En Madrid, se entusiasmó por Goya y Velázquez, y por El Greco en Toledo.

Pero la vida de Lautrec se reveló excesiva para que pudiera llevarla durante mucho tiempo. El alcohol le produjo delirium tremens (alucinaciones) y, en el curso del año 1899, sus padres fueron obligados a ingresarle en el sanatorio del doctor Semeaigue, en Saint-James, cerca de Neuilly. Allí, compuso de memoria, una serie de dibujos impresionantes con lápices de colores, que más tarde se editarían bajo el título de "En el Circo" y, al cabo de dos meses, pudo salir de Saint-James, mejorado. Sin embargo, la mejora no duró mucho. Las ganas de trabajar cesaron y dejó de tener ilusiones sobre su estado. Un ataque de parálisis le golpeó en Taussat, en agosto de 1901. Su madre se lo llevó al castillo de Malromé, donde expiró el 9 de septiembre del mismo año.


MEDIANOCHE EN PARIS


Medianoche en París’ se ha presentado en el último festival de Cannes como la película de inauguración del conjunto de doce días en los que se presentarán los trabajos de varios cineastas.
Lo nuevo de Woody Allen supone el regreso del cineasta con su guión ligero, risueño y entrañable mediante una comedia romántica que ha hecho sucumbir a crítica y público.
Es difícil hablar de esta película sin revelar su trama principal. La historia se centra en Gil (Owen Wilson), un guionista de cine fascinado por los años 20 que por el momento intenta dedicarse a escribir una novela y olvidar un poco su rutinario trabajo.
Comprometido con Inéz (Rachel McAdams), no muy querido por sus futuros suegros, Gil descubre algo inimaginable entre las hermosas calles de París que le cambiara su forma de ver y de vivir la vida, ya que mientras vaga por ellas, soñando con los felices años 20, cae bajo una especie de hechizo que hace que, a media noche, en algún lugar del barrio Latino, se vea transportado a otro universo donde conocerá a Scott y Zelda Fitzgerald, Hemingway, la escritora Gertrude Stein (Kathy Bates) y el pintor Salvador Dalí (Adrien Brody), además de con Picasso, Man Ray y Buñuel, entre otros.


El elenco está lleno de estrellas y cada uno hace un excelente trabajo en su papel incluso teniendo muy poco tiempo en escena. Pero sin duda hay que destacar a Owen Wilson que funciona a la perfección como el protagonista de la historia, carga la película y da probablemente la mejor actuación de su carrera ya que además su personaje de por si es realmente interesante y por momentos hasta identificable.
Woody Allen sin duda sabe cómo mostrarnos París ya que esta es filmada con gran hermosura y cuidado durante toda la película especialmente en los primeros minutos donde vemos una introducción de Paris sin ningún dialogo y nada más que música, es un pequeño montaje que realmente te introduce en la cinta y pone a la ciudad como la protagonista más importante en toda la historia.
La cinta tiene un guion magníficamente escrito por Allen, con excelentes diálogos y un muy buen humor que funciona si se tiene por lo menos un mínimo conocimiento literario y artístico.
En definitiva, una de las obras más excepcionales y mágicas desde ‘La rosa púrpura de El Cairo’ que nos llega de forma fresca, limpia y elegante. Todo un legado alegórico sobre la trascendencia del guión bellamente manifestado. Uno más de los muchos detalles encantadores de esta agridulce película no exenta de la imprescindible ironía y una lúcida melancolía, que nos evoca la complejidad del hombre posmoderno.
Es un viaje realmente fantástico, hermoso, que te enganchara y que desearas que no termine.





Fuentes: Universo Cinemaníaco - Cine en Uruguay -

lunes, 25 de julio de 2011

Amy Winehouse - You Know I'm No Good


 Un estilo casi único por estos días. Una verdadera pena la vida y el final de esta chica.


Letra y traducción

You know I'm no Good

Meet you downstairs in the bar and heard
Your rolled up sleeves and your skull t-shirt
You say what did you do with him today?
And sniff me out like I was Tanqueray

Cause you're my fella, my guy
Hand me your stella and fly
By the time I'm out the door
You're tear men down like Roger Moore

I cheated myself
Like I knew I would
I told ya, I was trouble
You know that I'm no good

Upstairs in bed, with my ex boy
He's in the place, but I can't get joy
Thinking on you in the final throes, this is when my buzzer goes

Run out to meet your chips and pitter
You say we married, 'cause you're not bitter
There'll be none of him no more

I cried for you on the kitchen floor

I cheated myself
Like I knew I would
I told ya, I was trouble
You know that I'm no good

Sweet reunion, Jamaica and Spain
We're like how we were again
I'm in the tub you on the sink
Lick your lips as I soak my feet

Then you know this little carpet burn
My stomach drop yeah and my guts churn
You shrug and it's the worst
Who truly stuck the knife in first

I cheated myself
like I knew I would
I told ya I was trouble,
you know that I'm no good

I cheated myself,
like I knew I would
I told ya I was trouble,
you know that I'm no good


Sabes que no soy buena

Encontrarme contigo en la planta baja en el bar y escuchar
Tus mangas arremangadas y camiseta de calavera
Tu dices ¿Qué has hecho hoy con él?
Y me husmeas como si fuese Tanqueray

Poque eres mi tipo, mi chico
Me pasas tu Stella y vuelas
Mientras me largo
Tu vas derribando a tipos como Roger Moore

Me engaño a mi misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Arriba en la cama, com mi ex
Está en la zona pero no puedo disfrutar
Pensando en ti en la últimas agonias, es cuando suena el timbre

Salgo corriendo a encontrarme con tus pasos
Dices que nos casemos porque no eres rencoroso
No habrá nada de él nunca más

Lloré por ti en suelo de la cocina

Me engaño a mi misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Dulce reencuentro, Jamaica y España
Estamos como estabamos antes
Estoy en la bañera tú en el lavabo
Relames tus labios mientras remojo mis pies

Entonces te das cuentas de que esta pequeña alfrombra arde
Mi estomago cae y mi barriga se agita
Te encoges de hombros y es lo peor
Quien clavó el cuchillo primero realmente

Me engaño a mi misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Me engaño a mi misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Doctor Luis Agote, benefactor de la humanidad


Dr. Luis Agote

Ejemplo de argentinidad

Fue en el campo de la Medicina, uno de los ámbitos donde la Argentina más descolló a principios del siglo XX. Claro ejemplo de ello fue el doctor Luis Agote, destacado galeno, investigador y docente, que en 1914 logró la primer transfusión de sangre de la historia.


La Argentina fue pionera en el campo de las ciencias, la industria, la tecnología y la explotación petrolera. El desarrollo nuclear y la exploración espacial, muy anteriores al de sus vecinos continentales, despertaron el interés de las principales potencias del planeta.

Claro ejemplo de ello fue el doctor Luis Agote, destacado galeno, investigador y docente, que hizo descollar a la Argentina en el campo de la Medicina.

Médico, profesor, investigador

El Dr. Agote nació en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1868.
Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional, ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (1887) donde se graduó de médico con una tesis sobre hepatitis supurada (1893). Luego, comenzó a ejercer su profesión en el campo de la clínica hasta que en 1895 fue designado director del lazareto de la isla Martín García.

En 1905 fue profesor suplente en la Facultad de Medicina y en 1915 titular de la cátedra de Clínica Médica.

En el mes de noviembre de 1914, el Dr. Agote logró efectuar exitosamente la primera transfusión de sangre en un recipiente sin que se coagulara, experiencia de trascendencia internacional que se llevó a cabo en el Hospital Rawson de Buenos Aires.

Tras incontables experimentos, el Dr. Agote y su asistente de laboratorio Lucio Imaz, determinaron que el citrato de sodio evitaba la formación de coágulos en la sangre. Después de varias pruebas, el 9 de noviembre de 1914, concretaron exitosamente la transfusión de 300 cm3 de sangre, donada por un empleado del Hospital a un enfermo que tres días después dejó el nosocomio en perfecto estado de salud
Las transfusiones directas todavía no se practicaban a comienzos del siglo XX porque era imposible conservar la sangre extraída inalterada para su posterior uso. Al cabo de pocos minutos (de seis a doce) comenzaba su coagulación, manifestada inicialmente en un aumento gradual de viscosidad que terminaba con su casi completa solidificación. La coagulación es una defensa del organismo para taponar las heridas y minimizar las hemorragias. Hoy se sabe que un coágulo está casi totalmente formado por eritrocitos sujetos por una red de filamentos de fibrina.

El doctor Agote comunicó su descubrimiento al mundo y en un primer momento solo recibió respuestas corteses por vía diplomática. Cuando el “New York Herald” publicó una síntesis de su método, el tema comenzó a interesar, a tal punto que el norteamericano Lewinsohn y el belga Hustin se apresuraron a reclamar el descubrimiento como propio (venían trabajando paralelamente al científico argentino). Se entabló entonces una polémica en la que unos y otros se atribuyeron la prioridad aunque la publicación del estudio en el periódico norteamericano y las constancias del anuncio del descubrimiento efectuadas oportunamente por el Dr. Agote, fueron pruebas contundentes que dejaron aclarado que fue él quien primero logró la hazaña.

Un célebre científico porteño

Agote también estudió el uso del suero “Behring” en el tratamiento de la difteria y se ocupó de temas relacionados con la higiene pública.

En 1910 y 1916 el Dr. Agote fue diputado nacional, siendo suyos los proyectos de creación del Patronato Nacional de Menores Abandonados, la Universidad del Litoral y la anexión del Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad.

A lo largo de su trayectoria, el Dr. Agote escribió importantes obras científicas y literarias, recibió numerosos premios y distinciones, presidió congresos y dictó conferencias.
Después de su fallecimiento, se colocó su nombre a una calle en Buenos Aires, a la Escuela Nacional de Comercio, al Instituto Modelo de Clínica Médica, al Instituto Nacional de Protección de Menores, a escuelas, a bancos de sangre y a un hospital de nuestra capital.

La Argentina ha dado al mundo hombres que descollaron en diversas disciplinas. El Dr. Luis Agote fue uno de ellos y hoy su nombre brilla junto al de los científicos más destacados de la historia humana.


Fuente: http://www.cruzadadelrosario.org.ar
http://es.wikipedia.org

viernes, 22 de julio de 2011

Los Chalchaleros, Merceditas



Un muy representativo tema de nuestro Litoral...

"Merceditas" fue Mercedes Strickler Khalov (1916-2001), una joven campesina que vivía cerca de Humboldt, Santa Fe, con quien el autor mantuvo en 1939 una relación de amor no correspondido, que inspiró esta canción.
Al tiempo Ríos se casó pero poco después enviudó y no tuvo hijos. Merceditas nunca se casó.
Algunas décadas después, y ya siendo ambos ancianos, Ramón y Mercedes se reencontraron. Él volvió a proponerle matrimonio, pero ella lo rechazó nuevamente. Se siguieron contactando hasta la muerte de Ríos, el 25 de diciembre de 1994. Ramón al fallecer le legó los derechos de la canción.
Ella vivió hasta los 83 años con el sentimiento de que Dios la había castigado por haberlo rechazado.

Esta canción ha sido traducida a nueve idiomas y ejecutada por más de 90 interpretes de distintas partes del mundo. Junto con "Zamba de mi Esperanza", es el tema más popular de la música folklórica de Argentina.

Zamba del cantor enamorado



La inolvidable voz de Hernán Figueroa Reyes nos trae una triste historia de desengaño en la Punilla...

jueves, 21 de julio de 2011

PRESIDENTE ARTURO UMBERTO ILLIA, HOMENAJE A UN GRANDE



Por Daniel Salzano.










(Publicado en "La Voz del Interior", Córdoba, 25 de enero de 2003.)



De los 63 años que tenía cuando asumió la presidencia, Illia Arturo Umberto había pasado la mitad en Cruz del Eje, donde llegó designado como médico del ferrocarril por Hipólito Yrigoyen.
Se levantaba con el pito de las seis y a las diez había que cebarle un par de mates. Esas cosas en el pueblo se sabían. Lo mismo que el contenido de su guardarropa: una corbata roja con leoncitos y un traje azul marino donde cargaba muestras gratis, apretadas como puños en todos los bolsillos.
A veces le pagaban con gallinas y a veces pagaba él la nafta que consumía la ambulancia. De noche, cuando el cucharón de la luna se derramaba sobre el pueblo, jugaba unas manos al chinchón, se daba una vuelta por el comité y, antes de dormir, leía a Krause. O a Weber. O el Patoruzú.


Cada vez que debía ausentarse para cumplir con sus obligaciones políticas, en Cruz del Eje le organizaban una cena de despedida cuyo menú incluía mayonesa de ave, paella a la valenciana, flan con crema, vino de la casa y agua mineral San Remo.
En 1963 se despidió desde la cabecera con una reverencia y acompañado por dos mariposas que volaban en círculos alrededor de su cabeza, viajó a Buenos Aires para ocupar la Casa Rosada.
Tres años más tarde lo derrocó un batallón de tanques porteños al mando de un general vestido como Patton. Illia lo enfrentó con el traje azul y un ejemplar de la Constitución en la mano. Ríndase, general.


EL GOLPE DE ESTADO DE 1966: un asalto a la República





El 28 de junio de 1966 a la madrugada Illia se encontraba en la Casa de Gobierno, acompañado por los ministros, colaboradores, algunos senadores y diputados nacionales radicales. A las 5.10 horas, de ese día martes penetraron el general Julio Alsogaray, el Jefe de la Casa Militar brigadier Rodolfo Pío Otero, el coronel Luis Perlinger y un grupo de oficiales. 
El diálogo reconstruido fue publicado por la revista "Somos" el 21 de enero de 1983:

Alsogaray: -Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe... 
Illia: -El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo. (Señalando un libro que está a un costado de su mesa). Mi autoridad emana de esa Constitución que nosotros hemos cumplido y que usted también ha jurado cumplir. A lo sumo, Usted es un general sublevado que engaña a sus soldados. 
Alsogaray: -En representación de las Fuerzas Armadas vengo a pedirle que abandone este despacho. La escolta de granaderos lo acompañará. 
Illia: -Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sino tan sólo a un grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos... 
Alsogaray: -Señor Presid... (rectificándose) doctor Illia... Varias voces: -¡Señor Presidente! 
Alsogaray: con el fin de evitar actos de violencia, lo invito nuevamente a que abandone esta casa.
Illia: -Son Ustedes quienes están provocando la violencia. Ustedes no tienen nada que ver con el Ejército 
de San Martín y de Belgrano. Le han causado mucho mal a la patria y lo seguirán causando. El país los condenará por esta usurpación... 
Alsogaray: -Usted está llevando las cosas a un terreno que no le corresponde, doctor IIlia; le garantizamos su traslado a la residencia de Olivos. Su integridad física está asegurada. 
Illia: -Mi bienestar personal no me interesa. Me quedo trabajando en el lugar que me indica la ley y mi deber: Como comandante en jefe, le ordeno que se retire. 
AIsogaray: -Yo sólo recibo órdenes del comandante en jefe del Ejército. 
IIlia: -El único jefe supremo de las Fuerzas Armadas soy yo. Ustedes son los insurrectos. i Retírense! 
Los jefes militares abandonan el despacho presidencial. A las seis, retorna el coronel Perlinger en compañía 
de oficiales subalternos. Perlinger se acerca por la izquierda hasta la mesa de llIia y le dice en tono firme: Perlinger: -Doctor Illia, en nombre de las Fuerzas Armadas, vengo a decirle que ha sido destituido.
Illia: -Ya le he dicho al general Alsogaray que ustedes no representan a las Fuerzas Armadas. 
Perlinger: -Me rectifico. En nombre de las fuerzas que poseo... 
Illia: -Traiga esas fuerzas. 
Perlinger: -No lleguemos a eso... 
Illia: -Son ustedes los que emplean la fuerza, no yo. 
Perlinger y sus acompañantes se retiran. A las 7.25 vuelve Perlinger está vez al frente de un grupo de efectivos de la guardia de infantería de la Policía Federal, portando pistolas lanzagases.  
Perlinger: -Doctor llIia, su integridad física está plenamente asegurada, pero no puedo decir lo mismo a las personas que se encuentran con usted. Ellos serán desalojados por la fuerza. 
IIlia: -Su conciencia le va a reprochar lo que esté haciendo. (dirigiéndose a la tropa policial). A muchos de Ustedes les dará vergüenza cumplir estas órdenes indignas de quien ni siquiera es su jefe. Acuérdense: cuando cuenten a sus hijos lo que hicieron en este momento, sentirán vergüenza... 
Perlinger: Dr Illia tendremos que usar la fuerza... Illia: -Es lo único que tienen... Perlinger: (Con tono enérgico, a sus subordinados): -Dos oficiales a custodiar al doctor Illia, los demás 
avancen y desalojen el salón. La tropa avanzó mientras que los dos oficiales de policía que debían vigilar a Illia no pudieron cumplir su cometido, pues éste fue inmediatamente rodeado por sus colaboradores. Hubo forcejeos, pero en pocos minutos el despacho fue desalojado. Illia y sus colaboradores bajaron por las escaleras hasta la planta baja, seguidos de cerca por el pequeño batallón de lanzagases. Eran las 7.40 Sobre las veredas de la Plaza de Mayo y del Banco Nación, varias docenas de soldados cuerpo a tierra apuntaban hacia la Casa Rosada con sus fusiles. A las 7.45 Illia subía a un taxi, rumbo a la casa de su hermano en Martínez. "


Alsogaray se había colocado a la izquierda del Presidente IIlia, el que sin levantar la cabeza, ni mirarlo siquiera, ni inmutarse, continuó con lo que estaba haciendo en ese momento. Eso habría molestado al militar, quien irritado pretendió arrebatarle una fotografía que en ese momento Illia firmaba para uno de sus colaboradores (un empleado de la secretaría privada, o el jefe de la misma, Miguel Angel López, o un ordenanza, según distintas versiones) Illia impidió que el militar le arrebatara la fotografía y, seguidamente, se produjo una parte del diálogo, que la citada revista no tuvo en cuenta: 

Alsogaray: -Deje eso, permítame... 
Illia:-cállese... Yo no lo conozco. ¿Quién es usted? 
Alsogaray: -Soy el general Alsogaray:.. 
Illia: -Espérese. Estoy atendiendo a un ciudadano, ¿cuál es su nombre amigo? Alsogaray: -Respéteme... 
Illia: (Al concluir de firmar la fotografía) Este muchacho es más que usted. Es un ciudadano digno y noble. (Parándose y dirigiéndose al general) ¿ Qué es lo que quiere? 
Alsogaray: -Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe. .. 
Luego, sigue en líneas generales el diálogo ya reproducido, pero con una variante: 
Alsogaray: -En representación de las Fuerzas Armadas le pido que abandone el despacho. 
Illia: -Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sólo representa a un grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos, que como los bandidos aparecen de madrugada para tomar la Casa de Gobierno...

Años después, el coronel Luis C. Perlinger envió al doctor Illia la siguiente nota: " principios de 1966 siendo usted Presidente de la Nación, tuve algunas reuniones en Mar del Plata y en Buenos Aires con generales que ocupaban altos cargos en el EMGE, a los cuales traté de convencer de no romper el orden institucional. Ante la inutilidad de mi prédica y guiado por el desconcepto de que la unidad de la fuerza amenazada por casos aislados de oposición era más importante que el respeto a la Constitución, me plegué al movimiento que estalló el 28 de junio. 
Circunstancias que no se buscan, pero que se dan con frecuencia en los hombres de acción me asignaron un rol imporlante en su destitución. 
En una presentación fechada en julio de 1976, que repartí profusamente y de la cual me ocupé de enviarle un ejemplar escribía: 'Hace 10 años el Ejército me ordenó que procediera a desalojar el despacho presidencial. Entonces el doctor Illia serenamente avanzó hacia mí y me repitió varias veces: Sus hijos se lo van a reprochar. ¡Tenía tanta razón! Hace tiempo que yo me lo reprocho porque entonces caí ingenuamente en la trampa de contribuir a desalojar a un movimiento auténticamente nacional. 
Usted me dio esa madrugada una inolvidable lección de civismo.
El público reconocimiento que  en 1976 hice de mi error; si bien no pude reparar el daño causado, da a usted, uno de los grandes demócratas de nuestro país, la satisfacción de que su último acto de gobiemo fue transformar en auténtico demócrata a quien lo estaba expulsando por la fuerza de las armas de su cargo constitucional..."


(Extraído del libro: "Ricardo Balbín: el radicalismo y la república", de Eduardo Giorlandini, editado por la Cámara de Diputados de la Nación, en 2001. Prólogo de Rafael Pascual.)






EL DRAMA DE ILLIA: en setenta días perdió el gobierno, perdió un hermano y perdió su esposa.
Tapa de la revista 'ASÍ'  del 15 de septiembre de 1966



El 26 de Agosto de 1966, once días antes del fallecimiento de la señora Silvia Martorell de Illia, el diario norteamericano The New York Times publicaba:
 "El ex presidente argentino depuesto por el golpe de estado del 28 de junio último estaría en una dificultosa situación económica. Los amigos del ex mandatario están juntando fondos, en secreto, para ayudarlo.
El doctor Illia cuenta con una pensión presidencial de 3.500 pesos mensuales, aproximadamente 15 dólares. Hace cuarenta años -explica un allegado- era una muy buena pensión; ahora sólo alcanza para cuatro comidas.
El ex presidente vive actualmente con su hermano Ricardo Horacio, que se desempeñaba como su secretario personal, y ambos tuvieron que recurrir a la ayuda económica de unos parientes.
Un amigo de Arturo Illia declaró que este pasa sus días a la cabecera de la cama de su esposa, gravemente enferma de cáncer y que no ve casi a nadie. Ni siquiera los más encarnizados enemigos de Illia pusieron nunca en duda su honestidad personal..."



Fuente:
http://ricardobalbin.tripod.com